Creatividad de cara al 2018 - Cuba

Creatividad de cara al 2018

Los cambios tecnológicos y financieros del mundo actual imponen que las nuevas generaciones que asuman la dirección de la industria biotecnológica cubana deban ser muy creativos para enfrentar los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades»

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

«Los cambios tecnológicos y financieros del mundo actual imponen que las nuevas generaciones que asuman la dirección de la industria biotecnológica cubana, no pueda simplemente imitar o repetir lo que hicimos quienes la fundamos, sino ser muy creativos para enfrentar los nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades», aseguró a JR el Doctor Agustín Lage Dávila, director del Centro de Inmunología Molecular (CIM), durante el reciente evento Biomanifacturing Challenges of Inmunotherapy (Biomit).

El primero de estos retos, dijo, es el problema financiero. «No podemos olvidar que salimos de una crisis económica muy grande provocada por la desaparición del campo socialista, ni que el bloqueo norteamericano sigue afectando directamente el campo de la biotecnología, porque el 71 por ciento de todos los productos de esta industria se vende en los Estados Unidos, y ellos, con el control monopólico del sector, nos niegan el acceso.

«Además, existe una tendencia al incremento de las barreras regulatorias, con la que tenemos que ser capaces de lidiar en estos tiempos, en los que la mayoría de las patentes ya alcanzaron su límite de 20 años de vigencia, y la única manera de mantener el control sobre el producto es a través de regulaciones», explicó.

Pero a nuestro favor, y de cara al 2018, también tenemos las palancas del socialismo y la voluntad del Estado cubano, que han propiciado el despliegue biotecnológico que hoy ostenta Cuba, y que no ha alcanzado ningún otro país de América Latina, así como la preparación de nuestro capital humano, en su mayoría joven. 

También el hecho de que la biotecnología cubana fue muy precoz: la primera empresa de este tipo que existió en el planeta se fundó en los Estados Unidos en 1976, y solo cinco años después, en 1981, el Comandante en Jefe fundó una en nuestro país. «Que Cuba entrara en una rama de la industria al mismo tiempo que se estaba inventando, fue un hecho sin precedentes que ahora, cuando el mundo empieza a hablar del tema, nos da una ventaja de 30 años de experiencia», destacó.

 Además, está el carácter social del sistema de salud cubano, porque «aquí no solo decimos que tenemos una vacuna recombinante contra la hepatitis B, sino que vacunamos a todos los recién nacidos y por eso la incidencia está disminuyendo; o que tenemos una fábrica de productos antirretrovirales contra el sida, sino que se los facilitamos a todos los seropositivos, lo que se refleja en los bajos índices de mortalidad por esta epidemia en el país.

«En estos momentos, tenemos una combinación de ventajas y problemas muy diferentes a los de hace tres décadas, cuando los productos biotecnológicos no centraban el tratamiento de muchas enfermedades, como el cáncer. Por eso la importancia de que los más jóvenes entiendan la evolución del contexto, y las dificultades afrontadas por el camino, para que asuman con creatividad las que les imponga el nuevo escenario», concluyó.

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