Testigos del campo

La incorporación de jóvenes y mujeres a las labores agrícolas: prioridad de la ANAP, organización que celebra desde hoy las sesiones finales de su XI Congreso

Autores:

Glenda Boza Ibarra
Lisandra Gómez Guerra

Taimí, Norelvis y Yaidelys son amantes del campo. Han crecido escudriñando la tierra y velando por los frutos que brotan. Son serios, pero entusiastas. Se caracterizan por el compromiso con lo que hacen. Y no se quedan de brazos cruzados ante la apatía de algunos. Más de una vez han pensado cómo sumar a muchachos de su propia edad a las tareas agrícolas.

A propósito de las sesiones finales del XI Congreso de la ANAP, que se desarrolla hasta el próximo 17 de mayo en esta capital, JR conversó con ellos.

Supe siempre que esto era lo mío

Gracias a su padre, en la finca El Limpio, del municipio cienfueguero de Abreus, Taimí Curbelo conoció los secretos de la utilización del biogás.

«Tenía 14 años cuando comencé a ver a mi papá en esto. Desde esa edad siempre me atrajo la cría de cerdos. Soy hija única y me tocó a mí ayudarlo en la agricultura. Casi una década después decidí continuar el legado familiar y firmé un convenio con Porcino».

Mientras su padre atiende a las vacas, carneros y trabaja en varios cultivos, Taimí atiende a los cerdos. Cuatro o cinco comidas al día, la limpieza de los corrales y atención a los animales ocupan casi toda su jornada diaria.

Preceba, ceba terminal, puercas madres, masa... son términos usados constantemente por la joven mientras expone su labor.

«Tuve siempre claro que esto era lo mío. No pude estudiar Veterinaria y decidí matricular la carrera de Contabilidad. Al terminar el técnico de nivel medio cumplí con el servicio social y vine al campo con los viejos.

Ahora junto a su padre atiende el «negocio familiar» y tiene bajo su responsabilidad unos 150 cerdos, con el fin de hacer más de una docena de entregas de carne al año. Sin embargo, «no es una tarea fácil», concluye.

Cuando se es ejemplo

Norelvys Torres Pérez y Yaidelys Benítez Pérez son un matrimonio joven. Él, de 29 años, es el presidente de la cooperativa de producción agropecuaria (CPA) Juan González, de Cabaiguán, y ella, de 30, económica de esa entidad.

«La cooperativa está diversificada. Aunque es fuerte en la ganadería y cultivos varios, la siembra del tabaco es nuestro principal renglón. Hemos ido creciendo en cada campaña no solo en cantidad, sino en calidad», asegura Norelvys.

La entidad recibió el reconocimiento de Vanguardia por el 17 de mayo en este 2015, y Norelvys representará a los espirituanos en el cónclave de los anapistas del país.

«Son muchos los temas que debemos analizar, como el de las nuevas resoluciones, y cómo han sido acogidas por los miembros de nuestro sector. Nos corresponde buscar los caminos para perfeccionar los mecanismos de comercialización y contratación», explica este joven espirituano, también participante en la Cumbre de las Américas en Panamá.

Norelvys nunca está tranquilo. Poco se le ve sentado en la presidencia de la cooperativa. El secreto para obtener el éxito, a su juicio, ha sido estar al pie de los surcos hasta cerca de la medianoche, con las patrullas de campesinos.

Con aroma de mujer

En la CPA cabaiguanense Yaidelys Benítez Pérez, quien funge como secretaria general del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas, conoce el trabajo al dedillo.

«Cuando comencé a laborar aquí, primero como contadora y luego como económica, me percaté de que la juventud estaba “muerta”. Nos dimos a la tarea de estimularlos para que se sintieran útiles», dice con una sonrisa como punto final de cada frase.

«El proceso de Conexión Necesaria llegó en el momento oportuno, porque logramos unificar a los militantes con el universo juvenil. Hemos hecho trabajos voluntarios para reforzar la campaña del tabaco, actividades recreativas, reuniones fuera de los perímetros de la cooperativa y ya ninguno de los miembros y los que no lo son ven a la UJC solamente como la organización para cotizar y discutir temas aburridos. Todos asisten a cada uno de los llamados».

Por esos resultados y el paulatino crecimiento del número de militantes, Benítez Pérez fue elegida como delegada al X Congreso de la UJC, en el cual pretende socializar el cambio de su cooperativa y compartirá las inquietudes del resto de los jóvenes de su entorno.

«Nos corresponde reflexionar no solo en lo que hemos hecho, sino en lo que nos queda por hacer», asegura Yaidelys.

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