Crecer, sin otra alternativa

Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos económicos y sociales, informó a los diputados de la marcha del proceso de actualización del modelo económico cubano

Autor:

José Alejandro Rodríguez

La actualización del modelo económico cubano se acerca a lo más complejo, con un programa de desarrollo económico y social a largo plazo, y un ascenso de la proyección estratégica, afirmó Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros, miembro del Consejo de Estado, y jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, al informar de la marcha de ese proceso en el Tercer Período de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Precisó Murillo que se aprobaron las bases del Programa de Desarrollo Económico y Social, el cual quedará concluido en 2015, y que contiene las líneas estratégicas, al tiempo que define las fuentes de financiamiento para las mismas.

Significó que esta proyección estratégica, de acuerdo a los principios aprobados por el Consejo de Ministros, debe garantizar como objetivo esencial un crecimiento económico que respalde el desarrollo a tasas mucho más altas de las que se registran actualmente, y con una transformación de la matriz de generación eléctrica, con ascenso de las fuentes renovables de energía.

Entre las tareas macroeconómicas de mayor complejidad y envergadura que comienza a asumir Cuba, destacó la de la unificación monetaria y cambiaria, con un programa gradual que evite medidas de choque y traumáticas para la población, y que posibilite la transformación en cuanto a los métodos de formación de precios y la eliminación de distorsiones que la dualidad ha introducido en todos los circuitos de la economía cubana.

No obstante, alertó en cuanto a que la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria no resolverá por sí sola los problemas de la economía cubana ni la capacidad adquisitiva del salario, si no que estos dos dependerán en buena medida de que la economía real cree mayores riquezas cada vez más.

De cara a la población, manifestó, la eliminación gradual de la dualidad concita muchas inquietudes. En tal sentido, afirmó que la capacidad de compra no se verá afectada. Seguirán con sus precios del consumo normado, los de las tiendas en divisas y otros segmentos del comercio. Y al dinero en manos de la población o en cuentas de ahorro se le respetará su valor.

En cuanto a la política monetaria, sustentó el principio de que el dinero insuflado a la circulación —como ahora, con el mejoramiento salarial en el sector de la salud— deberá basarse en el crecimiento de la economía y en un respaldo de una oferta de bienes y servicios.

Informó que, en cuanto a la recién aprobada Ley de Inversión Extranjera, que implica políticas sectoriales, se trabaja en la cartera de proyectos, con estudios de factibilidad y rentabilidad, para evitar las improvisaciones.

En lo relativo al perfeccionamiento de los sistemas y órganos de Dirección, manifestó que el experimento de Artemisa y Mayabeque avanza y se pretende extender hasta 2016. En cuanto al perfeccionamiento de los órganos de la Administración Central del Estado, también muestra avances la extinción de unos y fusión y racionalización de otros, así como la separación de las funciones estatales y empresariales.

En tal sentido, afirmó que se han reducido alrededor de 22 000 cargos.

Al tratar otro de los grandes y complejos temas del presente, el desarrollo de la empresa estatal socialista, y el incremento de sus potestades y autonomía, dijo que hay que trabajar duro, y gradualmente, porque el proceso de descentralización requiere de una mayor responsabilidad y preparación en la base, para asumir con propiedad potestades y autonomías.

Entre las medidas que ello implica para la empresa estatal socialista, están la ampliación y flexibilización del otrora rígido objeto social, la reducción de los indicadores directivos, el disponer por la entidad de hasta el 50 por ciento de las utilidades, luego de pagar sus impuestos, y una política salarial móvil y estimulante, descentralizada pero cimentada en los resultados productivos, contra valor agregado bruto. El asunto, precisó, no es que se pague más, si no que lo que se pague tenga respaldo de creación de nuevas riquezas.

En cuanto al proceso de desarrollo de cooperativas no agropecuarias, informó que ya se han autorizado 498, de las cuales están constituidas 249. Acerca de este nuevo proceso de diversificación, manifestó que avanza, aún cuando se registran problemas, como contratación en exceso de fuerza de trabajo, violaciones de procedimientos de control e indisciplinas; y resistencias de entidades estatales a venderles suministros a las mismas.

Informó que ya hay 467 000 trabajadores por cuenta propia, y que avanzan los modelos de nueva gestión en la gastronomía y los servicios técnicos y profesionales, mediante el arriendo a los trabajadores, mediante cooperativas y trabajadores por cuenta propia.

Este programa permitirá erradicar muchas deformaciones en estos sectores, especialmente la gastronomía, la cual le cuesta actualmente al Estado 300 millones de dólares, sin que ese esfuerzo financiero siempre se exprese en la calidad de lo que reciben los consumidores.

Murillo destacó los programas para eliminar los problemas, trabas y mecanismos que limitan el avance, desarrollo y éxito de la producción agropecuaria. Aún con todas las medidas flexibilizadoras que se generan, como la entrega de tierras en usufructo, el 16,5 por ciento de las tierras cultivables del país permanecen ociosas; y frente a ello se trabaja para tomar decisiones.

En tal sentido, la última Comprobación Nacional del Control Interno, liderada por la Contraloría General de la República, arrojó un nivel de insuficiencias e irregularidades en las formas productivas, y lentitud y falta de control en el proceso de entrega de tierras, en los contratos y otros procedimientos que debían ser más expeditos y seguidos de cerca.

Destacó también el experimento de comercialización de productos agropecuarios en La Habana, Mayabeque y Artemisa, que lleva apenas cinco meses, y va mostrando asuntos cardinales en las formas de gestión y sus vínculos.

Al respecto contrastó cómo, si bien han crecido los espacios de venta directos de las bases productivas, en pos de reducir la brecha entre producción y comercialización, con demasiados intermediarios, aún así no se han traducido los cambios en un descenso de los precios promedio al consumidor. Para que haya descenso de precios, consignó, los niveles productivos tienen que crecer entre un 20 y un 30 por ciento.

En cuanto a la política de cocción de los alimentos, tema de gran sensibilidad popular, refirió que el experimento que se aplica en La Habana, Santiago de Cuba y la Isla de la Juventud, con el expendio liberado de gas a precios diferenciados, arroja que las ventas no son considerables.

En tal sentido, se decidió aplicar en esos mismos territorios rebajas de los precios (el alquiler de la bala de 500 a 400, y el precio del combustible de 130 a 110), mientras se reduce el gas normado, en la medida en que aumentan en alguna medida los días en los ciclos para adquirirlo, de acuerdo a la composición del núcleo familiar.

Al abordar la estrategia energética del país, significó la importancia de diversificar la matriz energética  y aumentar las fuentes renovables, dado que la electricidad que se genera, muy dependiente del combustible fósil, está fuertemente subsidiada por el Estado para consumo del sector residencial

Para lograr el propósito de que en 2030 un 24 por ciento de la electricidad se genere desde fuentes renovables, hay que instalar 755 Megawatt (MW) con bioeléctricas en los centrales azucareros, 633 MW en energía eólica y 700 MW en parques solares.

En cuanto a la política social, destacó la trascendencia de las medidas salariales tomadas recientemente en el sector de la salud, como parte de un perfeccionamiento del sistema salarial, en la medida en que la economía lo vaya permitiendo.

Al concluir su intervención, Murillo significó que nos acercamos a lo más complejo de las transformaciones, con la eliminación gradual de la dualidad monetaria, el fortalecimiento de la empresa estatal socialista y otras medidas. Pero todo lo que se haga, siempre estará presidido por un compromiso con el pueblo, tratando de afectar lo menos posible a este.

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