Alborada en el rostro de un pueblo

A las siete de la mañana de este 26 de Julio los rayos de la esperanza iluminaban a Cuba  por el occidente. El sol remontaba por el este y su albor era el rostro de un pueblo. Había un resplandor rojinegro y de galones verde olivo sobre el color de los mogotes y las montañas y en el alegre renacer de las ciudades. Hay días que fundan pueblos, como aquel de la mañana de la Santa Ana, cuando la refulgencia de una generación martiana puso vueltarriba todos los sueños que estaban Vueltabajo

Autor:

Juventud Rebelde

 

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