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La elegida de la Frontera

Este lunes, en un emotivo acto, la primer teniente Yusleydis Caisé Cabrera recibió de manos de Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, su credencial como delegada directa al 11no. Congreso de la organización

Autor:

Haydée León Moya

GUANTÁNAMO.— Cualquier muchacha o muchacho comprometido con su tiempo podría sentir lo mismo. Ser elegida primera delegada directa al 11no. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) enorgullece a la primer teniente Yusleydis Caisé Cabrera, pero que tal elección ocurriera en la Brigada de la Frontera, Orden Antonio Maceo, tiene para ella una connotación especial en su desempeño militar.

Una vida de verde olivo corta aún, muy intensa, marcada por días de tristezas lejos de su pequeño hijo Ethian —con nombre de constelación—, de sus padres, de su esposo —aunque también es oficial en la Frontera—, y de su amado pueblito granmense de Buey Arriba, allá en la ribera de la Sierra Maestra, y también subrayada por la satisfacción de saber que se preparaba para servir cada vez mejor a la Patria.

En ese empeño, estudió, primero en la escuela militar Camilo Cienfuegos de la ciudad de Bayamo. Luego se graduó como licenciada en Ciencias Sociales en la especialidad de Político-militar, y con apenas 20 años de edad comienza a trabajar directamente con soldados, al frente de un pelotón del centro de preparación básica de la región de Mayabeque.

«Fue una etapa muy difícil, pero bonita. Linda porque, como todo comienzo, estaba encantada, y difícil porque tenía la responsabilidad de trabajar con muchachitos que venían de la vida civil, algunos con desajustes, sin formación militar alguna, y mi trabajo era ayudarlos a adaptarse, lo cual siempre demanda mucho esfuerzo», asegura.

Eso me comentó la joven, de 28 años de edad, militante de la UJC y del Partido, y actualmente oficial para el trabajo político en uno de los batallones de Infantería de esta unidad insigne de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al ser abordada por Juventud Rebelde unos instantes después de ser la elegida para participar en el evento más importante de los jóvenes comunistas del país.

—Entonces, antes de venir a la Frontera, ¿esta fue tu más fuerte experiencia?

—No. El año que estuve en Baraguá, en la región militar de Santiago de Cuba, donde me desempeñé como política en un batallón de infantería. Experimenté la delgadez más grande que he tenido en este cuerpo pequeño. Allí se trataba de encauzar el trabajo político en una formación de más de cien hombres, entre los cuales yo era la única mujer, con 22 años de edad y con poca experiencia, y ese era el comienzo real de mi vida laboral.

«En las FAR la disciplina te ayuda a vencer cualquier reto y cualquier miedo. Una de mis preocupaciones eran las voces de mando. Yo me decía: mi madre, con esta vocecita que tengo yo, se van a reír de mí. Pero no, fue una etapa linda, de mucho respeto y preparación para lo que vino después en mi desempeño como oficial».

—¿Qué vino?

—La Frontera. Hay cosas que te marcan por un tiempo, pero otras te marcan para toda la vida, y eso es lo que me ha sucedido en estos seis años que llevo en la Brigada de la Frontera, especialmente algo que llamamos la Guardia de la Patria. Es una escuela.

—¿Qué tipo de escuela?

—Te cuento: justo en la posta más próxima a la base naval, ahí en las narices de los yanquis armados hasta los dientes, se realizan las guardias de la Patria durante casi un mes asilado, día por día frente al enemigo, con la responsabilidad de que todo marche bien, que se actúe con ecuanimidad porque cualquier fallo puede generar un conflicto.

«Y una allí, con ese uniforme que fue el que llevaron los combatientes internacionalistas a África, y tenemos que merecerlo, aunque sea una vida de muchos sacrificios. Esta unidad militar tiene otra cosa hermosa: los jóvenes que vienen a la Brigada son humildes, trabajadores y disciplinados. Y te enamoras de eso, del compromiso que ellos sienten con la defensa de la Patria, del respeto que reina, del ejemplo de los fundadores…».

—Y socialmente también…

—Sí, cuando llegamos a un barrio tras un evento meteorológico adverso, o si apoyamos en otras tareas, que la gente diga: ahora sí se termina esto rápido y bien, eso es muy gratificante.

—¿En qué pensarías si ahora mismo te imaginaras ya en el Congreso?

—Que mientras el imperialismo norteamericano nos tira a matar con planes subversivos dirigidos fundamentalmente a la juventud cubana, nosotros vamos  a estar discutiendo cómo seguir haciendo más Revolución, porque en Cuba hay una juventud que es y será siempre continuidad, fiel a las ideas de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro. Será una bofetada al enemigo, una más.

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