Lo importante ahora es recuperarse

En las calles de Baracoa el pueblo continúa manifestando su confianza en la Revolución y sus principales dirigentes

Autor:

Yaima Puig Meneses

BARACOA, Guantánamo.— Amanece en la Ciudad Primada y la gente ya desanda sus calles. Una muchacha empuja con una escoba un montón de escombros; otros acomodan al sol sus pertenencias mojadas; más adelante el exquisito olor delata que el pan ha comenzado a elaborarse… y así, poco a poco, la ciudad despierta.

«Tenemos que aprovechar cada rayito de sol», nos dice alguien en la calle. Lógico es que así sea, pues al caer la noche solo en muy pocos puntos estratégicos ha sido posible restablecer el fluido eléctrico, debido al deterioro casi total del sistema eléctrico.

Brigadas de linieros de varias provincias del país —incluida Guantánamo— acometen ya las labores de recuperación en diferentes puntos de este municipio. Sin embargo, nadie imagine que será cosa de un día o dos. La magnitud de los daños, aún por cuantificar en su totalidad, requerirá tiempo para restaurar completamente el servicio eléctrico.

A medida que avanza el día la recogida de escombros progresa en diversos lugares de la ciudad, sobre todo en las vías esenciales de tránsito. «De esta salimos adelante. El apoyo que nos está llegando para limpiar es bastante, y el pueblo también está cooperando en alguna medida y cuando el pueblo coopera todo se puede resolver más rápido», nos dice con certeza un baracoense que ya peina canas.

Cerca de 15 mil personas permanecían evacuados este viernes en centros estatales y viviendas particulares, pues no solo la furia de los vientos causó estragos en las viviendas, también el mar entró implacable y destruyó a su paso.

«Las olas llegaban hasta el segundo piso», rememora una señora cuya vivienda está ubicada apenas a unos 80 metros del malecón de Baracoa. Su casa, al igual que la de otros vecinos de la zona, a pesar de ser construcciones de mampostería, sufrieron graves daños en las paredes.

Seguidamente otra vecina complementa: «el mar fue superior a lo que pensábamos; jamás habíamos visto furia semejante».

«De nada nos sirvió que las autoridades nos alertaran de lo que podía suceder; esto hay que vivirlo», compartió con nuestro equipo un vecino del barrio.

Como colofón de esta nueva jornada en la Villa Primada, otro damnificado, resumiendo tal vez el sentir de muchos pobladores, nos aseguraba que lo principal es que «estamos vivos y tenemos voluntad para seguir luchando, porque ahora, lo más importante, es lograr recuperarnos».

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