Llovió, pero no llenó

La sequía meteorológica (la del «agua que cae del cielo») se fue; la hidrológica (el agua que hay en embalses y cuencas subterráneas) permanece

Autor:

René Tamayo León

Nunca va a sobrar, pero la disponibilidad de agua para el consumo humano y agropecuario todavía sigue siendo escasa para cubrir con mínima holgura las necesidades, sobre todo en la región oriental, donde la situación es crítica, en especial en Santiago de Cuba y zonas de Guantánamo.

La sequía meteorológica —o sea, la carencia de precipitaciones— ya cedió; sin embargo, la sequía hidrológica —el agua conservada en reservorios naturales y hechos por el hombre— continúa.

Entre noviembre y enero —el primer trimestre del período seco—, llovió «mucho» con respecto a la norma histórica para esa etapa. No obstante, las precipitaciones apenas sumaron algo más de las que se reportan para un mes de junio normal. Y en febrero, al menos hasta el día 24, casi no hubo aguaceros.

Las 242 presas que administra el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) acumulaban hasta inicios de semana solo el 52 por ciento de su capacidad, informó el ingeniero Argelio Fernández Richelme, especialista principal de los servicios hidrológicos, durante el habitual encuentro de representantes de esa institución con la prensa.

Situación nada favorable. Son casi mil millones de metros cúbicos menos que la media histórica en los últimos 30 años para estos días. Y 128 embalses mostraban un llenado inferior al 50 por ciento de su capacidad; de ellos, 63 estaban por debajo del 25 por ciento y había 15 secos.

Desde una perspectiva territorial, en ocho provincias la disponibilidad de agua embalsada no rebasaba el 50 por ciento: La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Con respecto a los embalses para el abasto a la población, Fernández Richelme comentó que la capacidad general de las presas está al 55 por ciento. Son casi 60 millones de metros cúbicos de agua menos que los que había en enero.

De las cien cuencas subterráneas principales, 75 están en estado normal; 19, en desfavorable, y seis, en crítico. No obstante, en 64 embalses el agua desciende, dos muestran una situación estable y 34 reportan ascensos.

Para tener una visión más global de lo vulnerable de la situación, agreguemos que en enero de este año, 120 de los 168 municipios del país, incluida la Isla de la Juventud, estaban en sequía hidrológica: 44 en sequía moderada, 42 en sequía severa y 34 en sequía extrema.

Lluvia que cae del cielo

El declive de la sequía meteorológica en el archipiélago fue confirmado por la máster Idelmis González García, especialista superior en Meteorología del Centro del Clima del Instituto de Meteorología (Insmet), quien participó del intercambio del INRH con la prensa.

La experta explicó que enero, pese a ser uno de los meses con menor acumulado de lluvia en el año, en esta ocasión se comportó lluvioso, y solo un tres por ciento de todo el territorio nacional presentó déficits en sus acumulados. La jurisdicción menos beneficiada fue Guantánamo, en especial su extremo más oriental. Baracoa fue el municipio más afectado.

Para el trimestre noviembre 2015-enero 2016, en tanto, los déficits en los acumulados alcanzaron el dos por ciento del territorio nacional. Como en enero, las mayores áreas afectadas se localizaron en la región más oriental y, en ella, en Guantánamo y Baracoa.

Las lluvias en este período, que casi se duplicaron con respecto a la media histórica, han sido consecuencia de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). El evento continúa siendo fuerte, pero muestra un proceso gradual y lento de declinación, y debe dar paso en el segundo semestre del año, según diferentes modelos de pronósticos, a la fase neutra. En cambio, otros señalan que pudiera producirse un evento Aenos (o La Niña), lo cual podría conducir a una temporada ciclónica normal o activa, indicó la especialista.

Lo que pudiera venir

Para marzo, el pronóstico climático del Centro del Clima del Insmet prevé temperaturas máximas cercanas a lo normal y mínimas próximas o por encima de lo normal, en todas las regiones del país.

González García comentó que en el mes que casi empieza, «puede que el clima también se haga más tormentoso, término que indica la posibilidad de ocurrencia de brotes de tiempo severo, asociados al avance de líneas de tormentas locales vinculadas al paso de los sistemas frontales. Además, no debe descartarse que ocurra una inundación costera en el litoral norte de la mitad occidental de Cuba, relacionada con la presencia de sistemas frontales en el golfo de México».

Para mayo-junio, las perspectivas del Centro del Clima señalan que usualmente, «al finalizar un evento ENOS fuerte o moderado, se producen importantes déficits en los totales de precipitación en los meses de mayo, junio y julio». Al respecto, hay que recordar la intensa sequía meteorológica de abril-mayo de 1998.

«Sin embargo —acotó González García—, los modelos de predicción climática consultados por el Centro del Clima hasta este momento indican la posibilidad de que el próximo mayo no sea seco, sino con lluvias cercanas o por encima de lo normal».

También agregó que «junio no se perfila seco para la región occidental, con lluvias cercanas o por encima de lo normal, pero puede ser deficitario para las regiones central y oriental, con lluvias cercanas o por debajo de lo normal».}

Hay sequías...

«El Vocabulario Meteorológico Internacional (Organización Meteorológica Mundial, No. 82, 1990) expresa que la sequía en su acepción más común se define como “un período de condiciones meteorológicas anormalmente secas, suficientemente prolongado como para que la falta de precipitaciones cause un grave desequilibrio hidrológico”».

Según las convenciones, se establecieron «cuatro tipos principales de sequías, a saber: meteorológica, agrícola, hidrológica y social o económica. Se entiende por sequía meteorológica cuando la precipitación es muy inferior a lo esperado en una amplia zona y para un largo período.

«La sequía hidrológica ocurre cuando hay un déficit continuo en el escurrimiento en superficie y alcanza este un nivel inferior a las condiciones normales o cuando disminuye el nivel de las aguas subterráneas.

«Hay sequía agrícola si la cantidad de precipitación y su distribución, las reservas en agua del suelo y las pérdidas debidas a la evaporación se combinan para causar disminuciones considerables del rendimiento de los cultivos y del ganado.

«Se considera sequía socioeconómica cuando la demanda de agua excede el suministro. Es una combinación entre déficit de precipitación y las necesidades de la población o de las actividades productivas, la eficiencia en el uso del agua y de la tecnología disponible».

Nota: Conceptos tomados del artículo: La sequía. Causas, percepción y enfrentamiento, del Doctor Braulio Lapinel Pedro-so. En Revista Bimestre Cubana.



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