Casabe, aunque no falte el pan

El Reconocimiento Especial Patrimonio Vivo fue otorgado a las familias Nápoles-Abreus y Ramírez Alfonso, dedicadas a la tradicional elaboración del casabe en la comunidad camagüeyana de Vilató, del municipio de Sierra de Cubitas

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— El Reconocimiento Especial Patrimonio Vivo se concedió a dos familias dedicadas a la tradicional elaboración del casabe en la comunidad camagüeyana de Vilató, del municipio de Sierra de Cubitas, y fue entregado el pasado 21 de mayo, durante las celebraciones por el Día Internacional de la Diversidad Cultural.

El galardón fue otorgado a las familias casaberas Nápoles-Abreus y Ramírez Alfonso, por mantener viva esa  tradicional práctica.

El reconocimiento se anunció en el contexto de la V Jornada de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo y honra la preservación de un oficio por más de cinco generaciones, aprendido a través de la transmisión de técnicas manuales y artesanales, de padres a hijos, a nietos, y otras descendencias.

Con este reconocimiento se busca salvaguardar esa práctica, distintiva en la cultura popular tradicional cubana y camagüeyana, y que se encuentra en riesgo de desaparecer.

Según Daimi Ruiz, directora de la Casa de la Diversidad Cultural camagüeyana, el casabe se mantiene en la dieta alimentaria del país y es uno de los más autóctonos y antiguos que se conserva hoy en esa urbe, además integró la dieta del Ejército Libertador, según ha reseñado Prensa Latina.

Los estudiosos, añade la agencia, consideran que el casabe o pan de yuca forma parte del legado de la cultura taína asentada en gran parte del archipiélago cubano, desde antes de la llegada de los españoles hasta inicios del siglo XVI.

Mirlyett Malvares y Odalys Brito, estudiosas agramontinas, precisaron a PL que para la fabricación del casabe los taínos usaron diferentes objetos, tales como raspadores y guayos de piedra, con los cuales pelaban y rallaban la yuca.

La indagación evidencia que los aborígenes utilizaban en la región los burenes, una especie de platos cerámicos, para extender la masa deshidratada (catibía), la cual colocaban posteriormente sobre el fuego para su cocción definitiva en forma de tortas.

El alimento, precisaron las estudiosas, no solo constituyó una dieta básica de los aborígenes sino también de los españoles que arribaron con la conquista. Esa fue la razón del origen del refrán: «A falta de pan, casabe».

Documentos facilitados a Prensa Latina por la directora de la Casa de la Diversidad Cultural, fundamentan que a finales del siglo XVI el casabe fue desplazado, en casi toda Cuba, por el trigo importado de España y México, manteniéndose su fabricación en algunas zonas del interior del país, entre las que se destacaba la villa de Puerto de Príncipe, hoy Camagüey.

La especialista comentó que en la zona de Sierra de Cubitas, al norte de la ciudad de Camagüey, se mantiene la tradición de fabricar el casabe, un plato tradicional que forma parte de las ofertas del San Juan Camagüeyano.

El Reconocimiento Especial Patrimonio Vivo, lo confiere la Casa de la Diversidad Cultural en esta urbe, para distinguir valores que se han preservado durante años y forman parte del acervo cultural de la población.

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