Solidaridad multiplicada (+Fotos)

Hoy se cumplen 33 años del vil asesinato de los maestros internacionalistas cubanos Bárbaro Rodríguez y Pedro Pablo Rivera Cué por bandas contrarrevolucionarias somocistas en la hermana Nicaragua. Juventud Rebelde les invita a conocer sobre el noble gesto de estos jóvenes

Autor:

Juventud Rebelde

Hoy se cumplen 33 años del vil asesinato de los jóvenes maestros cubanos Bárbaro Rodríguez y Pedro Pablo Rivera Cué por bandas contrarrevolucionarias somocistas en el hermano pueblo de Sandino, cuando practicaban en esa nación el noble oficio de enseñar. Junto a los educadores cubanos dos campesinos también fueron víctimas de la atroz matanza en la comunidad Consuelo Bajo, a 30 kilómetros del poblado minero de Siuna, en el departamento de Zelaya del Norte en Nicaragua.

Ese día, el grupo de bandidos contrarrevolucionarios irrumpió alrededor de las 4:30 de la madrugada el 21 de octubre en la casa donde se encontraban los dos maestros cubanos, junto a otros tres jóvenes hermanos campesinos. Los hicieron prisioneros, los interrogaron, los golpearon, los lanzaron al piso y, una vez allí, dispararon sus armas contra ellos. Dos de los campesinos, los hermanos Florentín y Jesús Castellón Guzmán, resultaron también muertos. El otro joven nicaragüense, nombrado Daniel, quedó gravemente herido.

El maestro internacionalista cubano Pedro Pablo Rivera Cué tenía 26 años cuando fue asesinado por integrantes de una banda de contrarrevolucionarios somocistas en la comunidad Consuelo Bajo, cercana al  poblado de Siuna.

Pedro Pablo Rivera era vecino de la finca «Tosca», en Coliseo, municipio de Jovellanos .En Cuba trabajaba en la escuela primaria «Antonio Gónzalez Sánchez» del Central «Victoria de Yaguajay», Coliseo, de ese municipio matancero.

El maestro internacionalista cubano Bárbaro Rodríguez Hernández, de 27 años, también de la provincia de Matanzas, vivía en Cayo Ramona , Ciénaga de Zapata, era casado y padre de un niño pequeño. Rodríguez se desempeñó como maestro en el internado de primaria del referido municipio, en la misma escuela donde él mismo cursó la enseñanzas primaria y secundaria.

Los dos maestros internacionalistas cubanos daban clases en un intrincado paraje de Zelaya, la región más inhóspita de Nicaragua.

El poblado de Siuna forma parte de la región que más horriblemente fue explotada por las transnacionales estadounidenses desde que en 1922 empezaron a saquear el oro, el plomo, el cromo y el zinc.

Entonces estaba habitada predominantemente por indios sumos y misquitos, que vivían dispersos en condiciones de extrema pobreza y hacinamiento, los pobladores de Siuna carecían de maestros y escuelas y padecían enfermedades como la desnutrición, el parasitismo, la tuberculosis y la malaria.

En estas difíciles condiciones, los educadores cubanos desandaron los caminos enlodados en las montañas, subiendo y bajando lomas con sus mochilas cargadas de tizas, cuadernos y lápices, inspirados por el firme propósito de enseñar al pueblo a leer y a escribir, y combatir un enemigo heredado, la ignorancia.

La ceremonia de tributo póstumo en el aeropuerto «Augusto César Sandino» a los dos educadores cubanos brutalmente asesinados por bandas contrarrevolucionarias la presidieron los Comandantes de la Revolución Daniel Ortega Saavedra, entonces coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional; Humberto Ortega Saavedra, Comandante en Jefe del Ejército Popular Sandinista, Henry Ruiz y Luis Carrión, todos miembros de la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación.

Ese día numeroso público colmó las terrazas del aeropuerto para despedir los restos mortales de los maestros cubanos Bárbaro Rodríguez Hernández y Pedro Pablo Rivera Cué.

Los restos mortales de los maestros internacionalistas Pedro Pablo Rivero Cué y Bárbaro Rodríguez Hernández, criminalmente asesinados por bandas contrarrevolucionarias somocistas en la patria de Sandino arribaron a Cuba el 22 de octubre.

En el aeropuerto José Martí, cientos de estudiantes cubanos y nicaragüenses esperaron el avión que traía a los entrañables hermanos caídos por el afán de abrir nuevos horizontes al saber y la vida.

El sepelio del maestro cubano Pedro Pablo Rivero constituyó una demostración de duelo popular en Coliseo, Matanzas.

Momentos en que cortejo fúnebre del maestro cubano asesinado en Nicaragua Bárbaro Rodríguez llegaba al cementerio local Cayo Ramona.

Los alumnos de los educadores antillanos lloraron conmovidos la muerte de quienes durante sus primeros años de estudiantes fueron el amigo que descubría ante ellos un mundo nuevo.

En abril de 1982 se develó un monumento al maestro internacionalista cubano Bárbaro Rodríguez en Cayo Ramona.

En ese poblado, el internado donde Rodríguez realizó la primaria y secundaria y después se desempeñó como maestro lleva su nombre. En estos gestos renace cada día la admiración, el cariño y agradecimiento de su tierra natal y a todos los que como él se dedican a llevar la luz del conocimiento a las más postergadas y olvidadas regiones del mundo.

Los dos educadores cubanos son fervientes continuadores del contingente Manuel Ascunce Domenech y de los cientos de maestros cubanos que a partir de 1978, incorporados al Destacamento Pedagógico Internacionalista Ernesto Che Guevara,  marcharon al hermano pueblo de Angola para cubrir la falta de profesores en ese país.

En la actualidad, el talento y entrega de estos maestros cubanos pervive en los miles que hoy apoyan la educación en numerosas naciones. El método cubano de alfabetización «Yo Sí puedo», desarrollado por Cuba, y que actualmente es empleado en una treintena de países,  materializa los nobles anhelos de Bárbaro Rodríguez y Pedro Pablo Rivera.

Su sangre no cayó en vano, el dolor por la pérdida del amigo entrañable y el ser querido, no detiene el apoyo a los necesitados. Cada día se multiplica la solidaridad, es el mismo palpitar que ahora hace que 165 cooperantes de la salud pongan el peligro su vida para auxiliar a los afectados por ébola en África.

Fuentes: Bárbaro Rodríguez, el maestro mártir de Cayo Ramona en Juventud Rebelde; Asesinados dos maestros cubanos junto a dos jóvenes campesinos en Nicaragua en Granma; El pueblo nicaragüense colmó la Casa del Obrero, en Managua donde fueron expuestos los cadáveres en Granma; Asesinaron a mi maestro en Juventud Rebelde; Sentida manifestación de fuelo popular ante los nuevos mártires de la Patria en JR

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