Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Ya recorren La Habana 704 viajeros del crucero Adonia

Buenas perspectivas para la recién inaugurada línea marítima EE. UU.-Cuba

Autor:

Juana Carrasco Martín

Ya se encuentran recorriendo La Habana los 704 pasajeros del buque Adonia, de la línea Fathom de cruceros solidarios de la gran empresa Carnival Corporation, que arribó el lunes a La Habana para dejar inaugurada una ruta marítima directa entre Miami y Cuba, luego de más de medio siglo de ausencia de ese trayecto, cerrado por las leyes del bloqueo.

Las 12 categorías de ciudadanos autorizados a viajar a Cuba han permitido cumplir un sueño de no pocos estadounidenses, pero para la ciudadanía continúa prohibido hacer turismo a la Isla a pesar de que ese impedimento establecido por las leyes del bloqueo viola sus derechos constitucionales. Al mismo tiempo, nuevas normativas migratorias de Cuba han facilitado que los cubanos residentes en EE. UU. puedan viajar por vía marítima, lo que se ha hecho con normalidad por vía aérea.

Arnold Donald, presidente de la Carnival, la más grande empresa de cruceros del mundo, y otros altos funcionarios de la compañía llegaron en este primer viaje, que no dudaron en calificar de «histórico»

«Para la compañía fue un largo viaje», dijo a los periodistas sobre el tablado de la terraza de la Terminal de Cruceros Sierra Maestra y con la elegante mole blanca del Adonia de fondo.

«Nos sentimos honrados y privilegiados» de que Carnival «sea parte de este histórico momento», puntualizó. «Agradecemos a la administración Obama su decisión y agradecemos a Cuba haber hecho todo esto posible», añadió el empresario, que a la vez se mostraba feliz de haber traído a este grupo de viajeros que, dijo, están «ansiosos por experimentar la isla».

«Desde la costa nos saludaban, una bonita bienvenida, me he sentido muy bien y sé que hicimos lo mejor en traer a nuestros hijos, los abuelos, los hermanos», dijo Faye Varga, quien viaja acompañada por diez miembros de su familia residentes en el estado de Idaho, mientras su esposo —en los primeros minutos de su estancia en la Isla vedada— daba pasillos de baile cuando parejas cubanas interpretaban una conga de bienvenida.

Al filo de las nueve de una mañana soleada y en mar tranquilo, el Adonia entró en el puerto de La Habana, uno de los tres que tocará durante la estancia de cinco días en territorio y aguas cubanas, pues también visitarán Cienfuegos y Santiago de Cuba.

A las 11 desembarcó este primer grupo, en una aventura que la línea Fathom repetirá dos veces al mes, según informó a la prensa Carlos Orta, vicepresidente de relaciones corporativas para Carnival Corporation, quien dejando a un lado su condición de funcionario expresó su enorme emoción de llegar a la tierra que le vio nacer, 46 años después de su arribo a Estados Unidos cuando solo tenía tres años.

De Miami, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Sur y muchos otros puntos de la geografía estadounidense son los viajeros con diversos objetivos e intereses en este bojeo a Cuba: culturales, académicos, exploratorio de negocios, religiosos, de encuentros persona a persona y otros de las 12 categorías permitidas.

Refieren sus impresiones de La Habana vista desde el mar, la califican de ciudad bella, linda, impresionante y reconocen el saludo del pueblo desde el Malecón, la buena acogida y la bienvenida. «Desde que nos acercábamos, en el barco todo era una fiesta», diría a Juventud Rebelde una de las viajeras.

Varios salieron de la Terminal marítima protegidos ya con gorras con el lema de Yo amo a Cuba, o llevando algunos tabacos Cohíba en sus bolsos —a sabiendas de que solo podrán llevar el famoso habano y el ron caribeño por valor de cien dólares, pues el bloqueo les impide más.

Ancianos —habituales viajeros de cruceros— se mezclan con otros más jóvenes que quedan asombrados apenas cuando salen del añejo y remozado edificio de la terminal aduanera, cruzan la Avenida del Puerto y se topan con una pequeña multitud de cubanos y cubanas que dan ¡Vivas a la amistad!, al tiempo que le abren el paso hacia la Plaza de San Francisco y una comparsa les muestra algo de lo más auténtico del folclor cubano.

La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad, muestra de la arquitectura, la música, la plástica, los saberes varios de la Isla, les esperaba con los brazos abiertos en ese viaje cultural del que les han mantenido separados desde hace más de 50 años. Vienen a conocer, a saber de la Isla que se han estado perdiendo durante tanto tiempo.

Arnoldo Pérez, asesor legal de Carnival, cubano salido de la Isla cuando tenía nueve meses, refleja así la confianza en el éxito que esperan de la empresa iniciada junto a Havanatur: «Estamos muy orgullosos de traer el primer crucero de EE. UU. a Cuba en 50 años. Esperamos que esta iniciativa pueda acercar más nuestros pueblos de los dos países y que haya en el futuro más conexiones».

A eso ha apostado la compañía estadounidense desde que el pasado 22 de marzo firmó contratos con empresas cubanas y anunció que el crucero comenzaría en este mes de mayo.

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