Jóvenes de altura

Pobladores que cambiaron el agitado ritmo impuesto por los preparativos ante la llegada del huracán Mathew por el sosiego de la espera en barrios, albergues, e instituciones estatales

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Gretchen Gómez González

SANTIAGO DE CUBA.— Roxana Chacón Silva, Abigail Ruiz Casero, Yordelis Ferrer Ferrer y Reinier Rodríguez González no están en sus casas. Permanecen en la Gran Piedra, en la falda de la Sierra Maestra, a 1 225 metros sobre el nivel del mar, para ofrecer cada una hora, desde el radar meteorológico y la torre de comunicaciones, información necesaria en la conformación de los reportes que se emiten en los partes meteorológicos.

Chacón Silva, quien es estudiante de la Licenciatura de Geografía en la Universidad de Oriente, dijo que allí estará esta semana como el resto del equipo, al que se han sumado dos especialistas en Meteorología para reforzar el trabajo en caso de afectaciones severas.

«Mi familia ha entendido que en momentos como estos debo estar lejos y hasta se sienten contentos de que yo esté aquí, aunque no dejan de preocuparse. Las condiciones de la instalación son buenas, y si no lo fueran igual estaría cumpliendo con mi deber», agregó la muchacha, quien se empeña junto a los otros en mantener la vitalidad del radar, uno de los tres instalados en la región oriental junto a los de Granma y Holguín.

El radioaficionado Hermes Fajardo Ocaña, con el indicativo CO8EF, ya vivió el paso del poderoso huracán Sandy en su ciudad natal, cobijado en un cuarto de baño de la instalación de la torre hasta que pudo restablecer las señales. Ahora volvió a escalar la montaña tras dejar a buen resguardo a sus familiares, y también permanecerá allí para garantizar la vitalidad de la torre, que funciona como repetidor de los transmisores de los 156 radioaficionados de guardia en la provincia y los de casi todo el oriente cubano.

La torre es esencial para mantener un importante flujo de información entre el Consejo de Defensa Provincial de Santiago de Cuba y sus municipios, explicó Fajardo Ocaña, quien abundó en los aportes ya visibles en localidades que se han quedado incomunicadas desde hace tres días debido a las penetraciones del mar.

Ellos son jóvenes de altura en una ciudad en la que sus pobladores cambiaron el agitado ritmo impuesto por los preparativos ante la llegada del huracán Mathew por el sosiego de la espera en barrios, albergues, instituciones estatales...

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