Nuestro líder histórico en su deseo fue consecuente con el propio concepto de Revolución

Intervención de Ena Elsa Velázquez

Autor:

Juventud Rebelde

 

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

General de Ejército;

Presidente;

Diputados y diputadas:

Coincido con Eusebio en que no resulta fácil este momento, pero he solicitado la palabra para apoyar la Ley que se presenta, porque es la voluntad de nuestro querido Fidel y tenemos el sagrado deber de respetarla y hacerla cumplir.

Nuestro Líder Histórico en su deseo, expresado en la Ley, fue consecuente con el propio concepto de Revolución, donde habla de modestia, desinterés, altruismo, valores arraigados en su modo de decir y de hacer.

Mientras se presentaba la Ley, pensaba: podemos ponerle su nombre a una institución educativa, se puede erigir un monumento, colocar una tarja en un lugar público; pero nunca podremos ponerle su nombre a todas las escuelas, ni erigir monumentos ni tarjas en cada espacio donde está presente Fidel, porque sería hacerlo en toda Cuba y en el mundo. Lo que sí podemos hacer es que esté vivo en cada niño, adolescente, joven, educador con el trabajo permanente que se desarrolla en nuestras instituciones educativas y en cada hogar cubano.

Sabemos que existe una generación de más de 1,2 millones de niños, adolescentes y jóvenes que iniciaron su vida escolar en el año 2006, que no vivieron el activismo y presencia física de Fidel en cada rincón de nuestro país, como nos tenía acostumbrados; sin embargo, disfrutan y son el resultado de su legado, de su obra y de la vigencia del Programa del Moncada, en el que la educación es un derecho de todos. Es por ello que el Ministerio de Educación, que agrupa a más de 1 700 000 alumnos en 10 649 instituciones, 70 000 aulas, atendidos por más de 260 000 docentes y directivos, tiene el compromiso de reforzar el conocimiento de la vida y obra de Fidel, que es la Revolución; el estudio de la Revolución en el poder, que es la obra de Fidel. De esta manera podemos garantizar que cada escuela, cada aula se erija en el mayor y en el mejor monumento a nuestro líder histórico. Monumento que será inquebrantable porque será el verdadero monumento levantado desde las ideas, los valores, las convicciones, los modos de actuación, los sentimientos, los aprendizajes, que materialice el concepto de Revolución e interprete y haga realidad la frase “Yo soy Fidel”, repetida una y otra vez por nuestros alumnos y por nuestro pueblo en general. De esta manera estaríamos garantizando la continuidad de nuestra Revolución.

Por tanto, apruebo la Ley que se presenta (Aplausos).

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