Casa teñida de pueblo

La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz, primera de su tipo fundada por la Revolución, cumplió este 6 de noviembre medio siglo de vida

Autores:

Yahily Hernández Porto
Indira López Karell

CAMAGÜEY.- «La educación empieza con la vida y no acaba sino con la muerte», apuntó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en carta enviada a los universitarios camagüeyanos el 17 de enero de 1978, en cuyas líneas daba respuesta a la misiva que le dedicara el estudiantado del entonces naciente centro educacional, en ocasión de la jornada de homenaje a los educadores.

No hubo verbo más a la medida, justo y enérgico, que el del Maestro mayor, José Martí. Bien sabía el gigante cubano Fidel que esas palabras calarían bien hondo, hacia la posteridad, en quienes disfrutaban de la nueva edificación cubana-camagüeyanana.

Por eso en su misiva el también líder histórico de la Revolución Cubana no limitó su escritura, tal cual su proyección futurista le aconsejó a los jóvenes, «el ansia perpetua de superación es una de las virtudes más altas que puede abrazar un revolucionario», palabras que con el transcurso del tiempo se convertirían en la principal guía de alumnos, profesores y trabajadores de esa institución, al señalarles el camino hacia una educación gratuita, masiva, inclusiva y de elevada calidad.

Semilla y cimiento

Devenido anhelo de los lugareños, el 6 de noviembre de 1967 iniciaba la Educación Superior en esta extensa llanura, «vestida» de negros, obreros, campesinos… pueblo, y con ella un nuevo horizonte se vislumbraba para la cultura y el conocimiento. La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz (Ucial) —primera fundada por la Revolución—, establecía un nuevo espacio que ofreció múltiples posibilidades de superación y de soluciones para potenciar el desarrollo socio-económico del territorio, el cual contaría con un personal calificado para implementarlas.

Las carreras de Agronomía primero y las de Ciencias Pedagógicas después fueron el cimiento de este novedoso proyecto que se convirtió en puntal de similares programas en las vecinas provincias de Las Tunas y Ciego de Ávila.

A la vuelta de medio siglo de vida la institución académica no solo es semilla para nuevos frutos en regiones cercanas, sino que su huella ha traspasado las fronteras de El Camagüey y la nación, para llegar hasta otros mares bien distantes.

Así lo reveló a JR, Adilson Cesáreo Constantino, estudiante angolano de quinto año de Ingeniería Química: «me siento eternamente agradecido por haber conocido a Cuba, por haber sido formado en esta Universidad, que más que una escuela ha sido mí un hogar, en el que me he constituido como un profesional integral, que valora la ética y la moral», comentó emocionado al tiempo que afirmó, «siento que cuando salga de aquí seré un mejor ser humano, y es esa la mayor educación de todas», aseguró.

Mas ese no es el único criterio de agradecimiento hacia este centro educacional. Dione Ramos es una muchacha de quinto año de Periodismo, quien hizo gala de sus mejores verbos para confesar que estudiar en la universidad agramontina era su mayor deseo. «Siempre fue un sueño y ahora se ha convertido en realidad. Estudiar aquí ha sido además una aventura, pero de alegría y agradecimiento», confesó la joven, a quien esta gran casa la ha marcado en lo más profundo de su corazón, «esta universidad es especial, porque en el mismo edificio donde actualmente estudio se graduó mi mamá, quien me traía con ella cuando yo era pequeña. Hoy siento que mi mayor compromiso es darlo todo como profesional y persona cuando me gradúe».

Madre con partos múltiples

El surgimiento de esta madre universitaria en Camagüey devino proceso gradual de crecimiento e integración, pues el 6 de noviembre de 1967 los estudios superiores iniciaron unificados con carreras prioritarias hasta el presente.

Con el tiempo esos estudios se fueron desarrollando para conformar no solo la gigante comunidad universitaria agramontina, sino también para liderar procesos similares en las vecinas provincia de Las Tunas y Ciego de Ávila. O sea, la sede madre: la Ucial, desde entonces se multiplicó y dejó andar a sus hijos.

Al respecto el Máster Ubaldo Fernández Medina, con más de 45 años de labor ininterrumpida en esta prestigiosa institución educacional, dialogó con JR sobre cómo fueron aquellos inicios estudiantiles.

«En noviembre de 1967, en un aula del entonces Instituto de la caña Álvaro Barba Machado comenzó la especialidad de Agronomía, mientras que el día 13 se inauguró el curso de la carrera profesoral de nivel secundario básico en el Instituto Ferroviario Cándido González».

Aseguró el profesor, quien es además autor del volumen, Historia de la Universidad de Camagüey 1967-2007, que luego se abrirían las carreras de Medicina, Mecánica, Economía, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Civil e Ingeniería Química, y en 1975 quedaría oficializada la cuarta Universidad cubana y la primera de su tipo construida por la Revolución, hasta que en 2014 se integra, tal cual nació, la Universidad de Camagüey», refirió.

La historia de creación que emana de esta cincuentenaria institución se atemperó como sus hermanas del país al extraordinario proceso que ideó y lideró el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a finales del siglo pasado, la Batalla de Ideas.
A juicio de Amado Llanes Alberdi, decano de la Facultad de Ciencias Sociales, de este plantel, una página trascendental en la historia de la Universidad agramontina fue la creación en 2002 de las sedes universitarias municipales, iniciativa que se extendió a toda la geografía de la región. «Ese programa, sin dudas, marcó un antes y un después en la Educación Superior en Camagüey, del cual han egresado más de 10 000 profesionales que hoy asumen diversos roles en función del desarrollo socio-económico de la provincia».

Tras medio siglo de existencia

Lo que una vez fue un incipiente plantel, en la actualidad constituye una gigantesca institución educacional en la que laboran unos 1 600 profesores, más de 3 000 trabajadores y con una matrícula de cerca de 13 000 alumnos, de ellos unos 4 000 pertenecientes al curso diurno, distribuidos en 53 carreras y tres sedes, las cuales se destacan por sus resultados en el ámbito político, tecnológico, comunicacional, científico, investigativo, extensionista, deportivo y cultural, en el que destaca el Conjunto Artístico Maraguán, agrupación baluarte de la cultura cubana que por más de 35 años prestigia con su talento no solo a su universidad, sino a su patria, en los más diversos escenarios nacionales e internacionales.

El rector de esta institución, Doctor en Ciencias Santiago Lajes Choy, en diálogo con JR aseveró que actualmente la Ucial posee sobradas motivaciones para celebrar sus medio siglo de existencia: «Somos la primera universidad que se acreditó, después de iniciado el proceso de integración implementado en el país, gracias al esfuerzo de estudiantes y del claustro altamente capacitado con 250 doctores en ciencias y 950 máster. Además consolidamos más de 50 proyectos comunitarios y otros 100 de investigación científicos-académicos, de colaboración, bien estructurados.

«Durante sus cinco décadas de existencia -apuntó el profesor- la institución ha graduado a más de 77 500 universitarios, en 53 especialidades, y también unos 2 000 extranjeros, de 77 nacionalidades». 

Precisó el diputado al Parlamento Cubano que el centro consolida el principio de parecerse más a su entorno. «Alumnos y profesores encaminan sus investigaciones hacia la resolución de problemas concretos del territorio. Ejemplo de este estrecho vínculo social y económico se aprecia en la creación del Contingente Leonela Rellys, donde sus estudiantes contribuyen a impartir clases ante el déficit de fuerza docente que posee Camagüey. En la agricultura, específicamente en producción de alimentos, y otros sectores de la sociedad, los jóvenes, junto a sus profesores, participan directamente en sus procesos productivos, para no solo sugerir, sino buscar desde la ciencia las soluciones más efectivas», aseveró.

Grandes retos posee este centro docente, el cual se propone alcanzar la categoría de Excelencia en 2018, según explicó el rector Lajes Choy, «en el camino para lograr la excelencia se impone consolidar el trabajo en el orden académico, científico, investigativo, deportivo, cultural y extensionista, más la prioridad es continuar formando profesionales competentes y comprometidos con la Revolución».

¿Actualmente se perfecciona en la Ucial la nueva política de integración?

— Sí, es un proceso de transformación y de paulatina implementación desde la participación de todos sus actores. El proceso no ha concluido, sino que continúa perfeccionándose como un proceso intrínseco y hasta exclusivo de ese gran proyecto que es la integración universitaria cubana. La universidad integrada agramontina tuvo y tiene como divisa su historia y el necesario diálogo con su principales protagonistas: los estudiantes, profesores, trabajadores y cuadros.

El Doctor en Ciencia Santiago Lajes Choy, rector de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.

La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.

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