Las miradas renovadas de Santa María

Sobre la fundación de Camagüey han existido varias versiones a lo largo de sus 501 años, algunas de ellas sostenidas desde el positivismo en las investigaciones. Hoy está demostrado que la villa tuvo su origen en 1514

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— Han existido varias versiones sobre el origen de esta ciudad, que cumple este 2 de febrero 501 años de existencia.

Los artículos publicados por la historiadora y escritora Elda Cento Gómez, Acerca de la fundación de Santa María del Puerto del Príncipe, en revista Senderos, No 9, del 2009, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, y Para una historia de Puerto Príncipe, en el texto La Luz Perenne. La cultura en Puerto Príncipe (1514—1898), de 2013, por un prestigioso colectivo de autores, de la Editorial Oriente, revelan teorías, criterios y valoraciones desde la historiografía, en torno a la fundación de la urbe.

De acuerdo con esta investigadora, «La controversia creada entre las fechas de 1514 y 1515 para el caso de la actual ciudad de Camagüey ha resultado particularmente interesante. La decisión de las autoridades locales de asumir la fecha tradicional del 2 de febrero de 1514 para los festejos oficiales por el aniversario de la ciudad ha suscitado cuestionamientos, más notorios a partir de la celebración de su 490 aniversario en 2004».

La también ensayista explica que durante mucho tiempo se daba mayor valor al documento escrito sobre otras fuentes, a partir del apego al positivismo en las investigaciones sociales en Cuba.

En 1986 el texto de la prestigiosa doctora Hortensia Pichardo La fundación de las primeras villas de la Isla de Cuba aunó resultados investigativos alrededor del tema que parecían conclusivos. Sobre el tema Cento Gómez insiste: «La Pichardo contrasta en cada caso la revisión historiográfica del tema con documentos atesorados en el Archivo de Indias y, de manera casi absoluta, concluye que la fundación de la actual ciudad de Camagüey debió producirse a finales del mes de junio o principios de julio de 1515». Y, «pese a considerarse que “esta obra, con su detallado rigor científico, permite subsanar errores de fecha y lugar con respecto a la fundación de las primeras villas cubanas”, como sus antecesoras, no sobrepasó el campo de las hipótesis, en tanto tampoco contó con el expedito documento de fundación para validar sus conclusiones, en el caso de Puerto Príncipe».

Aseguró Cento que «es una realidad que en otros documentos el Puerto del Príncipe y la región circundante son una presencia que se encuentra en buena parte de los materiales, lo cual respalda el criterio de la existencia de un primitivo asentamiento».

Otros estudiosos también opinan. Marcos Tamames, por ejemplo, expone aristas interpretativas que sugieren a las claras nuevos enfoques. Él considera, como línea importantísima del problema, la existencia de un primitivo asentamiento.

Según su estudio, se trataba de un enclave comercial con funciones específicas, como las de colectar oro y otros productos exportables. También abarcaba la producción de alimentos para autoabastecer la factoría y su defensa ante cualquier agresión militar o evento de la naturaleza.

Tampoco podemos obviar lo especificado por Tomás Pío Betancourt en su Historia de Puerto Príncipe, publicada en 1839, quien reconoce la fecha de 1514. «La tradición confirma esa verdad, y nuestros ancianos refieren haber oído que esta población estuvo primeramente en el puerto de Nuevitas». En su obra Apuntes de Camagüey, de 1929, Jorge Juárez Cano también lo ratifica. Sin embargo, ambos textos carecen del manuscrito que oficialmente legitime sus criterios.

El aguijón del tiempo

Entre los argumentos más notables que sustentan la diferencia de puntos de vista destaca la Carta de Relación, firmada el 1 de abril de 1514 por el conquistador Diego Velásquez, en la que no mencionó a Puerto del Príncipe, sino a sus vecinas Baracoa, Bayamo y Trinidad.

A ello se le añade una afirmación del Padre de Las Casas, en el Memorial de los Remedios, quien asegura que mientras él estuvo en la Isla se quiso hacer la villa principeña. Recordemos que el clérigo partió de Cuba en julio de 1515.

Tales documentos fundamentan la conclusión de Hortensia Pichardo para afirmar que Camagüey se fundó en 1515. Sin embargo, Cento Gómez subraya: «De los comentarios de Las Casas salta a la vista una pregunta: ¿quiénes habían pensado fundar la villa, el Rey o los habitantes hispanos que ya poblaban el espacio?».

A pesar de estas evidencias se alzan otras que merecen un lugar preponderante para el análisis actual. Especialistas consideran trascendental la carta enviada por Diego Velázquez al Rey de España el 16 de diciembre de 1514. El monarca, al responderla, menciona a Puerto Príncipe en un contexto en el que sugiere la llegada de españoles a esta demarcación, incluso describe cómo los visitantes expresaban la presencia de otros compañeros en las islas de los yucayos y a los que los asentados en Puerto príncipe pedían ayuda.

«Si en la referencia al punto costero, este es asumido solo como un mero accidente geográfico —insiste la doctora Cento en su artículo—, ¿a quiénes dijeron entonces los “ciertos españoles” la noticia de que había compañeros suyos en aprietos en las vecinas islas de las Bahamas?, ¿a quiénes pidieron una ayuda, a todas luces urgente? El texto no sugiere la llegada a un lugar deshabitado, tal vez sí el arribo a un lugar insertado en una logística defensiva».

Pesa también, por su notable valor histórico, lo expresado en Refracciones y aumento en dos naves de la Iglesia Mayor de Puerto Príncipe, fechada en la segunda mitad del siglo XIX, por el presbítero Antonio Miró, quien aseguró a mediados del siglo XIX que la función de dichos aposentos eran para resguardar las cenizas de todos los fallecidos en esta comarca desde el año 1513 hasta el 1814.

Tales evidencias se alzan actualmente como un aguijón que punza el tiempo. La propia doctora Pichardo reconoce la posibilidad de una primera fundación en las cercanías del puerto de Nuevitas.

Varias cuestiones se pregunta Cento en uno de sus  reveladores escritos: «¿De qué fecha sería esa “primera fundación”? ¿Por qué no considerar, al menos, que la del Puerto del Príncipe —en proceso similar al admitido para Trinidad— estaba en “vías de fundación”?».

Sus interrogantes cobran vigencia como nunca antes, pues en el mes de abril de 2012 el argentino Marcelo Weissel, doctor en Arqueología, destacó el rigor científico e importancia de las últimas excavaciones en el área de la presunta fundación de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, según lo descrito, por Lázaro David Najarro Pujol en el libro, Cuba: Las ocho primeras villas. Una excursión por el tiempo.

Weissel, junto a colegas colombianos y cubanos, realizó labores de exploración en un punto costero de la bahía de Nuevitas, donde se estima estuvo el primero de los tres asentamientos del poblado.

El pesquisaje sirvió, además, para apoyar los criterios de que «en ese lugar radicó el emplazamiento primitivo de Camagüey, fundado en 1514, según la tradición».

En estas exploraciones hallaron una amplia muestra de materiales –incluidos restos de alimentos— procedentes de la comunidad fundada por españoles, así como de origen indocubano. Tales elementos sustentan el criterio de que la villa en 1514 es un hecho, más allá del propio acto fundacional.

Cada año celebra su aniversario el 2 de febrero, Día de la Candelaria, virgen venerada en localidades costeras y por los marineros, tradición que se mantiene hasta la actualidad, aunque Camagüey se halla enclavado en la actualidad en una sabana distante del mar.

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