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Fidel y la Revolución de las mujeres

Un espíritu de agradecimiento inmenso reinó este jueves en el coloquio Fidel y la Revolución de las mujeres, dedicado al invaluable impulso que diera el Líder cubano al sector femenino en nuestra nación. El acto estuvo presidido por Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la FMC

Autor:

Yoerky Sánchez Cuéllar

«¿Qué hubiera sido de nosotras, de nosotros, sin ti, Fidel, sin tus trascendentales condiciones de estratega, sin tu dirección certera? ¡Brillante timonel que en medio de la tormenta sabe enderezar la proa hacia la luz!», le escribió Vilma Espín a Fidel Castro en un carta de 1996, justo cuando el Comandante cumplía 70 años.

Ese mismo espíritu de agradecimiento reinó este jueves durante el coloquio Fidel y la Revolución de las mujeres, en el que se resaltó la importancia que el líder cubano le otorgó al sector femenino desde los primeros momentos de la lucha insurreccional y tras el triunfo del Primero de Enero.

Al realizar la apertura del encuentro, Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), significó que «esta organización es una de las grandes obras de Fidel, ya que a través de ella se concretó la emancipación de las mujeres y se desarrollaron importantes planes y programas de beneficio para toda la sociedad. Pero no como receptoras pasivas, sino como verdaderas protagonistas».

Al decir de Yolanda Ferrer, una de las panelistas y quien durante muchos años estuvo vinculada al quehacer de la FMC, para Fidel siempre fue prioridad eliminar radicalmente la discriminación de la mujer. «Con esa vocación unitaria, desde los años fundacionales se involucró personalmente en las tareas de la organización. Ningún estadista en el mundo ha visto con tanta integralidad el tema de género como él. Existió siempre una total identidad entre su pensamiento y el de Vilma», subrayó.

La periodista Marta Rojas, luego de realizar un bosquejo histórico sobre cubanas que han dejado huella en la memoria patria, evocó el momento en que Melba Hernández y Haydeé Santamaría se enrolaron en el grupo de jóvenes que asaltó el cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Fidel confió en ellas y les destinó tareas específicas, a pesar de las preocupaciones de algunos, relató la autora de El juicio del Moncada, quien abordó otros episodios demostrativos de la delicadeza del Comandante hacia las mujeres.

Al hablar ante los reunidos en la sede de la Central de Trabajadores de Cuba, la generala de brigada Delsa Esther Puebla Viltre (Teté), contó sobre la fundación del pelotón Las Marianas en plena Sierra Maestra y cómo Fidel fue sembrando conciencia en la tropa guerrillera, mayoritariamente masculina, de que las mujeres sí podían combatir con la misma entereza que los hombres. Ese recuento motivó al Comandante Julio Camacho Aguilera a intervenir, para ratificar las ideas de Teté y reafirmar su confianza en las nuevas generaciones de mujeres, que seguirán el ejemplo de aquellas valerosas combatientes.

En el coloquio, previo al aniversario 56 de la FMC, estuvieron además, Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; Gladys Bejerano Portela, vicepresidenta del Consejo de Estado y Contralora General de la República; Inés María Chapman, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos; representantes de distintos organismos, dirigentes de la organización femenina y federadas destacadas, entre otros invitados.

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