Amarrarse bien los pantalones

La UJC continúa el debate en su proceso asambleario en el país. Desde una mirada crítica a todo lo hecho en la Fábrica de Queso de Sibanicú, sus militantes se proyectaron por apartar de su organización métodos monótonos, que los alejan de su universo juvenil

Autor:

Yahily Hernández Porto

SIBANICÚ, Camagüey.— La expresión de Lisandra Bueno puso bien «caliente» el debate en la cita juvenil: «Hay actividades que se nos “caen” por la poca organización de los militantes del comité de base (C/B)», dijo la muchacha, quien labora como programadora de producción en la Fábrica de Queso de Sibanicú.

Desde una perspectiva autocrítica se desarrolló la Asamblea de Balance de la Unión de Jóvenes Comunistas en esta entidad agramontina. Desprovisto de formalidades, el intercambio permitió identificar ante los militantes y el universo juvenil las debilidades del trabajo de la joven organización política.

«No podemos conformarnos con solo convocar. Hay que implicar, desde el ejemplo y la creatividad, a todos los trabajadores del centro», señaló categóricamente Osmeiky Estrada Infante, quien encontró en este debate el escenario para replantearse el trabajo cotidiano de su C/B.

«Nos toca cumplir con lo que nos propongamos en un futuro muy cercano. Nos sobran ejemplos —apuntó— de momentos en que hemos demostrado que sí respondemos cuando la fábrica lo ha necesitado», dijo.

Y no es para exagerar, pues en esta quesera —donde convergen tecnologías caducas, y otras muy costosas importadas— los jóvenes se han ajustado sus «pantalones» —como se dice en buen cubano—, y han solucionado las roturas.

«Si somos capaces de enfrentar cualquier contingencia y no perder ni un peso del plan de producción, ¿entonces cómo no vamos a sumar a los más de 40 jóvenes del universo juvenil?», insistió Yurixander Santana, líder de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en este centro, mientras aseveraba que «nos falta exigencia».

El planteamiento de Santana levantó de sus asientos a no pocos participantes en el encuentro, quienes reflexionaron que las actividades que no se proyecten y cumplan desde el C/B no podrán desempeñarse con eficiencia fuera de este.

Roberto Conde Silverio, primer secretario del Comité Provincial de la UJC en Camagüey, insistió que los responsables de convocar y sumar a jóvenes y trabajadores a las actividades del C/B son los militantes de la UJC. «Nadie de otra estructura de la organización podrá hacer más por su entorno que el colectivo de jóvenes de esta fábrica», refirió el dirigente juvenil.

Los razonamientos de Yosbel Riverón y Aciel González, ambos trabajadores del centro, dejaron claro que la tropa comunista de esta institución, liderada en lo adelante por Liseth García, tiene la responsabilidad de encausar también su quehacer despojándose de métodos poco atractivos y monótonos.

Y es que los comités de base no pueden perder la voluntad de hacer cosas nuevas, como expresó Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC.

«Los militantes de la UJC tienen el deber de estar en el centro de los problemas, y resolverlos en su escenario. Aquí nos falta —subrayó Baquero— tomar por asalto todos los espacios que están a la espera del protagonismo real y espontáneo de los jóvenes».

Irma Olazábal, primera secretario del Partido en el municipio, quien también participó en el encuentro, hizo hincapié en la necesidad de continuar acompañando a la UJC en todos sus propósitos. «Es tarea del Partido estar al lado de sus jóvenes, porque ellos son nuestra cantera y los principales protagonistas de los retos económicos de esta institución, que actualmente sustituye importaciones al país».

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