Un «loco» en el Comando

A Reynaldo Suárez López, integrante del Destacamento de Rescate y Salvamento Nacional, no lo detiene la pérdida de su pierna derecha

Autor:

Yuniel Labacena Romero

A Reynaldo Suárez López solo lo movía la idea, aquel día de 1992, de salvar a quienes vivían en el poblado. Un incendio en un almacén de municiones cercano ponía en riesgo sus vidas y no dudó en actuar, como miembro del Destacamento de Rescate y Salvamento Nacional.

Pero no pudo avizorar que un fragmento de un proyectil de mortero, «de los tantos que estaban explotando», le desbaratara la pierna.

Después de una semana tratando de salvársela, los médicos le explicaron que no era posible. Ahora, pasado el tiempo, Reynaldo lo cuenta de modo resuelto, pues esa discapacidad no le ha impedido seguir trabajando.

«Cuando me vieron volver a mi puesto, la gente del barrio me tildó de loco. Pero imagínate, este trabajo crea como una familia. Estamos muy unidos y nos ayudamos entre todos. Decidí seguir en el Comando y fue mi mejor elección, pues si en aquel momento no lo hubiese hecho, no fuera lo que soy ahora», cuenta.

En la recuperación emocional ayudó mucho ese colectivo, recuerda. «A mis compañeros les agradezco que me dieran fuerzas y no vieran en mi limitación un obstáculo para reintegrarme a mis labores de siempre».

Y sorprende escucharlo decir que continúa buceando, escalando y saltando en paracaídas. «No es un problema de ser guapo. Esto me gusta. Las limitaciones se las pone uno. Tienes que saber hasta dónde puedes llegar sin correr riesgo. Eso es algo que he valorado mucho.

«En cada salida que hacemos se apuesta la vida, pero es lo que me gusta, es el trabajo por el cual vivimos y luchamos. Muchas vidas dependen de la nuestra, por eso para mí es algo más que un oficio. Es mi vida y lo seguiré haciendo hasta que no pueda continuar».

Una llamada al Destacamento, relacionada con un derrumbe en el capitalino municipio de Playa, interrumpió nuestra conversación. Los rescatistas debían partir a esa misión. Reynaldo también debía organizar los medios de faena. «No podemos seguir hablando ahora. Hay personas que necesitan de nuestra ayuda y no pueden esperar», se despidió.

Sorprende escuchar historias tan heroicas. Salvar vidas y defender los bienes del pueblo lleva implícito un compromiso que se traduce en la voluntad incondicional del bombero ante el deber. Fue tal vez esa razón imperecedera la que ha hecho que Reynaldo no se separe del Destacamento de Rescate y Salvamento Nacional.

Vea además: Guardianes de vidas

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