7 Ideas de la Sicología para recibir el verano

Están a la vuelta de un par de días, ellas, las vacaciones. Para algunos el oasis en medio del desierto de los estudios, pero para otros una sutil «envidia» por los que pueden de verdad tener tiempo libre. JR ofrece un par de ideas de la Sicología para hacer del verano una etapa antiestrés, estés o no trabajando

Autor:

Juventud Rebelde

Llegan las vacaciones. Para algunos el oasis en medio del desierto de los estudios: sin miedo a lo cursi, sueñan con playas, amores veraniegos y experiencias para editar la vida vía facebook. O los más pequeños, a hacer maratones de videojuegos y concursos de insolación. Pero para otros tantos no suelen coincidir la palabra mágica «vacaciones» con la llegada del verano. Esos somos los que vemos a la vuelta de mayo otro tipo de anuncios mentales: los ahorros para comprar más merienda, apretarse para recibir en casa al primito de turno, calor que derrite el alma —a ratos—, y una sutil envidia hacia los que sí dejan de tener jornadas de estudio o trabajo.

Por eso JR ofrece varios consejos de la sicología para aprender a tomarse el verano aún si estamos de trabajo, aquí te van:

1. Desconecta los teléfonos

Cuidado con tener programado la mayor parte del día. Está bien tener objetivos y opciones pero hacer más actividades, pero un verano muy ocupado no es siempre sinónimo de disfrutar más.

Lo que le dice a tu cuerpo que estás en la etapa dorada del verano no es lo que haces, sino cómo piensas de lo que haces, según los especialistas de la revista Siquia. Por tanto, salirse de la rutina es esencial, si tienes que seguir en el trabajo, o te quedó alguna asignatura pendiente que examinar, no entres en pánico, prueba a apagar el teléfono móvil al menos tres o cuatro horas diarias. No se acabará el mundo por eso, y notarás que baja el nivel de ansiedad de tu cuerpo, al sentir que no está a la expectativa.

Fotos: Archivo digital JR

2. No te quedes en casa demasiado tiempo

Si de hecho estás vacacionando, aprovecha que los días son largos, y sal de la «cueva». Aunque no puedas ir a lugares lejanos o pasar las aventuras de vacaciones mágicas de ensueño, seguro que donde vives sí hay un par de cosas para hacer fuera de casa. Aprovecha la luz del sol y broncéate, pero eso sí, cuídate del sol tropical a partir de las diez a.m.

Si eres de los que deben trabajar durante el verano, no te preocupes, aprovecha que los días son más largos y en cuanto tengas cinco minutos libres, sal a la calle a pura consciencia e intenta tomar caminos distintos a los que tomas cada día, y deja que que te sorprenda el efecto de romper el hábito.

3. Socializa

Tanto si estás de vacaciones como si te quedas trabajando, una de las mejores maneras de aprovechar y disfrutar el verano al máximo es hacer vida social. Llama y si puedes, planea algún encuentro con los que hace tiempo que no ves, pero siempre recuerdas. Es hora de actuar más allá del pensamiento y dejar d eposponer.

Incluso, puedes aprovechar e ir a visitar de una vez a aquellos primos o parientes con quienes simpatizas pero nunca ves. Y hasta decidirte a conoce mejor al ala de la familia que tienes pendiente de encuentros.

5. Haz pase de lista y replantea objetivos

Es cierto que el fin de año se roba las luces con los de los objetivos, pero la hacemos a principios de año, por qué no aprovechar a mitad de año para hacer una revisión de esos propósitos. No hace falta hacer un análisis muy en profundidad, simplemente plantéate dónde estás y dónde te gustaría estar. Y si crees que debes plantearte nuevos propósitos, es el momento. Aprovecha y analiza lo que quieres hacer hasta que acabe el año. Todavía tienes mucho tiempo.

Ah, y por cierto, además de angustiarte con lo que no hayas logrado, prueba a felicitarte por lo que sí. O al menos por haberte trazado metas.

6. Aprovecha para conocerte y disfrutarte

Aprovéchalo para mirarte a ti mismo/a y hacer lo que realmente te apetece con tu personalidad y apariencia. Tal vez ha sestado posponiendo un corte de pelo, o un gusto en específico. Lee el libro que siempre dejas en lista sobre la mesa, y realmente saca las entradas para la obra de teatro que te gustaría ver y para la que no te has animado por no tener compañía. Lo importante es que tengas en cuenta que son tus vacaciones y que eres tú quién ha estado trabajando todo el año para disfrutarlas. Y hasta puedes ser TÚ quien se acompañe.

7. Suelta los complejos

El verano es para disfrutar, por tanto, no te preocupes por tu físico, nadie en la playa ni en la piscina va a estar evaluándote, y si alguien lo hace, dicen los psicólogos de Siquia: «imagina qué vida tan triste es la de aquél cuya única diversión es criticar a los demás».

Simplemente se trata de poner la configuración verano, y lograr pasar cada día con buen humor y despejado ¿Qué más se le puede pedir al verano?

 

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