Ecosistemas cubanos dañados por exploración minera se recuperan

La protección de la flora y la fauna en las regiones mineras del país han tenido un importante peso a la hora de trazar estratégias y proyecciones

Autor:

Juventud Rebelde

Trabajadores de la Unidad de Servicios Ambientales del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, de Guantánamo, avanzan con éxito en la restauración de ecosistemas degradados en la Altiplanicie del Toldo, en el nororiente cubano, afectada por antiguos estudios para la explotación minera.

El biólogo Gerardo Begué-Quiala, máster en Ciencias y uno de los involucrados en las acciones, señaló a la ACN que desde el 2012 en que inició el proyecto rehabilitador se han recuperado unas 24, 8 hectáreas dañadas en la porción central de esa meseta, predios antes pertenecientes a la Empresa Moa Nickel S.A.

Apuntó el experto que este paraje de selvas tropicales, al sudeste del municipio holguinero de Moa y al pie de la cuenca del río Piloto, es uno de los principales refugios de las poblaciones de almiquí, mamífero endémico en peligro de extinción, confinado actualmente solo en algunas zonas del nororiente de la Isla, según reportó la ACN.

En la altura del Toldo, entre los ríos Moa —al oeste— y Jaguaní —al este—, en áreas del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, los ambientalistas ejecutan labores de conservación de suelos, rehabilitación de fajas hidroreguladoras y reforestación con especies autóctonas, como el ocuje y el roble.

Begué-Quiala explicó que en esas tareas se emplean métodos y técnicas tradicionales de conservación y algunas eficaces inventivas del trabajador in situ, y además se prioriza la atención a especies amenazadas de la flora, y se mide el comportamiento de la evolución de la biodiversidad.

Puntualizó que la rehabilitación del lugar forma parte de un programa que inicialmente evaluó los impactos residuales de prospecciones mineras, ejecutadas en las décadas delos años 70 y 90 del pasado siglo, las cuales incluyeron talas y perforaciones térreas para constatar la calidad y cantidad del yacimiento presente.

El ingeniero agrónomo Rolando Villaverde, también vinculado a la restauración de la zona, señaló que en 2012 la primera fase del actual proyecto conservacionista identificó más de 20 hectáreas desprovistas de vegetación, y el 13,5 por ciento de la superficie total del suelo afectado por procesos de degradación.

De manera natural —subrayó— estos parajes tardan largo tiempo para recobrarse y lo hacen con plantas oportunistas resistentes a los impactos, como el cordobán y los helechos, lo cual limita la variedad, donde otrora convivían de 20 a 30 especies diversas.

En su inicio el proyecto se propuso recuperar 29 hectáreas, pero en la marcha de las acciones se reconocieron nuevos espacios dañados, y el propósito se extendió a 36, 7 hectáreas a restaurar.

El programa abarcará un período de cinco años —hasta 2017— y se prevé salvaguardar y garantizar la permanencia de bienes y servicios ecosistémicos de incalculable valor ecológico, económico y social, coincidieron ambos expertos.

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