Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Arte Escambray adentro

Para dos jóvenes miembros del Conjunto Artístico Integral de Montaña, artista no es solo quien abarrota teatros, sino quien toca el corazón de su público

 

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

La magia, el teatro, la locución, el humor y la especialidad de payaso son ya inherentes al joven Jesús Orelvis Hurtado García, de 20 años y natural del villaclareño municipio de Santa Clara. Por estas manifestaciones artísticas asegura tener inclinación desde que, con solo diez años, formó parte de la compañía infantil La Colmenita de su provincia.

Sin embargo, no fue allí ni en la Casa de Cultura de Villa Clara que certificó su título de profesional de la actuación, donde adquirió la experticia que durante tres años lo ha ayudado a ganarse el corazón de las comunidades enclavadas en el macizo montañoso de Guamuhaya.

Esa, asegura, la adquirió con el intercambio de experiencias diario en la gran casa y academia que considera es el Conjunto Artístico Integral de Montaña (CAIM) Escambray, fundado en noviembre de 1991 para llevar el arte a los lugares más intrincados de la geografía central del país, donde sus habitantes y los soldados de los campamentos del Ejército Juvenil del Trabajo que ahí radican tienen pocas posibilidades de acceder a sus distintas manifestaciones.

Precisamente en uno de esos apartados asentamientos poblacionales, en El Naranjo, asegura haber vivido una de las más hermosas experiencias de su joven carrera. Según compartió con Juventud Rebelde, avisados de su llegada, los niños que los esperaban en el círculo social no pudieron contener su alegría cuando divisaron el carro que transportaba al Conjunto.

«Apenas nos vieron aparecer por el lomerío, salieron corriendo a nuestro encuentro aclamando a los artistas. Entonces, emocionados por aquellas sinceras muestras de cariño, abandonamos el vehículo y decidimos comenzar en el camino, y sin ningún medio técnico habilitado, la función que les teníamos preparada», narró aún enternecido con el recuerdo.

Porque para este joven a cargo de las puestas teatrales del grupo, las muestras de agradecimiento de las personas que durante días esperan su llegada y durante varios minutos agradecen con aplausos sus presentaciones, constituyen el mayor regalo de un artista y la más sólida inspiración para vencer las irregularidades del terreno, perfeccionar cada vez más su trabajo y ser mejores personas.

Acordes para un público escuela

Con solo seis meses en el CAIM, el también veinteañero Luis Miguel Sánchez Nelson comparte la emoción de su compañero al hablar de las presentaciones en las comunidades rurales del Escambray. Egresado de nivel medio superior de la Escuela Nacional de Arte en la especialidad de saxofón, este cienfueguero que hoy se desempeña como director musical de la orquesta del conjunto, asegura haber encontrado en el público intramontano su mayor escuela.

Y es que quien lo mismo puede verse tocando su instrumento, el piano o el güiro; haciendo arreglos para temas como Un montón de estrellas, de Polo Montañés, o Soledad y Toda una vida, de Leoni Torres; o componiendo la música popular bailable que tanto lo apasiona, ha aprendido que en el contacto con este tipo de espectadores está la verdadera clave del éxito de una presentación.

«Esa necesaria capacidad para distinguir qué funcionó o no en un determinado escenario, es una de las mayores enseñanzas que me llevaré de los dos años de Servicio Militar Activo que cumpliré en el Conjunto, que también me ha permitido interactuar con otras manifestaciones artísticas y hacer muy buenas amistades con jóvenes de las tres provincias a cuyas regiones montañosas llegamos con nuestro trabajo», alegó.

Cuando termine su etapa en el grupo y salga a buscar su sueño de fundar su propia agrupación musical, la experiencia vivida en cada uno de estos lugares, los consejos recibidos de sus compañeros y las muestras de afecto de los niños y adultos a quienes dedicó sus acordes, se convertirán en el escudo de este joven contra los imposibles.

Paso a la cultura

Conformados por artistas civiles y militares, los conjuntos artísticos integrales de montaña, fundados por iniciativa del General de Ejército Raúl Castro Ruz para garantizar a las poblaciones de las zonas rurales intrincadas el acceso a la cultura en sus diferentes manifestaciones, constituyen un referente del movimiento artístico cubano.

Y esto no es solo por propiciar la educación encaminada a la apreciación artística en esos intrincados parajes a través de sus variadas presentaciones, sino por la integralidad con la que se forman sus miembros, en su mayoría aficionados que llegan a sus filas mediante las captaciones que realiza la dirección del grupo en las comunidades y escuelas de arte.

Así lo explicó el primer teniente Ismel Acosta Cancio, actual jefe del CAIM Escambray, que inserta en sus presentaciones espectáculos de magia, teatro, artes plásticas y circenses, música, literatura, humor y locución, y llega a poblaciones y campamentos del EJT ubicados en las regiones montañosas de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus.

Precisamente en la espirituana comunidad de Vegas Grandes, en Topes de Collantes, conocimos a este Conjunto, que a meses de cumplir sus primeros 27 años se ha ganado un espacio especial en el corazón de la serranía a la que tanto le deben como artistas y como seres humanos.

 

Una experiencia auténtica y legítima

En el país existen cuatro conjuntos artísticos integrales de montaña dedicados a llevar la cultura a los cuatro macizos montañosos de la Isla:

—Guantánamo, en Sagua-Nipe Baracoa.

—Santiago de Cuba y Granma, en la Sierra Maestra.

—Escambray, en Guamuhaya.

—Artemisa, en la cordillera de Guaniguanico.

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