¿De qué otra manera podría vivir más años?

Todas las personas con VIH en Cuba que necesitan tratamiento antirretroviral lo reciben de manera controlada y gratuita

Autores:

Ana María Domínguez Cruz
Aileen Infante Vigil-Escalera

Lucas quiere tener un hijo y este es el mejor momento de su vida para ello. Hace 12 años pensó que no podría tener descendencia «porque vivir con VIH te cambia todo, te modifica tus deseos, te hace creer que hay cosas que no podrás hacer más».

Sin embargo, Lucas desde hace nueve años inició su tratamiento con antirretrovirales y ha respetado al pie de la letra las indicaciones de los especialistas. Hoy, como hace cinco años, sus análisis reflejan que su carga viral está indetectable, y ello le garantiza en gran medida concebir un hijo sano.

«Siempre he recibido las orientaciones adecuadas y he estado muy consciente de que el cuidado de mi salud depende en primer lugar de mi disciplina. Respeto mis horarios de comida, mantengo una buena alimentación, realizo ejercicios, no fumo ni tomo bebidas alcohólicas… Me cuido mucho y no dejo de tomar mis tabletas. ¿De qué otra manera podría vivir más años?».

Con disciplina y constancia

Al finalizar 2016, en el país vivían 21 750 personas con VIH, de las cuales el 80 por ciento eran hombres y como promedio tenían más de 30 años. El 81 por ciento de esas personas recibe los medicamentos necesarios para su terapia antirretroviral de manera controlada y gratuita, de acuerdo con la estrategia del país desde 1998.

La especialista en Epidemiología María Isela Lantero, jefa del Departamento de ITS/VIH/Sida en el Ministerio de Salud Pública (Minsap), asegura que el país realiza grandes esfuerzos para garantizar la entrega de estos medicamentos y para lograr que en 2020 el 90 por ciento de las personas que viven con VIH los reciban, en correspondencia con las pautas trazadas desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Se destinan cuantiosos recursos para proveer a los pacientes de los medicamentos que necesitan y hemos contado con la cooperación internacional. Cada año es mayor el número de personas que viven con VIH y reciben el tratamiento; en años anteriores, cuando hemos padecido dificultades con el abastecimiento, siempre hemos previsto alternativas para evitar que se interrumpa la terapia».

Lantero precisó que se mantiene en el país una estrategia combinada de medicamentos antirretrovirales, entre los que se incluyen los de factura cubana producidos por BioCubaFarma (zidovudina, lamivudina, nevirapina, efavirenz y abacavir) y los procedentes del exterior, certificados por la OMS.

Quienes viven con VIH inician el tratamiento antirretroviral de acuerdo con los resultados de los análisis que se les realizan, explica Lantero. «No importa la cantidad de años o de meses que la persona lleve diagnosticada con el virus».

Luego de la evaluación inicial realizada por el médico de la familia y el que a nivel municipal asesora estas consultas, se le indican los medicamentos según protocolos establecidos que solamente deben ser modificados ante respuestas específicas del organismo del paciente.

Las personas que viven con VIH reciben gratuitamente sus fármacos en la farmacia principal de su municipio de residencia una vez al mes, y la constancia queda registrada en su tarjetón. «Son identificados por un código y solo una persona de las que laboran en la farmacia tiene la responsabilidad de supervisar esta entrega. Debe conocer sus datos de localización, pues en caso de notar la ausencia del paciente en el momento que le corresponde la adquisición de los medicamentos, ofrece esta información al personal de salud y a los promotores que tienen la misión de visitarlos, indagar sobre las razones por las cuales no acudieron a la unidad y promover que cumplan con las indicaciones médicas», puntualizó la doctora.

Lantero precisó que el objetivo de la terapia antirretroviral es mantener bajos los niveles del virus en sangre y bajo control su multiplicación, con lo que se asegura que el paciente se sienta bien, que no presente complicaciones de ningún tipo y que mantenga su salud estable, permitiéndole realizar las actividades propias de una vida normal. La efectividad de la terapia se mide a partir del descenso de la carga viral en sangre hasta niveles no detectables, lo cual se logra con disciplina y constancia.

«Además del empeño de Cuba para garantizar el suministro de los cinco antirretrovirales producidos en el país y la importación de aquellos elaborados en otras naciones, contamos con la participación activa de la comunidad de personas con VIH, con quienes trabajamos para lograr altos niveles de adherencia al tratamiento en aras de proteger su salud y garantizar su bienestar».

La especialista explicó que si las mujeres que viven con VIH respetan el tratamiento al pie de la letra, estarán aptas para dar a luz un bebé sano, pues llegarán al final del embarazo con la carga viral indetectable, resultado de una buena disciplina en relación con el tratamiento recomendado. No obstante, al recién nacido se le suministran antirretrovirales de manera preventiva durante seis semanas.

No solo reciben el tratamiento antirretroviral los pacientes que viven con VIH cuyos resultados en los análisis efectuados visualicen la necesidad de recibirlo, sino también otros con condiciones de salud específicas, en las que la Organización Mundial de la Salud recomienda su uso. Entre ellos, los que padecen hepatitis o tuberculosis, los de edades más avanzadas y los miembros de las parejas discordantes (uno de ellos con VIH y el otro no) para disminuir la posibilidad de transmisión del virus e influir positivamente en el estado de salud del paciente, añadió.

La funcionaria del Minsap insistió en que, aunque una de las prioridades del Sistema de Salud sea garantizar la terapia antirretroviral, lo ideal es evitar el contagio. «Mantener relaciones sexuales protegidas con el uso del condón evita la transmisión del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual, y por consiguiente, la necesidad de someterse a algún tratamiento de por vida, independientemente de que el Estado cubano lo asegure», expresó.

•El primer caso detectado en Cuba con VIH/sida, fue en los últimos meses de 1985, cuatro años después de que la enfermedad se descubriera por científicos norteamericanos. Era un cubano que había estado durante dos años en Maputo, capital de Mozambique, en África.

•En 2015 la Mayor de las Antillas recibió por parte de la Organización Mundial de la Salud la certificación que la valida como el primer país del mundo en eliminar la transmisión del VIH y la sífilis de madre a hijo.

•Una vacuna terapéutica encaminada a reducir la carga viral de pacientes con el VIH, y que repercute en la calidad de vida de los enfermos, se encuentra en la fase uno de ensayo clínico. Se trata de la vacuna TERAVAC- VIH, una propuesta del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

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