Honores a un ser excepcional (+ Videos)

Ofrendas florales de Raúl, y de familiares, colegas y amigos, acompañaron este miércoles el homenaje póstumo a Antonio Moltó Martorell, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Era difícil abrirse paso entre la multitud que se unió en la escalera, en los pasillos, en los salones... Nadie quería quedar fuera del homenaje al amigo de los periodistas, al guerrero eterno que siempre llegó con sus intervenciones concretas, su emoción, sus sueños y afanes de lucha. Nadie podía faltar a una cita con Antonio Moltó Martorel, pues sabemos de sus desvelos por un periodismo limpio, claro, veraz, creador y consagrado con los destinos de Cuba.

Mucho antes de las diez de la mañana se abrieron las puertas de la Casa de la Prensa del Vedado capitalino, donde tiene su sede la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), de la cual Moltó Martorell fue más que su Presidente, su alma. Junto al pequeño cofre que contenía sus cenizas estaban sus múltiples condecoraciones y las ofrendas florales que le envió el General de Ejército Raúl Castro Ruz, así como también las de familiares, amigos y varias instituciones del país.

Entonces comenzó el tributo, más allá del que ha tenido lugar de modo espontáneo en las redes sociales y los medios tradicionales, desde que este martes se conoció la noticia de su muerte. No fueron pocos los que hablaron y multiplicaron el abrazo de Moltó, reconocido por sus extraordinarias cualidades como ser humano, como revolucionario y como profesional.

Tubal Páez, presidente de Honor de la organización, dijo que Moltó no murió en cama, sino en combate; José Alejandro Rodríguez, miembro de la Presidencia de la UPEC, afirmó que era un ser excepcional y un hallazgo humano, hombre de sumar y de una eticidad muy elevada, que creyó siempre en los jóvenes; mientras que el argentino Juan Carlos Camaño, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, destacó su solidaridad y entrega sin límites en la defensa de las ideas del ser humano.

Después de ese anecdotario que se tejió en la Casa de la Prensa, en pequeños grupos, en silencio, transcurrió la guardia de honor. Allí estuvieron, junto a cientos de colegas, la miembro del Buró Político y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, Teresa Amarelle Boué; la vicepresidenta del Consejo de Estado y Contralora General de la República, Gladys Bejerano Portela; Joel Suárez Pellé y Roberto Montesino Pérez, jefes de departamento del Comité Central del Partido, y Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura, entre otros dirigentes de organizaciones políticas y de masas, y de varios organismos e instituciones, quienes honraron al ser que entregó más que su experiencia, su jovialidad, cariño, optimismo y seguridad.

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