Rubén, el médico del Comité

Rubén González Tissert lleva casi 12 de sus 27 años siendo protagonista dentro de los Comité de Defensa de la Revolución y así ha sido desde que a los 14 se integró a la más masiva de las organizaciones cubanas

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

MAYARÍ ARRIBA, Santiago de Cuba.— Rubén González Tissert lleva casi 12 de sus 27 años siendo protagonista dentro de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Así ha sido desde que a los 14 se integró a la más masiva de las organizaciones cubanas. Primero en la comunidad de Concepción, un intrincado paraje del Segundo Frente, donde sus vecinos, reconociendo su responsabilidad y voluntad de hacer, lo hicieron transitar por diferentes cargos: organizador, responsable de deporte y recreación, presidente de su CDR, delegado de circunscripción.

A todo dijo que sí este muchacho enérgico y sociable, sin abandonar sus estudios de Licenciatura en Enfermería y hasta presidente en funciones del consejo popular de aquella, una zona de complejidad social, llegó a ser, consecuente con las enseñanzas de su madre Lourdes Tissert, dirigente de los CDR.

Por eso cuando acompañando a su esposa, la doctora del consultorio, pasó a residir en la comunidad de Cañada Amarilla, del consejo popular de Mayarí Arriba, y el Comité se quedó sin dirección, sus vecinos no dudaron en aprovechar su experiencia.

Tras su graduación como enfermero en 2014 Rubén había decidido lanzarse en grande en pos de sus sueños y comenzar la carrera de Medicina. Desde entonces se multiplica cada día entre sus estudios en la sede universitaria de Ciencias Médicas del Segundo Frente, la atención a su familia con dos niños pequeños y otra que nacerá próximamente, y las tareas del CDR 4 de la zona 109. Por si fuera poco es miembro no profesional del secretariado municipal de la organización cederista y desde hace casi un año está al frente del Destacamento Juvenil IX Congreso de su municipio.

Él mismo admite que hay momentos en que debe multiplicarse para poder llevar todo. «El tiempo para dormir, ir a fiestas o para hacer visitas es poco; es difícil llevar todas las tareas, pero yo siempre digo que no hay nada que los jóvenes no podamos hacer».

—¿Crees que ese tiempo que robas a tus estudios, a tu familia, a tu descanso, durante casi 12 años te ha aportado algo como persona, como joven?

—Me ha hecho ser mejor persona, porque he aprendido a tratar a los demás como seres humanos. Me ha ayudado incluso a ser mejor profesional de la salud, pues el buen trato puede aliviar tanto a un paciente como el mejor medicamento.

—¿Consideras que la organización cederista es un espacio para los noveles?

—En la actualidad los jóvenes están llevando un papel fundamental en el proceso revolucionario, también en la organización, pero falta mucho por hacer. Hay desmotivación entre algunos; el mayor problema que tengo hoy en mi CDR no es la guardia, sino lograr que los más nuevos participen en las actividades. No me canso de hablar con ellos, con la familia, porque lo que nos toca a nosotros, los que estamos al frente, es comprometerlos para que ingresen de forma activa, participen más.

—¿Qué crees que se debería hacer para motivar a las nuevas generaciones en el barrio?

—Muchas actividades y, sobre todo, no hablar del joven, sino hablar con los jóvenes, eso es lo primero; tomarlos de la mano y darles tareas, hacer que tengan un compromiso; incluso hasta un joven con una conducta inadecuada, si usted habla con él y le da una tarea, ese joven la cumple. Lo que sí no podemos hacer es dejarlo suelto, porque se desmotiva, lo que conlleva que otros lo hagan también.

Rubén habla con toda propiedad y usa para ello sus experiencias en el Destacamento Juvenil IX Congreso. «El destacamento juvenil ha dinamizado la vida de la organización en el territorio durante el último año. El municipio se ha caracterizado siempre por tener buenos resultados de trabajo, es Vanguardia Nacional desde hace bastante tiempo, pero el Destacamento ha elevado esos logros, especialmente en el barrio.

«Hemos visitado diferentes asentamientos. Allí nos interesamos por la vida en esos lugares, muchos de los cuales son zonas no electrificadas, con escasa recreación y dificultades con el transporte.

«Tres o cuatro veces al mes llevamos un audio, realizamos un trabajo voluntario, actualizamos la propaganda, hacemos un conversatorio sobre cualquier tema, organizamos competencias y juegos deportivos, involucramos a los niños y jóvenes de allí y preparamos presentaciones artísticas, o terminamos con una actividad recreativa; a veces llevamos un periodista y divulgamos el quehacer de la comunidad por la radio o por las cuentas en Facebook y Twitter que algunos tenemos. 

«También hemos aportado a la construcción de las múltiples obras sociales que se encaminan en el municipio, hemos sumado a los muchachos a las donaciones de sangre y hasta hemos influido para que algunos de nuestros 45 integrantes ingresen a las filas de la UJC y el PCC.

La entrega y aportes de Rubén fueron reconocidas recientemente cuando fue seleccionado, allí en su barrio, ante sus cederistas, como el primer delegado directo del país al IX Congreso de la organización cederista.

«Si tuviera que hablar en el Congreso me gustaría hacerlo sobre el trabajo con los jóvenes, de cómo buscar estrategias para influir de forma positiva en que los nuevos se involucren, cumplan el papel que les corresponde en esta sociedad. Si pudiera contaría mi experiencia».

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