Enfrentar el formalismo con la audacia de los jóvenes

 La discusión del Plan de la Economía y el Presupuesto, instrumentos básicos en la proyección del modelo socialista cubano, que este año se hará entre el 1ro. de febrero y el 31 de marzo, debe contar con una participación más activa de los noveles trabajadores, afirmó a Juventud Rebelde Alfredo Vázquez Pérez, jefe del departamento de Eficiencia Económica de la CTC

Autor:

Marianela Martín González

«Estas asambleas se han catalogado de formales, incluso por el Secretario General de la CTC. Y sucede que la formalidad se la damos quienes dirigimos, los que tenemos la responsabilidad de hacer valer el derecho de los trabajadores de participar en el proceso de planificación».

Alfredo Vázquez Pérez, quien ha dedicado buena parte de su juventud a la labor sindical, hasta dirigir hoy el departamento de Eficiencia Económica de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), no se refiere a esta deficiencia con un lamento vano, porque no puede serlo cuando se asume que la planificación y el presupuesto son dos instrumentos básicos en la proyección del modelo socialista cubano, y por tanto es inadmisible semejante enajenación de los trabajadores.

Con poco más de 40 años, y conociendo a fondo el mundo laboral y sindical cubano, Alfredo sabe que la única manera de enfrentar esta situación es reconociendo sus causas y enfrentándolas con la mayor energía, muy especialmente con la que proviene de la juventud.

«Son los jóvenes los más rebeldes y los más comprometidos con el futuro de la nación. De ellos se necesita una participación activa durante la presentación e información a los trabajadores en asamblea del plan y presupuesto del año 2018. En manos de la juventud está, por lo general, el dominio de las nuevas tecnologías, las mayores inquietudes de superación y los retos que impulsan la transformación en marcha de la sociedad. Son ellos tan informales, como deberían ser nuestras asambleas, que precisamos de sus criterios audaces y urgentes».

El funcionario explicó que el proceso de discusión del plan de la economía y el presupuesto debe comenzar el 1ro. de febrero próximo y culminar el 31 de marzo, después de realizadas aproximadamente 75 000 asambleas, que involucrarán a cerca de tres millones de trabajadores.

«Las asambleas se desarrollan en esos dos meses debido a polémicas que existen en la sociedad dentro del proceso de planificación. Debería ser entre los meses de noviembre y diciembre, para que los trabajadores partieran desde enero con su plan y su presupuesto, pero aún no es objetivo, ni real que así sea, dado los problemas que existen para concretar y desagregar el plan.

«Esos entuertos son los que más comprometen la realización de esas asambleas. Por eso tenemos que realizarlas avanzado ya el año. Es un asunto que, con miras al futuro, tenemos que ir mejorando, en la medida en que la planificación perfeccione su papel en el desarrollo de la sociedad. Es importante que los trabajadores discutan con la mayor anticipación posible su plan, pues el atraso compromete una parte importante del año en producciones y servicios, pero también los sistemas de pago y otros asuntos de interés para los trabajadores».

—¿Qué está incidiendo en no pocos lugares para que estos encuentros se califiquen de formales?

—Si la información que les llevamos a los trabajadores, si lo que potenciamos para discutir con ellos y lo que les presentamos tiene en cuenta los intereses concretos del colectivo y de los trabajadores para cumplimentar el plan, entonces no hay nada de formalidad.

«Es un problema de las direcciones inducir la formalidad, y me refiero a las direcciones de Gobierno, administrativas y de los sindicatos.

—¿Y a usted no le parece que es muy difícil desde la base, donde pocas veces se decide, aun cuando hay pasos hacia la autonomía, determinar todo lo que compone un plan, en medio de tantas incertidumbres propiciadas tanto por factores internos como externos?

—Sea cual sea el nivel de aprobación del plan, este surge de abajo hacia arriba. Y no debe integrarse formalmente, porque cuando llega la planificación a donde se decide, es decir a la macroeconomía, llega deformada, muy distante de lo modelado para cumplir nuestros objetivos de desarrollo, como está recogido en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y en los Lineamientos.

«Hay que lograr los equilibrios macroeconómicos. Si esa planificación, que debe partir desde abajo, llega desequilibrada, entonces se generan dificultades. Te voy a poner un ejemplo: hay tendencia a pedir más importación y a reservarse en la exportación. Si ese plan que se integra tiene menos exportación que importación hay un desbalance financiero de divisas que nos urge corregir.

«Cuando se les da a las entidades el plan para que lo conformen ya se hace con enmarcamientos. Cuando se orienta hacia abajo su conformación ya va con directivas generales y específicas que son límites de la planificación. Porque el país no puede dar el dinero o la energía que no es capaz de generar. Por ejemplo, no se puede planificar producir lo que no tenga respaldo de transportación o en combustibles, y precisiones como esas el país las indica desde marzo del año anterior. Los colectivos hacen sus planes en función de eso, con la participación de los trabajadores.

«Si la planificación nace con déficit, cuando el Gobierno hace los análisis desde el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), como Estado Mayor de la economía, para después presentarlo a los órganos que lo aprueban, tiene que tomar decisiones para lograr esos equilibrios o se crean cuellos de botella en la economía.

«Los planes regresan a la base con modificaciones, pero lo importante es que si yo participé en lo que se proyectó, para poder presentarle el plan a los trabajadores que dirijo, debo saber qué se envió, qué vino de regreso y por qué. Y ahí es donde empiezan las polémicas. Muchos jefes les dicen a los trabajadores “este fue el plan impuesto”. Eso el movimiento obrero no lo puede permitir.

«No podemos aceptar que ningún jefe haga subversión, porque la subversión no solo es la que proviene del enemigo, para la cual tenemos planes de enfrentamiento. También hay subversión de equivocados revolucionarios, amigos y compañeros que subvierten la mente de los demás al imponer lo que debe compartirse y conformarse mediante la participación democrática. Existe incluso la posibilidad de modificación del plan cuando la situación, las condiciones o los análisis lo ameriten, tanto hacia el interior de las organizaciones empresariales como ante los organismos u órganos superiores, para lo que existen reglamentaciones del MEP, nuevamente circuladas.

«Tenemos que lograr que los jefes discutan primero con su organismo superior los planes, y si no están convencidos, pues que traigan al organismo superior administrativo para discutir los asuntos. Porque, además, hay que partir de un problema: la presentación del plan a los trabajadores no es una responsabilidad de la CTC y los sindicatos, es un encargo de Gobierno. Son las estructuras administrativas las que garantizan ese intercambio, según está consensuado y recogido en la Conceptualización, es decir, por los principios que sustentan nuestro modelo económico y social de desarrollo socialista, y que cada año se norma en las indicaciones metodológicas del Ministerio de Economía y Planificación para la conformación del plan (Resolución No 156 / 2017 del MEP).

«Para asegurar la democracia socialista el Estado es garante de esta y los trabajadores tienen el derecho a que se les presente el plan y de participar, incluso en su conformación, pero es también para los trabajadores un deber, pues son copropietarios comunes. Por lo tanto, nosotros como organización que agrupa a los trabajadores cubanos, la clase que está en el poder, estamos también comprometidos a garantizar ese derecho y deber de la clase trabajadora».

—Teniendo en cuenta procesos similares anteriores, ¿cuáles han sido las mayores debilidades de estos y qué se está haciendo para que no se repitan en un año de tantas complejidades económicas, donde la planificación puede ser también un recurso?

—Para mí hay dos cosas que requieren la eliminación inmediata y después hay otras que podemos ir mejorando con el tiempo. Una es la desagregación de manera tardía de los planes aprobados. Hay entidades que en mayo de 2017 no tenían sus planes todavía, y eso es responsabilidad de la administración.

«Es bueno que quede claro que después de que los organismos competentes aprueban el plan y el presupuesto en diciembre, existen términos para que se desagreguen a los diferentes niveles, con fecha límite 30 de enero de 2018. Para ese entonces todos deben contar con su plan.

«¿Sobre qué trabaja un colectivo si en mayo todavía no conoce su plan? No es posible que una economía funcione cuatro meses sin saber qué va a hacer, con qué recursos cuentas, qué contratos tienes. Este fue uno de los problemas más discutidos el año pasado y este año se están tomado medidas para su erradicación.

«En conciliación con el MEP hemos coordinado nuestra participación, junto al resto de los organismos globales de la economía, en videoconferencias para darle seguimiento a la desagregación en cada organismo y territorio. En esos despachos están participando los sindicatos nacionales y la CTC provincial, para que haya contrapartida, evitar la manipulación de la información y atender oportunamente las dificultades.

«La segunda problemática a resolver, también con urgencia, es la preparación de dirigentes y trabajadores. Anteriormente la CTC preparaba a los cuadros y los sindicatos nacionales preparaban a sus cuadros, dirigentes sindicales y obreros. Era una preparación solamente por la vía del movimiento sindical, y nosotros no somos los responsables. Eso es administrativo. Son ellos quienes tienen mayor dominio para enfrentar la discusión del plan.

«Desde principios de diciembre de 2017, la CTC viene haciendo reuniones con los organismos globales en cada territorio para garantizar la preparación del proceso. Coordinamos, entonces, que la preparación en municipios y provincias la condujeran los órganos de gobierno con sus estructuras: Economía, Finanzas, Trabajo, con el auxilio de la Asociación de Economistas, que nos está asesorando en este proceso.

«Pero hay una preparación que es la más importante: la ramal, la que tienen que dar los organismos de la Administración Central del Estado y las organizaciones administrativas a todos los niveles en su rama, y eso lo están concertando muy bien los sindicatos nacionales y se logrará con eso que el proceso gane calidad este año.

«Los jefes, principalmente de Recursos Humanos y Economía, son quienes están dando esa preparación a sus jefes subordinados, a los cuadros sindicales y dirigentes sindicales, y estos a su vez llegarán a los trabajadores por la vía ramal. Antes íbamos a un municipio a dar un activo, eso es territorial, no ramal. Lo ramal tiene que ser por la vía administrativa.

«Y una de las cosas más importantes a tener en cuenta en esa preparación es que se le oriente a las administraciones que a la hora de presentar la información a sus trabajadores, esta no puede reducirse a una tabla con los indicadores directivos o límites aprobados. Hay que explicar lo que se tiene que hacer para cumplir el plan y con qué se cuenta y lo que falta, señalar las insuficiencias. Hablar, por ejemplo, de los inventarios que se tienen; y proponer convertirlos en plan en vez de solicitar más importaciones y llenar el almacén de productos ociosos y de lento movimiento.

«En el Código del Trabajo aprobado en 2013 están, en el artículo 14, los derechos de las organizaciones sindicales, y en el artículo 18 los derechos de los trabajadores, entre los que se encuentra participar en la dirección de su centro de trabajo de modo individual y colectivo. La forma individual es en las asambleas y la forma colectiva, a través de su organización, que tiene todos los derechos recogidos en el artículo 14, entre ellos participar en todos los consejos de dirección a todos los niveles. Fíjate, es un derecho y como Martí dijo, se toma, no se mendiga. En ese espacio a todos los niveles tenemos que coordinar y negociar lo que se presenta a las asambleas».

—Años atrás se apreciaba cierta inercia de los sindicatos, la cual favorecía las arbitrariedades de las administraciones, hoy se observa que la CTC está empezando a jugar su papel en los centros de producción y servicios. ¿A qué se debe ese reacomodo?

—Creo que hemos ido limando problemas. Un ejemplo de que los trabajadores estamos consolidando nuestro protagonismo son los puestos de dirección que se han creado en los territorios y que nos permitirán monitorear el proceso asambleario en vivo, en caliente. Eso lo hemos logrado con tremenda comprensión y apoyo de los organismos globales, porque cuando nos ponemos de acuerdo, cuando prevalece la lógica, las cosas salen bien. En 2019 tenemos nuestro 21er. Congreso de la CTC y no podemos llegar a él con desidia.

—Cuba en medio de crisis multifactoriales a nivel global está atravesando momentos decisivos para su despegue económico ¿Cómo acompaña la CTC a sus trabajadores en procesos como estos?

—En el socialismo el hombre debe ser el sujeto principal, y está dirigido por esos mismos hombres, que pueden equivocarse, inclusive desde la posición de revolucionarios. Y como decía Lázaro Peña «en el sindicato están todos como son, no como queremos que sean». Te digo esto porque tenemos que discutir, razonar y lograr la más amplia participación de los trabajadores.

«Existen ejemplos de directivos que han querido reducir sus planes de venta, con justificaciones superfluas, y ante el reclamo sindical de que se les explique a los trabajadores los perjuicios que eso traerá para su salario y demás resultados individuales y colectivos, los administrativos han reconsiderado la arbitrariedad. De lo que sí no cabe duda es que donde el sindicato es fuerte gana el país y los trabajadores».

—Hay administrativos que se pasan el año encerrados en sus oficinas, sin darles la cara a los trabajadores, y cuando hay que discutir el plan, entonces aparecen enguayaberados. ¿Qué confianza, qué empatía puede haber entre estos jefes y los trabajadores para decidir algo tan importante como el plan económico?

—Esos dirigentes están muy mal y no son los que merece el pueblo trabajador.

«Recordemos que con la separación de las funciones estatales de las empresariales hubo muchas empresas que pasaron a ser unidades empresariales de base (UEB) y ahora hay grandes empresas. Eso no es malo, necesitamos empresas potentes financieramente y que sean audaces y sepan desarrollar la gestión empresarial inteligentemente, pero hay 21 facultades que estas pueden delegar a las UEB.

«¿Qué hacen jefes de empresas en La Habana o de otros territorios sin nunca ir a sus unidades de base, sin nunca desagregarles funciones, sin nunca permitirles a las UEB que tengan autonomía? Incluso a empresas que antes lo hacían y que ahora son UEB.

«Esta batalla por la eficiencia es una batalla de transformación de mentes, inclusive de pensamiento y de criterios. Es una batalla dura, porque cambiar eso es más difícil que cambiar estructuras, decretos y normas.

«A esos jefes hay que empujarlos para que trabajen consecuentemente y sepan que la empresa estatal socialista es el principal sostén de nuestra sociedad. El sector no estatal complementariamente es muy importante para descargar al Estado de las cuestiones no principales. El 34 por ciento de nuestros trabajadores están en ese sector, pero hasta ahora solo aportan el 8,6 por ciento de los ingresos al presupuesto del Estado, mientras que en el sector estatal empresarial está el 32 por ciento de los trabajadores y aporta el 90 por ciento de los referidos ingresos».

—El salario sigue siendo el punto más neurálgico de las asambleas con los trabajadores. ¿Se mantienen la política aprobada en relación con este, o se avizoran transformaciones?

—Es, como dijiste, el principal planteamiento de los trabajadores en Cuba. Identificado en todos los niveles, y por eso nuestro Presidente siempre se refiere a este asunto en escenarios tan importantes como la Asamblea Nacional del Poder Popular, porque se sabe que es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de los trabajadores.

«Desde la celebración del 6to. Congreso del Partido nos hemos introducido en el mundo financiero y su relación con el salario. Hemos entrado en una dinámica bajo el principio de que lo que impacta negativamente al país incide en las entidades y en los trabajadores. Y lo que favorece, repercute también en la colectividad y en el trabajador. Antes el Estado arrostraba todos los desequilibrios, no siempre con un poder resolutivo al alcance de la mano, por lo que existe todavía un cúmulo grande de necesidades sin resolver.

«La empresa estatal socialista desde entonces está jugando al duro en ese mundo financiero, y como no ha sido posible establecer una reforma salarial integral en Cuba, por la situación económica que tenemos, decidimos establecer una legislación para que este sector, en la medida en que crezca su riqueza, tenga sistemas de pago anclados a ese crecimiento.

«El sector empresarial deberá remolcar con su prosperidad al sector presupuestado, donde labora la otra mitad de los trabajadores del sector estatal. Esa política sigue vigente para evitar procesos inflacionarios, y respaldar la estrategia de incrementar la capacidad de compra del peso cubano.

«Se han ido buscando mecanismos para que el sector empresarial acelere su crecimiento, pero no son mecanismos mágicos. No solucionan todavía la insuficiencia del salario. Necesitamos entidades generadoras de bienes y servicios, donde se desaten las fuerzas productivas. De hecho, en los últimos años en el sector empresarial el salario medio ha crecido hasta alcanzar los 860 pesos. Insuficiente todavía, pero ha crecido. Mucho más que el PIB de la nación».

Alfredo Vázquez Pérez. Foto: Roberto Suárez

 

 

Sea cual sea el nivel de aprobación del plan, este surge en la base, con la participación de todos. Foto: Roberto Suárez

 

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