Concluye la Misa Campal celebrada por el Papa Francisco en La Habana - Cuba

Concluye la Misa Campal celebrada por el Papa Francisco en La Habana

La Misa ha concluido y Francisco es saludado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, por la presidenta argentina Cristina Fernández, entre otras personalidades presentes en la liturgia

Autor:

Juana Carrasco Martín

Oran religiosas y laicos y hacen alusión a la Virgen de la Caridad del Cobre para construir una Patria próspera y feliz; por los pobres y enfermos; por los niños que crezcan con limpieza de corazón y desde pequeños haciendo el bien, súplicas que el Papa acompaña durante este oficio de la Misa en la Plaza de la Revolución.

La liturgia continúa con la Eucaristía y al concluir la Misa presidida por Francisco, le siguen las palabras del cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, «en nombre de nuestro pueblo cubano», en las que le agradeció por su participación «en el proceso de renovación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos».

En respuesta a las palabras del Cardenal, entre otros aspectos, Francisco consideró su deber «dirigir mi pensamiento a la querida tierra de Colombia, consciente de la importancia crucial del momento presente, en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, sus hijos están buscando construir una sociedad de paz».

Una alusión que da respuesta a la petición que le hiciera la representación de las FARC-EP en los diálogos de paz que tienen lugar en La Habana para que los recibiera personalmente.

La Misa ha concluido y Francisco es saludado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, por la presidenta argentina Cristina Fernández, entre otras personalidades presentes en la liturgia.

Queda presente esta frase de reconocimiento al quehacer de un pueblo, el cubano: «El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza, así la sembraron sus próceres».

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