La educación no tiene espacio para ingenuidades

Participó Miguel Díaz-Canel en el Seminario Nacional de preparación del próximo curso escolar

Autor:

Margarita Barrios

«Hacer trabajo político-ideológico en los escenarios actuales es concebirlo todo bien, planificar, ordenar y escuchar los planteamientos, identificar prioridades; no se puede improvisar», expresó Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Seminario Nacional de Preparación del próximo curso escolar.

Al dirigirse a los directivos de Educación de todo el país, el también miembro del Buró Político del Partido llamó a erradicar ingenuidades y llevar a nuestros niños y jóvenes a vincularse a la historia y la cultura, a las raíces de nuestro país, ricas en valores y ética.

«Los avances que hemos obtenido en los últimos años en educación tienen que ver con que hemos escuchado a los maestros, sus insatisfacciones y las propuestas que nos han hecho», destacó.

«Se han desmontado las insatisfacciones en acciones para resolverlas. Los maestros dijeron que necesitaban más tiempo para superarse y eso hicimos; ahora hay que medir los resultados, porque no puede haber más problemas metodológicos; hay que ver en qué se está empleando ese tiempo», puntualizó.

Igualmente, se refirió a ciertos gustos de moda por productos seudoculturales, alejados de nuestras tradiciones, y argumentó que no se deben dejar espacios vacíos que puedan ser ocupados por paradigmas neoliberales.

Recalcó que en el nuevo escenario ideológico hay que desarrollar una plataforma política y pedagógica. «Los maestros tienen que asumir el papel de comunicadores, poner a los estudiantes frente a disyuntivas para que piensen. Y después persuadir, concluir la clase con argumentos.

«No permitamos vulgaridades en nuestras escuelas —dijo—; hay que educar en el buen gusto y preparar a las personas para que encuentren satisfacción en lo que hacen, se entreguen a causas dignas y nobles y rechacen el egoísmo».

Por su parte Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, insistió en que a todo lo moderno no se le puede concebir como culto, pues algunos jóvenes asumen como fetiches argumentos de la industria hegemónica yanqui, y se interpretan como diversión y entretenimiento.

«Hay que formar en nuestros maestros y profesores una visión crítica del hecho cultural. No es prohibir, sino argumentar. Sería interesante explicar, quizá en la televisión, cómo se hace un reality show, y desmontar películas, series, porque detrás de algunas hay un colonialismo cultural. El entretenimiento, enfatizó, no es inocente».

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