Una víctima de la Base

El sepelio de Rodolfo Rosell Salas fue una estremecedora manifestación de duelo popular en Caimanera y, a la vez, un rotundo rechazo del pueblo cubano a la barbarie yanqui

Autor:

Juventud Rebelde

Rodolfo Rosell Salas nació en Baracoa, el 10 de septiembre de 1932. Era el tercero entre seis hermanos de una familia de campesinos pobres. Desde pequeño conoció la miseria y las privaciones propias de ese sector social en la Neocolonia. Como todo niño campesino de su época, solo pudo estudiar hasta sexto grado. Durante la insurrección contra la tiranía batistiana militó en el Movimiento 26 de Julio y participó activamente en huelgas y acciones combativas.

Tras el triunfo revolucionario, se incorporó a la cooperativa pesquera Gustavo Fraga, de Caimanera, donde trabajó como dependiente de la tienda del pueblo, labor que luego simultaneó con la pesca, al lograr adquirir una embarcación, gracias a las facilidades de pago que le brindó su centro de trabajo.

Fue uno de los primeros en ingresar a las Milicias Nacionales Revolucionarias de la localidad.

El sepelio de Rodolfo Rosell Salas fue una estremecedora manifestación de duelo popular en Caimanera y, a la vez, un rotundo rechazo del pueblo cubano a la barbarie yanqui. Su muerte respondió a una agresiva política de provocaciones ejecutadas por las fuerzas armadas estadounidenses de la Base Naval de Guantánamo, cuyo propósito era buscar la respuesta cubana para justificar una agresión de mayor escala contra nuestro país. No fue Rodolfo Rosell la única víctima dejada por la ilegal Base Naval, también se pueden mencionar a Rubén López Sabariego y los combatientes de la Brigada de la Frontera Ramón López Peña y Luis Ramírez López. Sus vidas fueron segadas por marines imperialistas, quienes impotentes ante el triunfo y desarrollo de la Revolución, arremetieron con odio contra esos jóvenes cubanos.

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