Lo que uno quiere no cae del cielo

De la actitud transformadora, la voluntad colectiva de hacer, el desempeño de vanguardia y la importancia de la historia nacional para las nuevas generaciones, entre otros temas, se ha discutido por estos días en las asambleas X Congreso de la UJC

Autores:

Hugo García
Héctor Carballo Hechavarría
Glenda Boza Ibarra

La atracción que ejerce una organización de base a su alrededor no depende exclusivamente del papel que desempeñen sus dirigentes, sino también de la actitud de sus integrantes. Ninguna satisfacción colectiva o individual sobrevendrá desde afuera o arriba, si no es, primeramente, fruto del mismo quehacer cotidiano y, sobre todo, de la colectividad.

Aparentemente trillados, los anteriores conceptos titilaron en varias intervenciones durante la asamblea municipal de la UJC en el montañoso municipio holguinero de Frank País, donde una parte importante de la masa juvenil se encuentra vinculada a la producción agropecuaria y al sector de los servicios.

Entre otros razonamientos con tino, fueron estos, sin embargo, los que trazaron el hilo conductor de las discusiones. Lo diferente fue constatar tantos ejemplos positivos de cuánto se hace mal y bien, y puede seguir haciéndose en ese objetivo común, posible, de revolucionar el funcionamiento de una organización cuya más cara fortuna es la exuberante juventud de su membresía.

Elocuente fue Elier de la Cruz, un recién graduado universitario que asumió desde su incorporación como trabajador de la clínica estomatológica del poblado cabecera municipal, Cayo Mambí, las riendas de un comité de base lastrado por los lamentos, la modorra y la espera por mejores tiempos para colocar la palabra vanguardia en su justo pedestal.

«Terminamos con las diferenciaciones entre jóvenes militantes o no, a la hora de convocar y realizar nuestras actividades. Prestamos mayor esmero a la recreación, y con nuestros propios esfuerzos. En las reuniones exigimos y decidimos sobre los asuntos que nos preocupan a todos, y tenemos un mayor vínculo con el núcleo de Partido. Son las cosas sencillas que estamos haciendo», afirmó la joven doctora Yeisi Silvia González, del mismo comité de base.

En cuanto al cambio en las maneras de hacer otro tanto aportó Marisleydis Arias, trabajadora del Instituto Politécnico Frank País, cuando pormenorizó cómo su comité de base se ha volcado hacia la formación de valores y ya lideran un espacio fijo en el horario colectivo, dedicado a intercambiar experiencias y criterios sobre temas como la comunicación interpersonal, música, historia y al cual se han sumado familiares de los educandos y otros profesionales del poblado.

Y es que aunque parezca obvio, incluso contenido en los  estatutos de la UJC, «era algo que no estábamos haciendo. En ocasiones convocábamos a actividades que casi nadie sabía ni de qué se trataría, porque se improvisaba. Muchos no iban. Ahora nos esperan cada semana. Pienso que no puede amarse lo que no se conoce», sentenció la delegada.

Sobre lo que ya aman hacer también José Cutiño, de la cooperativa Armando Batista, en Cebolla 8, recordó la satisfactoria respuesta que dieron los jóvenes a la convocatoria de sumarse a la zafra cafetalera. En tanto, Orlando Tito Hernández, al frente del comité en el centro escolar Primero de Enero, expuso la contribución del círculo de interés del plantel para formar la vocación temprana hacia una labor tan importante para la economía del país.

No obstante los avances apreciados en el funcionamiento de algunas organizaciones de base, Joan Cabo Mijares, miembro del Buró Nacional de la UJC, exhortó a no perder de vista que el mayor éxito de toda labor política e ideológica son los resultados productivos que se obtengan en cada lugar y en brindar los servicios de calidad que merece la población.

Acotó que la UJC es y seguirá siendo una organización de la vanguardia juvenil, en cuyos objetivos de contribuir a la unidad y la educación de las nuevas generaciones continuará primando el principio de la selectividad, antes que el de la masividad.

Atender es lo primero

En el ingenio azucarero Antonio Sánchez, del municipio cienfueguero de Aguada de Pasajeros, casi todos los trabajadores son jóvenes. Ellos se levantan por la madrugada lo mismo para cortar caña que para iniciar la fabricación del azúcar.

Igual se les ve entusiasmados cuando cumplen las toneladas planificadas para la jornada o arriban al millón de arrobas cosechadas.

Allí la UJC los atiende a todos, sin importar si son militantes o no, «porque somos un eslabón fundamental en el desarrollo de la economía», reconoce Kety González Santillana, de la unidad empresarial de base Atención al productor.

«Por eso las actividades para motivar y estimular el compromiso de los más noveles no terminan en la época de zafra. Somos una gran familia, durante todo el año realizamos acciones que incluyen también al resto de los trabajadores y la comunidad».

Pero no solo en la zafra del Antonio Sánchez los más bisoños son consagrados a las labores.

«Casi 200 jóvenes en el municipio adquirieron tierras en usufructo para diferentes usos mediante los decretos-ley 259 y 300, una muestra de cuánto también aportamos los jóvenes campesinos a la producción de alimentos», afirmó Yadiel Ascano Quevedo, con 26 años.

«Lo más importante es que confíen en nosotros, en el compromiso que tenemos con la alimentación del pueblo y la sustitución de importaciones. Hay que sumar más jóvenes a la agricultura, porque quienes ya integran el sector están satisfechos personal y económicamente».

Y fue ese uno de los llamados de los delegados a la asamblea municipal de la UJC en Aguada, la cual priorizó la discusión en torno a la atención a los nuevos campesinos, de medular importancia en el desarrollo agrícola del territorio.

«Aguada de Pasajeros tiene un número considerable de jóvenes vinculados a las principales labores de la agricultura y los servicios en sectores de gran importancia», dijo David Marcilla Benítez, secretario del comité municipal de la UJC.

«Sin embargo, consideramos que ha existido debilidad con el universo juvenil de los sectores productivos, a partir de las potencialidades identificadas principalmente en las cooperativas de crédito y servicios, de producción agropecuaria, y unidades básicas de producción.

«Hay que aumentar las actividades con ellos, para que se sientan útiles también dentro de la organización aunque no sean parte de esta».

La historia, una y de todos

Cerca de Aguada de Pasajeros, en el municipio matancero de Ciénaga de Zapata, los jóvenes en su asamblea de balance X Congreso de la UJC pusieron énfasis en el valor del lugar en que viven, al tratarse de un sitio visitado por muchos extranjeros, quienes principalmente se hospedan en casas particulares y disfrutan de las comidas de los restaurantes de los trabajadores no estatales.

Cuando un visitante selecciona para sus vacaciones o excursiones un lugar tan hermoso en todos los sentidos, es porque ya viene con cierta referencia. Sin embargo, no siempre las fuentes de esas lecciones son un buen libro de historia.

Varios asistentes a la reunión coincidieron en que muchos turistas llegan a Cuba con ideas y sentimientos equivocados sobre la Isla, transmitidos en sus países de origen, por lo cual hay que estar preparados para explicarles lo que era la Ciénaga antes de 1959, y con humildad y regocijo decir que todo lo que uno aprecia en ese territorio es fruto de la Revolución, que destina el 70 por ciento del presupuesto a la salud y a la educación.

Yenia Smoll Zapata, maestra de la escuela primaria Bárbaro Rodríguez, de Cayo Ramona, afincó la idea de que si no se conoce la historia, no se puede amar toda la riqueza que rodea cada rinconcito desde Guasasa hasta Santo Tomás o en cualquier poblado de allí.

La necesidad de brindarles talleres sobre la historia local, provincial y nacional a los trabajadores no estatales, fluyó como un punto neurálgico para que no se distorsionen los acontecimientos históricos.

Yanet Miranda Padrón, quien labora en una casa de alquiler, insistía en que hay que hacer cosas diferentes, no solo entre los militantes, sino tratar de estar todos conectados, con actividades que atraigan a los jóvenes, que los incentiven a conocer los lugares históricos, con talleres cortos, aprovechando la recreación y el deporte.

«Los militantes del sector no estatal no nos conocemos unos a los otros», sostuvo la joven. En la península de Zapata hay 26 paladares, 161 casas de alquiler y otras modalidades no estatales en que participan los jóvenes. Según las autoridades de este territorio, la tendencia es al incremento de las solicitudes de licencia de futuros trabajadores por cuenta propia.

Se dijo en la reunión que los trabajadores cuentapropistas podrían ayudarse mutuamente a superarse sobre muchos asuntos de interés, como las nuevas opciones de acceso a los créditos bancarios, las relaciones monetario-mercantiles con las entidades estatales, el propio reglamento de la organización juvenil, la afiliación a los sindicatos de la CTC, o quizá sobre la preservación del entorno de esa rica flora y fauna del mayor humedal caribeño.

En el contexto en que vive el país, abocado al florecimiento continuo de estas modalidades de trabajo, la UJC no puede renunciar a contar con un comité de base entre los jóvenes cuentapropistas.

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