La vida en rojo - Cuba

La vida en rojo

Hay algo singular en el ADN de los jóvenes guajiros de Artemisa.  En eso de «meterle el pecho a la vida y ponerla a su gusto» parece haber una rara combinación entre herencia y predestinación

Autor:

Odalis Acosta Góngora/AIN

«Trabajar la tierra es como cualquier otro oficio: te levantas temprano y emprendes la faena de manera responsable, como en cualquier centro laboral», afirma Obel Báez Ravelo. Lo curioso es que lo dice un joven que, como otros en Cuba, dejó el mundo en el que se graduó como licenciado en Meteorología, para convertirse en campesino, en lo que le son muy útiles esos conocimientos.

Obel atiende junto a su papá la finca Rebeca, de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Niceto Pérez, y desde niño acompañaba a su abuelo en las faenas del campo y ahora lo hace bajo la guía de su padre.

Él ha dejado su carrera universitaria para seguir la tradición familiar, por ello no es casual que se involucre en actividades de corte científico y hable con mucha pasión de las investigaciones que, junto a un equipo multidisciplinario, emprenden en el municipio para mitigar las consecuencias del cambio climático.

También es aficionado a la Astronomía, quizá motivado por el recuerdo inquieto de su abuelo, de quien nos contó más de una anécdota, de esas que nos hacen pensar que los guajiros de antes no tenían el conocimiento de la academia, pero sí el saber que les da como premio la experiencia diaria en el surco.

Como la mayoría de los campesinos de la región, esta es una familia agraria próspera, apreciable a simple vista en la casa confortable, con las comodidades que a veces faltan en muchos hogares urbanos. «Yo quería estudiar, no quedarme como mi abuelo, que solo pudo obtener el sexto grado, o mi papá que tampoco pudo estudiar como quería. Por eso primero hice un técnico medio en Agronomía y después la licenciatura, aunque siempre tuve claro que mi sueño era ser campesino», relató.

Tierra Adentro

Dentro de las tierras más fértiles de Cuba se encuentran las de Güira de Melena, en la provincia de Artemisa, líder en la producción de viandas, hortalizas, granos y otros renglones agropecuarios. Suelos rojos y ferralíticos que definen el principal rubro económico del municipio.

Importante fuente de empleo devienen las formas productivas, dentro de ellas, ocho cooperativas de créditos y servicios y tres de producción agropecuaria, que aglutinan a 2 338 integrantes de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

De generación en generación, los guajiros de esta zona incorporaron en su ADN el amor por las labores agropecuarias. Muy próxima a la finca de Obel se encuentra la CCS Primero de Mayo, con muy buenos resultados en la obtención de plantas empleando el método de cepellón, unas bandejas donde se esparcen las semillas para facilitar la germinación de las posturas.

Kenny Yelier Rodríguez, estudiante de primer año de la carrera de Ingeniería Agronómica y trabajador de la cooperativa, es uno de los gestores de esta buena práctica. Por ello explicó algunas de su ventajas, entre las cuales se cuentan el logro de un elevado porciento de germinación, mayor facilidad a la hora del trasplante, porque las raíces no sufren daños, mejor control biológico y pronósticos productivos más elevados.

En esta entidad, como en otras de la provincia, el surgimiento de las organizaciones de base de la ANAP ha fortalecido los resultados integrales. En la Primero de Mayo encontramos a una mujer emprendedora, líder en su colectivo, con más de 14 años de permanencia al frente de la organización.

Adianez Carvajal Báez asegura que el funcionamiento orgánico de la ANAP no puede desvincularse del desarrollo de la comunidad donde se enclava la cooperativa, de la atención a los campesinos fundadores, del intercambio con los jóvenes del sector…

«Nosotros, por ejemplo, nos encontramos en el barrio Los Borregos, y si se percató cuando entró, la bodega está pintadita, con un letrero que dice: La ANAP junto a su comunidad. También atendemos el consultorio del médico de la familia y un instituto politécnico, a cuyos estudiantes les ofrecemos, además,  orientación vocacional y profesional. Mantenemos círculos de interés en las escuelas cercanas a la CCS, hacemos aportes a los programas de salud y al deporte. Nuestro gran orgullo güireño, la ciclista Marlies Mejías, recibe toda la atención de nuestros cooperativistas».

Esta mujer, como otros con quienes dialogamos, aseguró que los campesinos artemiseños son solidarios y comprometidos con los proble-mas de su entorno, además de responsables con los planes de pro-       ducción, para lograr el incremento de los mismos, en respuesta a las necesidades de consumo de la provincia y de la capital, en lo fundamental.

Los jóvenes han contribuido a la obtención de los resultados que dieron a Güira de Melena la sede de las celebraciones nacionales por el 17 de Mayo.

Yasmany Toirac Lafita, secretario del Comité de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas en la cooperativa de producción agropecuaria (CPA) Ubaldo Díaz Fuentes, así lo confirma.

Este joven es miembro además de la junta directiva, jefe de finca y responsable de las atenciones culturales a la casa de cultivo semiprotegido, donde crecen lozanamente lechuga, acelga, brócoli, ajo porro, cebollino, cilantro y otros condimentos frescos que comparten espacio con variadas hortalizas.

«La feria agropecuaria dominical recibe cada semana productos extraídos de aquí, además beneficiamos a los ancianos de la Casa de abuelos y a las embarazadas del Hogar materno. Tenemos también un caso muy especial, que no se encuentra en la comunidad donde radica la cooperativa; se trata de la niña Yazmin Plasencia, enferma desde hace algunos años y a la cual le ofrecemos una ayuda especial y diferenciada. Ahora mismo estamos preparando su fiesta de 15 años», explica orgulloso Yasmany.

Güira de Melena, líder en productividad y envidiable por la fertilidad de sus tierras, pretende producir más de 13 136 toneladas de alimentos agrícolas este año, superior a las de 2017, en lo cual serán determinantes el movimiento campesino y especialmente sus jóvenes.

 

Desde Artemisa, la ANAP

Artemisa cuenta con 17 837 integrantes de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, distribuidos en 136 organizaciones de base, de los cuales cerca de 2 000 son jóvenes. Existen en toda la provincia 102 comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas en este sector y 128 Brigadas Juveniles Campesinas.

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