Bajarle el volumen a lo mal hecho

La contaminación sonora por ruidos estridentes constituye la causa de frecuentes indisciplinas sociales notificadas

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

¿Cuántas veces no ha pensado usted que el vecino de al lado, ese que pone la música a todo volumen sin importar la hora, merece al menos una multa? ¿Qué ha pensado cuando va a bordo de un ómnibus y además de la estridente música que el chofer coloca, tiene que oír también aquella que «explota» desde la bocina portátil que alguien lleva?

Seguro le han dicho que las fuerzas policiales pueden actuar contra estas indisciplinas y que, además, existen normas de convivencia que rigen días y horarios prudentes para la celebración de una fiesta en el vecindario, por ejemplo… Sin embargo, usted ha preferido no notificar el suceso porque «es muy probable que no se haga nada de todas maneras».

Por suerte, muchas personas sí se quejan, y de hecho es la contaminación sonora por ruidos estridentes la causa de frecuentes indisciplinas sociales notificadas, sobre todo en las ciudades y a partir de la reproducción de música alta en viviendas, vehículos y centros recreativos estatales y no estatales.

Según datos ofrecidos por la Dirección General de la Policía Nacional Revolucionaria (DGPNR), a partir de la evaluación del período comprendido entre enero y marzo de este año, la mayor afectación se reporta en la noche-madrugada y los viernes, sábados y domingos, en coincidencia con los períodos de descanso de la población y propicios para la celebración de fiestas y otras actividades.

El sistema de policía continúa acompañando las acciones preventivas y de enfrentamiento para disminuir estas indisciplinas sociales, mediante la vigilancia y patrullaje en las comunidades. No obstante, aún falta mucho por hacer, pues muchas personas ven con total normalidad el fenómeno e incluso lo aprueban, pues no tienen una percepción del daño que puede ocasionar la contaminación sonora. En otros casos, aunque se molestan con estas conductas, prefieren callar y dejarlas pasar.

ACTUAR CONTRA EL RUIDO

Entre enero y marzo del presente año, la labor de enfrentamiento de la DGPNR se dirigió hacia 13 729  promotores de ruidos en el país. Del total, un grupo importante fueron multados por decretos, los reincidentes fueron procesados por desobediencia y los restantes advertidos. La Habana registra el mayor reporte (12 494), seguida de Mayabeque, Santiago de Cuba, Pinar del Río y Ciego de Ávila, donde se concentró el 94 por ciento (12 967) del reporte nacional. 

Es en La Habana donde se registran más casos, gracias a la capacidad de detección mediante fuerzas en servicio de vigilancia y patrullaje y las posibilidades que ofrece el servicio de atención a emergencias de la población 106.

Del total de reportes por esta indisciplina en la capital, el 98,7 por ciento fueron a partir de llamadas de la población, las cuales sobrepasaron las 4 000 llamadas por mes en el período evaluado. Los mayores reportes fueron en Centro Habana, Diez de Octubre, La Habana Vieja y Playa, quienes agruparon el 47 por ciento del reporte provincial.

Se aplicaron multas a los infractores en viviendas y  en autos, y el resto de las actuaciones fueron por las fuerzas de vigilancia y patrullaje que cumplen el servicio en los territorios.

Refiere la DGPNR que los escenarios de mayor incidencia continúan siendo las viviendas particulares y los vehículos, así como las personas detectadas en la vía pública a la salida de centros nocturnos y de esparcimiento, así como en las áreas de parques y plazas culturales, entre otras.

Centros recreativos y de prestación de servicios estatales y no estatales, en su mayoría pertenecientes a las Empresas de Comercio, Turismo y la Corporación Cimex, así como entidades del sector no estatal —ranchones, cafeterías y paladares—, también fueron identificados como emisores de ruidos estridentes.

Es significativo (y preocupante) además el incremento de las personas que llevan en la vía pública, parques y a bordo de ómnibus equipos portátiles de alta potencia con el uso de memorias USB, con mayor predominio en la capital, Holguín y Santiago de Cuba. Se identifica también el fenómeno a bordo de bicitaxis en zonas de Guanabo, La Habana Vieja y Centro Habana, las cuales fueron neutralizadas.

En el caso de las provincias, se reportaron quejas de la población contra bicitaxeros en Pinar del Río, Matanzas, Isla de la Juventud, Cienfuegos, Camagüey, Sancti Spíritus, Holguín y Santiago de Cuba, siendo, la mayoría, multados y advertidos.

Además, en Cienfuegos, Camagüey, Holguín y Sancti Spíritus se reporta esta indisciplina social a bordo de vehículos de tracción animal, como también ha sucedido en el municipio especial Isla de la Juventud, donde fueron ocupados tres bicitaxis y dos vehículos de tracción animal, y retenidos por un período de dos meses.

Afirma la DGPNR que en todas las provincias, de conjunto con las comisiones de Seguridad Vial, se ejecutan visitas profilácticas a terminales de ómnibus, piqueras del sector privado (vehículos automotores, tracción humana y animal) y otras empresas de transporte, donde se ha tratado el tema de las cornetas que provocan altos ruidos y molestias, y se ha indicado su retiro.

De igual forma, se ejecutaron alertas a los Consejos de Administración Municipales, direcciones de Educación, Cultura y Deportes, así como a las administraciones de instalaciones estatales que generan malestar por ruidos excesivos, principalmente discotecas, ranchones, plazas y parques, así como Cupet, con un impacto positivo en las acciones de prevención.

Teniendo en cuenta que la población refiere que son pocas las medidas de decomiso de los medios sonoros empleados, y que los implicados reinciden otra vez en la misma actividad a pesar del llamado de atención, se mantienen como proyecciones de trabajo reforzar la vigilancia, patrullaje y enfrentamiento en los escenarios más implicados, así como en las zonas residenciales de mayor reincidencia y dentro de ella a la población reincidente en esta actividad.

Se requiere el trabajo preventivo de conjunto con el Citma y los organismos implicados, sobre los directivos de centros recreativos estatales y no estatales con incidencia en esta indisciplina social, pero para que cada uno de nosotros comprenda que molesta a los demás si no respeta las elementales normas de convivencia, es necesario que nosotros mismos tomemos partido ante lo mal hecho.

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