Una Constitución, dos originales

El hallazgo de otro manuscrito contentivo de la Constitución de Jimaguayú en el museo Oscar María de Rojas, en Cárdenas, supera la idea de que solo existía el original encontrado recientemente en el Archivo Nacional

Autor:

Hugo García

CÁRDENAS, Matanzas.— A la reciente noticia del hallazgo del original de la Constitución de Jimaguayú en el Archivo Nacional de Cuba se une ahora el «descubrimiento» de que existe otro escrito auténtico de la Carta Magna del año 95 en el museo Oscar María de Rojas, de Cárdenas.

El suceso pudo ser más sensacional, pero no podríamos omitir, remontándonos en el tiempo, que Adolfo González, director del Museo de Cárdenas, en 1943 se dio a la tarea de revisar y organizar todo lo guardado allí.

Cuál no sería la sorpresa para este hombre en aquel momento al patentizar la magnitud de lo que se presentaba ante sus ojos, luego de abrir un sobre protegido en una cajita de madera. Se trataba, nada menos, que de la Constitución del Gobierno Provisional de Cuba, conocida como Constitución de Jimaguayú o Carta Magna del año 95.

Muchas interrogantes se suscitan ante algo tan inesperado, al darse por sentado que solo debía existir una escritura contentiva de la Asamblea Constituyente del año 95.

Después de 21 años de fallecido Oscar María de Rojas, el 6 de febrero de 1943, el periódico El Mundo publicó la noticia de que fue hallada en el museo de Cárdenas la Carta Magna del año 95. El día 9 de ese mismo mes y año, el periodista Carlos Piloto escribió un trabajo más extenso titulado: Confirman hallazgo de la Carta Magna, en el cual reprodujo el texto de la Constitución y las firmas de los representantes.

Pasó el tiempo y ese documento se mantuvo en el olvido, en la quietud del almacén del museo, junto a otros cientos de manuscritos, piezas y fotos valiosas.

Ahora, a 72 años de aquella revelación por la prensa de la época, vuelve la historia a repetirse, pues Zobeida Fernández González, conservadora del museo Oscar María de Rojas, encontró dentro de un sobre guardado en el almacén un documento manuscrito de la Constitución de Jimaguayú.

Zobeida realizaba un trabajo encomiable desde hacía dos años sobre los documentos que están guardados en el almacén, cuyos contenidos no estaban identificados por fuera, sino que había que abrirlos y manipularlos para saber qué había en cada uno. Su labor facilitaría la preservación de esos fondos.

«Lo asenté como Constitución del Gobierno Provisional de Cuba y no como Constitución de Jimaguayú, como todos los cubanos conocen ese documento histórico», explicó a JR Zobeida.

«Pero al ver la reciente Mesa Redonda Informativa de la Televisión anunciando el hallazgo de la Constitución de Jimaguayú en el Archivo Nacional de Cuba, en el momento que mencionan que era el único ejemplar original que existe en el país, le comenté a mi esposo que en el museo tenemos una Constitución y que, casi al final, mencionaba a la Asamblea Constituyente en Jimaguayú», relata.

«Mi esposo me manifestó que si era cierto, la encontraríamos», agregó.

El licenciado Danilo Martínez Carmenate, subdirector de la institución cultural y esposo de Zobeida, amplió a este diario que el viernes 25 de septiembre de este año, en horas de la tarde, encontraron el documento en uno de los sobres ya clasificados.

«Durante todo el fin de semana comencé a buscar los posibles escritos de asentamiento de autenticidad de ese documento, aunque desde que lo tuve en mis manos no dudé de su valor, aún sin ser especialista en escritura», refirió Danilo.

«Creo que pudiera haber algunos más, todo es posible, porque en esa época todo era manuscrito, entonces cada uno de esos documentos son originales», observa, mientras reflexiona que el hecho de que haya más de un documento pudo ser por motivos privados, para guardarlo de recuerdo, o por precaución, porque si era uno solo podría sufrir algún tipo de daño con el tiempo u otras causas, de tal manera que quedara en otros registros para el futuro.

Tal es el caso del encontrado recientemente en el Archivo Nacional de Cuba, que posee una mancha, ocurrida cuando se derramó el tintero mientras los representantes firmaban.

Está fechado el mismo día 16 de septiembre de 1895, con la misma presentación, los 24 artículos y las 20 firmas de los representantes, al igual que en el documento conocido, encabezadas por Salvador Cisneros Betancourt, como presidente, seguido por Rafael Manduley, vicepresidente.

La labor de búsqueda se amplió. Danilo refirió que ante estas revelaciones era seguro que Oscar María de Rojas, «el adelantado», como él lo exalta por su profesionalidad en estos casos, había dejado evidencias de recibir tan imperecedero documento.

Revisando los libros de actas y correspondencias, el también investigador encontró una carta dirigida a Oscar María por el Doctor Alejandro Neyra, cardenense, quien la remitió el 3 de septiembre de 1918: «Estimado amigo: Te envío un libro de memorias y un ejemplar de la Constitución de Jimaguayú (Camagüey) para nuestro querido museo. Ambos presentes lo debemos al coronel Francisco López Leiva (Santa Clara), a quien te dirigirás para expresarle nuestro agradecimiento. Creo que es un precioso documento de gran valor histórico para nosotros y distinción que nos hace, mi muy querido amigo López Leiva nos obliga a un sincero reconocimiento».

La carta del donante

Lo más contundente fue la aparición de la carta del donante, Francisco López Leiva, quien se la envió al museo cardenense. Este hombre fue testigo y partícipe excepcional, en 1895, de aquel histórico acontecimiento para Cuba.

«Francisco López Leiva, coronel del Ejército Libertador de Cuba, jefe del Estado Mayor de la Segunda División del Cuarto Cuerpo y representante del mismo en las Asambleas Constituyentes de Jimaguayú y Santa Cruz del Sur.

CERTIFICO: Que la presente es un ejemplar auténtico de la Constitución del Gobierno provisional de Cuba votada en Jimaguayú (Camagüey), el día 10 y 6 de septiembre del año mil ochocientos noventa y cinco, ejemplar escrito de mi puño y letra, firmado por todos los Representantes del Pueblo Cubano en Armas y por mí como Representante y Secretario de la Mesa. Y para entregar al Museo de la ciudad de Cárdenas a fin de que se conserve en él dicho valioso documento, firmo la presente en Santa Clara, a 31 de Agosto de mil novecientos diez y ocho». Y lo firma Francisco López Leiva.

Seguidamente Oscar María de Rojas escribió que se había recibido y guardado en el museo el famoso documento a que se refiere el coronel Francisco López Leiva.

Imperecedero

El documento, de dos pliegos unidos y escritos por sus cuatro caras, se presenta como Constitución del Gobierno Provisional de Cuba, prosigue con un párrafo introductorio y continúa con los 24 artículos y un breve texto antes de las firmas, en el cual se expresa: «Así lo ha pactado, y en nombre de la República lo ordena, la Asamblea Constituyente en Jimaguayú a 16 de septiembre de 1895. Y en testimonio firmamos los Representantes delegados por el Pueblo Cubano en armas».

Los 20 firmantes fueron Salvador Cisneros Betancourt, presidente; Rafael Manduley (vicepresidente); Raimundo Sánchez, Lope Recio, F. López Leiva, secretarios; Francisco Díaz Silveira, Rafael M. Portuondo, secretarios; Fermín Valdés Domínguez. Dr. Santiago García Cañizares, Pedro Piñán de Villegas, Enrique Loynaz del Castillo, J. S. Castillo, José Clemente Vivanco, secretarios; Mariano Sánchez Vaillant, Severo Piña, Pedro Aguilera, Orencio Nodarse, secretarios; Enrique Céspedes, Rafael Pérez Morales, Mario Padilla.

Gran dimensión jurídica

En el libro inédito Dimensión jurídica de Oscar María de Rojas, de los autores Danilo Martínez y Olga Lidia Benavides, ambos exponen que el eficiente procedimiento registral o sistema de documentación para el control de fondos implementado por Oscar María en la institución que fundó y dirigió, marcó pautas para el trabajo de otros museos de la época, siendo este uno de los más importantes aportes a la museología nacional.

La adquisición, identificación y certificación de la autenticidad de objetos y piezas, mediante instrumentos jurídicos, les aumentaba su valor, lo que a la vez proveía a su trabajo de un enfoque de responsabilidad y legalidad.

«Teniendo en cuenta que solo había vencido el nivel de bachiller, pues no culminó la carrera de Notariado que había iniciado en 1883, puede constatarse, además del enorme esfuerzo que tuvo que hacer para adquirir los vastos conocimientos que le distinguieron, la preeminencia de esa formación jurídica en su pensamiento y proceder», asienten los investigadores.

Tanto Olga como Danilo amplían que esa vocación se manifiesta con prodigalidad en las escrituras y actas notariales que solicitó para garantizar la legalidad de determinadas piezas adquiridas para el museo, así como en el incalculable número de certificaciones que exigió o emitió personalmente con el mismo fin.

«Afirmamos que su gran virtud fue comprender de forma acertada cuándo y a qué tipo de resguardo jurídico debía recurrir para la autentificación y protección de objetos, piezas y documentos, que según su preclara percepción, debían quedar amparados ante posibles eventualidades adversas en el futuro», advierte Danilo.

Así ocurrió con el original de la mencionada Constitución.

Tanto Zobeida como Danilo sienten gran regocijo al priorizar la protección y preservación de este histórico documento.

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