En la historia están nuestras respuestas - Cuba

En la historia están nuestras respuestas

Para asumir las adversidades y los peligros que el mundo nos presenta, no hay mejor arma que la memoria de nuestras heroicidades. De esa lucha habló este jueves el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante el XXX Seminario Nacional de Preparación del curso escolar 2018-2019 en el sistema deportivo, que hoy concluye en el capitalino Centro de Convenciones de Cojímar

Autor:

Alina Perera Robbio

En la vida, especialmente en la docencia, cuando se labora con rigor y pasión siempre quedan huellas de bien en el corazón de quienes aprenden. Por eso en la mañana de este jueves, desde el capitalino Centro de Convenciones de Cojímar, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compartía un concepto cardinal para el trabajo: «hacerlo todo bien».

Su expresión no era fortuita en el segundo día del XXX Seminario Nacional de Preparación del curso escolar 2018-2019 en el sistema deportivo, el cual concluye hoy. «Haciéndolo todo bien sembramos convicciones», dijo el Presidente cubano ante un auditorio conformado por más de 200 directivos del deporte y del sistema de escuelas de ese universo.

En una intervención que fue desde las amenazas más abarcadoras que presenta el mundo hasta los valores que deben ser sembrados en un aula en Revolución, Díaz-Canel hacía pensar en cómo las únicas soluciones planetarias parecen ser las guerras de intervención paridas por un orden económico internacional injusto. Nuestra América —ejemplificó desde la realidad de varios países— se ha convertido en un vasto escenario donde el imperialismo experimenta todos los métodos de la guerra no convencional.

Se siembran la duda, la desconfianza, y se fracturan los procesos que los pueblos intentan vivir por sí mismos; se busca fragmentar la memoria histórica, y ¿qué hacer ante ese plan imperial?: «Nosotros —reflexionaba Díaz-Canel— tenemos que estar claros de cuál es nuestra posición ante esos hechos»; explicitó que nunca vamos a ceder ante ninguna amenaza, que los cambios que Cuba necesite «los seguiremos decidiendo soberanamente».

Las respuestas a toda adversidad y peligro, dijo el mandatario, las tenemos en la historia que ha de ser contada como la vida misma, las tenemos en actitudes de intransigencia patria como la de Maceo en Mangos de Baraguá. 

Cuando nuestros entrenadores son intransigentes, cuando también lo son nuestros atletas, ellos logran enfrentarse a toda adversidad y alcanzan lauros físicos y de dignidad, afirmó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien además compartió su certeza de que «una de las bases de las esencias para una preparación del próximo curso escolar como el que queremos es precisamente la historia».

¿Qué encontramos —preguntaba el Jefe de Estado— en los 150 años de lucha con los que ya contamos? Y respondió de inmediato que nos asisten la resistencia, la firmeza, la defensa de la independencia, de la soberanía, de la igualdad y de la justicia social. Son pilares que han de mantenerse con valentía y patriotismo, defendiendo la unidad.

En alusión al deporte cubano Díaz-Canel afirmó que este conforma una parte importante de nuestra historia. «No se puede contar hoy sobre la Revolución Cubana, dijo, sin hablar de lo que pasó en el deporte». Rememoró entonces episodios de resistencia y dignidad de los atletas de la Isla ante provocaciones enemigas (como los días heroicos vividos sobre la embarcación Cerro Pelado, donde en 1966 viajaban y entrenaban nuestros atletas con destino a los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en Puerto Rico). 

¿Qué hicieron nuestros atletas ante aviones que sobrevolaban, ante provocaciones sobre el barco en que viajaban? Pues entrenar sobre el barco, y obtuvieron tremendos resultados, rememoró el Presidente.

Es esa una historia de la cual hay que beber, pero esa memoria deja de ser arma viva si no se recuerda e imparte en las aulas con todos los métodos posibles. «Nosotros podemos dar la mejor de las clases que nos propongamos si combinamos todos los recursos», sugirió.

Habló sobre la necesidad de detenernos en el análisis de los hechos históricos, lo cual evita una repetición de papagayos que no valore el significado de los acontecimientos. Ponderó el debate y la interpretación que el estudiantado puede realizar de lo que aconteció.

«Ahí vamos a encontrar muchos valores —comentó Díaz-Canel a directivos y profesores— para lograr esa formación integral a la que aspiramos; y ahí vamos a encontrar convicciones para desmontar los planes de subversión ideológica que están orientados fundamentalmente hacia nuestra juventud y que ustedes saben también están orientados al deporte, están orientados hacia nuestros atletas».

De otras esencias habló el Presidente cubano: de defender ante todo la dignidad del país; de ver cómo llevamos esos conceptos al aula, al campo de entrenamiento, al momento en que estamos trabajando y educando; de compromiso con el pueblo, con la Revolución y con la generación histórica; de cómo es importante no olvidar que un atleta cubano debe a la obra revolucionaria haber podido desarrollar su talento ante los ojos admirados del mundo.

Otras claves para el trabajo

En un ambiente muy propicio a la reflexión, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros hizo referencia a importantes herramientas como la autosuperación profesoral: cuando ese camino se aprovecha con pasión, entonces se transita con seguridad para alcanzar méritos en la pedagogía. Esa fortaleza implica, desde luego, atender y respetar desde todos los ámbitos responsables al profesor, para que él se sienta realmente partícipe de la preparación de un curso.

Lo otro es que, como el mandatario alertó, si las ideas no toman cuerpo en la base, en un constante intercambio con muchos protagonistas, las palabras habrán sido en vano.

Hay estilos insoslayables, como explicaba Díaz-Canel, en el largo camino de la enseñanza, y en la vida en general de la sociedad: la planificación; la participación; estudiar sin cansancio; no dejar espacios vacíos al enemigo de nuestra obra; no naturalizar lo inadmisible; enfrentar a los corruptos, a los banales, a los antisociales, a la indecencia; dedicar más tiempo a los problemas más complejos; acostumbrarnos a comunicar cada idea o propósito; aprovechar cada espacio en       los medios de comunicación, tanto los tradicionales, como los     nuevos que le han nacido al mundo en este cambio de época.

Sobre esta última idea, el mandatario recordó que el enemigo ha sido muy hábil en sus campañas comunicacionales para disminuir o silenciar la valía de la Revolución, por lo cual los revolucionarios estamos desafiados por la necesidad de aprovechar todos los canales de comunicación posibles en defensa de nuestra obra y pensamiento.   

Los conceptos compartidos durante el seminario, que contó con la presencia de Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, de Antonio Becali Garrido, presidente del Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (Inder), y otros dirigentes, tuvieron como punto de partida dos conferencias magistrales impartidas, respectivamente, por el máster en Ciencias Orlando Calderón Frías, y por el Doctor Honoris Causa Horacio Porfirio Díaz Pendás.

Estos dos profesores recordaron a través de sus magníficas disertaciones, que somos una Isla llena de nortes espirituales desde los cuales remprender siempre la marcha hacia la emancipación propia. El Doctor Díaz Pendás, quien nos recordó que a los universos de Martí y de Fidel solo se llega por los caminos de la motivación y la devoción, dejó encendida en sus oyentes la invitación a seguir estudiando a Cuba para defenderla.

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