Un malecón para Santiago

Como parte de los trabajos de rehabilitación del paseo marítimo La Alameda, la nueva obra avanza hacia la materialización del sueño de reconciliar la ciudad con el mar, a las puertas del cumpleaños 500 de su villa fundacional

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— Apresar la imagen del sempiterno abrazo con el que el mar seduce a la montaña en las cercanías de la ciudad y deleitarse con las caricias de la brisa marítima al final de la tarde, serán dentro de poco otra opción de disfrute para los habitantes de esta tórrida urbe.

Como la materialización de un añejo y acariciado sueño avanza aquí la construcción del nuevo malecón santiaguero: un muro rompeolas de 440 metros, que por ahora se extenderá  desde el comienzo del paseo de La Alameda hasta las inmediaciones del puerto, como uno de los proyectos de más acogida popular entre los tantos que se ejecutan aquí para celebrar el aniversario 500 de la fundación de la villa de Santiago de Cuba.

El propósito, ha dicho el máster arquitecto Omar López, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), es reconciliar la urbe con su entorno marino fundacional; propiciar a la familia un espacio para poder apreciar el paisaje de su bahía; fomentar un ambiente de verdor, belleza y modernidad desde el que en un futuro, incluso, pueda verse descargar un barco en el nuevo puerto santiaguero.

Un abarcador movimiento que involucra a constructores y trabajadores de varias empresas del territorio, cuentapropistas, incluso de otras provincias, y cientos de lugareños, bajo la dirección de arquitectos, proyectistas y personal especializado de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), por un lado ha desmantelado almacenes y derribado obstáculos que impedían la contemplación de la bahía y por el otro remueve tierra y enfrenta retos en la rehabilitación de llamado paseo marítimo.

Vida nueva a la alameda

El proyecto del malecón forma parte del Plan Maestro para la revitalización del centro histórico de la ciudad y, específicamente,  la renovación de La Alameda, una franja de valores histórico, urbano, ambiental y arquitectónico, que a pesar de sus afectaciones por el paso del tiempo y la acción de los hombres, continúa siendo espacio de preferencia para refrescar a cualquier hora del día, entre el ambiente de la cercana bahía y la actividad portuaria.

El trabajo y el entusiasmo transformador que han inundado el área en los últimos meses ya dejan ver su impacto social y cultural en tanto cobran forma los diferentes objetos de obra, entre los que se incluyen parques infantiles, miradores, un gimnasio biosaludable, canchas deportivas, un restaurante que se ancla sobre el mar sostenido por pilotes de concreto, surtidores de agua, luminarias, bancos, papeleras, jardineras...

Karina Fagundo Poveda, arquitecta de la OCC e inversionista del proyecto, explicó que se trabaja en los parques que existían: José Martí, Infantil y Michaelsen, los que conservan su función recreativa, con una nueva imagen que incluye equipamiento moderno, renovadas áreas verdes, pavimento, luminarias y bancos nuevos.

Según la especialista, la restauración lleva un esquema no convencional del mobiliario urbano, los bancos, las papeleras... Las áreas verdes y las pavimentadas con hormigón llevan torchos (lingotes de hierro) en colores, y en estas se instalan novísimos equipos infantiles y una gran canal, que llamará mucho la atención por su colorido.

Se incrementa, al lado del puerto actual, el llamado Parque Azul, que será uno de los más atractivos por su diseño innovador, con disímiles jardineras, unas que semejan algas, dando el toque marinero, y otras redondas con muchas palmas, entre otros espacios lúdicos, fuentes y espejos de agua con luces.

La joven arquitecta precisó que el muro del malecón, cuyo primer tramo debe estar listo para julio venidero, exhibirá un diseño donde se tuvieron en cuenta la estética y el urbanismo del área, así como los materiales y su durabilidad.

Como parte de los trabajos en el paseo se prevé asimismo poner a funcionar las tres fuentes que existen; se beneficia el pavimento en la rotonda El niño; se mejoran las luminarias; se alista un complejo de instalaciones deportivas; se construye un pequeño muelle con la seguridad requerida para la afluencia de embarcaciones y se sustituyen las áreas verdes por otras que provean más sombra como palmas, ficus y flamboyanes rojos y amarillos, para lograr el contraste de colores, lo que proporcionará a la zona  una imagen juvenil, colorida y moderna.

Vida nueva cobra igualmente el Club Náutico, restaurante especializado en pescados y mariscos enclavado en el área, que tras ser severamente afectado por el huracán Sandy recibe también una rehabilitación que incluye cambios en su cubierta, con la colocación de tejas plásticas que simulan a las francesas y llamativas barandas que le dotarán de mayor confort y durabilidad.

Un parque juvenil con una pista de patinaje, otro para la familia y novedosas ofertas, entre estas un restaurante en un vagón ferroviario, también se cuentan entre las opciones que se alistan en el área del paseo marítimo, como parte de ese empeño de defender el disfrute al abrigo del mar.

En lo que se ha denominado como el frente en tierra del Paseo, según explicó a este diario la ingeniera Sara Simpatía Fonseca Matos, se labora en la rehabilitación de viviendas y de espacios como la Fábrica de Tabacos, y en la construcción de novedosas instalaciones, entre estas una cervecería en la que los visitantes, además de disfrutar del espumoso líquido, podrán apreciar la producción artesanal de esa bebida.

Como la resurrección de otro sueño, se planea la incorporación al proyecto del paseo marítimo en etapas posteriores, de la circulación de un tranvía, con recorrido desde el parque de la Alameda hasta el Paseo Martí, como recuerdo de aquellos transportes que circulaban por el centro de la ciudad en el pasado siglo.

Muchas manos defienden un nuevo paseo

Para los santiagueros los diversos regalos que recibirá su ciudad con motivo del nuevo cumpleaños de la villa fundacional son motivo de orgullo; la participación-contribución del pueblo ha sido signo distintivo de los avances de esta, como de todas las obras que se ejecutan.

Rosa Mercedes Polanco (Mayita), líder de la comunidad, quien en los últimos meses ha asumido la tarea de organizar las fuerzas que se suman al apoyo de la obra, así lo ratifica. «La participación popular ha sido creciente en los últimos tiempos, sobre todo los fines de semana. Vienen con gran entusiasmo y organización a través de los sindicatos o las estructuras juveniles y del Consejo Popular; hasta del municipio de Tercer Frente han venido compañeros. Aquí lo mismo se escombrea, que se trasladan torchos y se barre y asume la limpieza... en fin, lo que haga falta».

Destacable es el apoyo de las nuevas generaciones; asiduos son los alumnos de la Escuela Especial Manuel Poveda, el Preuniversitario Rafael María de Mendive y la Escuela de Economía Félix Pena, ente otros centros que de seguro se sumarán hasta la feliz conclusión de esta hermosa obra.

Al encuentro del mar

Así avanza la ciudad heroica al encuentro con su mar, aspiración que al decir del conservador de la Ciudad, Omar López, no quedará solo en el goce espiritual.

Consecuente con la idea de que el amplio proceso inversionista que se gesta en todo Santiago con motivo del  aniversario 500 de la villa tribute a la elevación de la calidad de vida de su gente y se traduzca en opciones recreativas más saludables, se habla ya de poner la bahía a disposición del pueblo santiaguero.

La puesta en funcionamiento de dos embarcaciones con motores nuevos que recorrerán la rada, renovará la tradición de apreciar la ciudad desde el mar —según los entendidos, la mejor manera de estimar sus valores—, y en el futuro conectarán a la urbe con otro de sus tesoros: el área patrimonial Castillo del Morro. Una patana fija anexa al Club Náutico, con oferta de productos marinos, es también empeño que debe irse concretando en este entorno aunque, como insisten las autoridades, quizá se materialicen más allá de julio próximo.

Una realidad en marcha es en cambio la revitalización de toda la carretera turística hasta el emblemático Castillo del Morro, otro de los encargos que se asumen en este entorno, en el que ya ha empezado a trabajarse y que paulatinamente debe ir dejando ver los cambios en la imagen urbana de la zona con la construcción, en determinados tramos, de miradores y cafeterías desde los cuales se podrá apreciar en toda su belleza el esplendor de la bahía de Santiago de Cuba y del sitio histórico Castillo del Morro, Patrimonio de la Humanidad, el que también recibe labores de rehabilitación.

En fin, más seductor a cada paso llegará al nuevo cumpleaños de la ciudad el paseo de La Alameda Michaelsen, nombrado así en honor al ciudadano alemán Hermann Friedrich Wilhelm Michaelsen, o la avenida Jesús Menéndez, como también se le conoce.

A la vista, desde sus renovados espacios, estará la poesía del aquel abrazo fundacional con el que desde entonces el mar seduce a la montaña, acariciado por la brisa fresca y el goce que da un entorno donde se conjugan color, belleza y modernidad.

El apoyo popular, especialmente de los más nuevos en jornadas de trabajo voluntario, ha sido un signo distintivo de los trabajos en el área.

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