Entre arte, originalidad y naturaleza

Aumentar la reproducción de especies marinas y preservarlas es el objetivo final del asombroso museo subacuático del artista británico Jason DeCaires, quien trabajó durante dos años para lograr esta maravilla en las aguas de Lanzarote, España

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

¿Quién sabe si algún día nuestros grandes artistas nos sorprenden emplazando impresionantes esculturas en el también impresionante fondo marino que Cuba obsequia, o si el afamado Jason deCaires Taylor se deja seducir por las bellezas que encierran las profundidades nuestras e idea por estos lares una suigéneris «sala» de exhibición?

Le tomó dos años su más reciente empresa constructiva a este creador británico que acaba de dejar inaugurado el Museo Atlántico de Lanzarote en España, sin equivalente en Europa, y que a más de una decena de metros bajo el mar agrupa 300 esculturas en la Bahía de las Coloradas.

Aumentar la reproducción de especies marinas y preservarlas es el objetivo final de este empeño de DeCaires, quien utilizó como material de sus obras hormigón de pH neutro para no perjudicar el ecosistema. Lo mismo que hizo en 2009, cuando concibió un proyecto similar cerca de la Isla Mujeres, en Cancún, México.

«El mar es un lugar maravilloso para exponer, ya que hay juegos de luces naturales cambiando cada media hora y explosiones de arena», afirmó el artista cuyas piezas se pueden encontrar por todo el mundo, a partir de que en el año 2006 presentara su primera exposición acuática en la costa oeste de Granada, en las Indias Occidentales.

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