Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Urge desencadenar el encadenamiento  

Lograr vínculos productivos eficientes debe ser referente para el trabajo de los Gobiernos locales y su imbricación en la dinámica del tejido empresarial a nivel territorial

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— Encadenar los procesos productivos en Cuba a partir de la integración de todos los actores de la economía es una de las claves para asegurar el desarrollo de la nación y lograr la ansiada autonomía, como respuesta local al efecto del bloqueo económico y financiero que le impone Estados Unidos.

Para conocer cómo se desarrolla ese proceso en Isla de la Juventud, JR dialogó con el Doctor en Ciencias Técnicas Uliser Vecino Roldán, profesor auxiliar de la Universidad pinera, quien se doctoró en la Universidad Tecnológica de La Habana con el tema Modelo de referencia para un Arreglo Productivo Local en el sector agropecuario.

—¿Cómo se conceptualiza el encadenamiento productivo en el contexto económico-social de Isla de la Juventud?

El Doctor en Ciencias Uliser Vecino Roldán destaca las ventajas del encadenamiento productivo en el desarrollo local. Foto: Roberto Díaz Martorell

—Nuestro país transformó las políticas de Ciencia y Tecnología para incorporar la innovación como elemento fundamental en el proceso de desarrollo económico, y llamó a los Gobiernos locales a liderar esa estrategia y promover encadenamientos productivos como parte esencial de las iniciativas locales.

«Así se garantiza la organización, regulación y funcionamiento planificado de los procesos para superar gradualmente el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, mejorar la productividad del trabajo y desarrollar la gestión del conocimiento».

—¿Existen condiciones para implementarlo con éxito?

—Considero que sí. Primero, porque al tener condición de doble insularidad nos urge buscar estrategias permanentes para el desarrollo local, que en muchas ocasiones se ve limitado por la compleja situación de transportación marítima, a lo que se suma que más del 50 por ciento de las empresas tienen subordinación nacional —sus estrategias no contemplan el ámbito local—, nuestros suelos son de preferencia para cultivos de la familia de las cucurbitáceas (melón, calabaza, pepino…) y como no poseemos centrales azucareros, potenciar la alimentación animal es todo un reto.

«Sin embargo, ya desde 2012 contamos con tres programas para catalizar el desarrollo económico pinero: el Programa de Desarrollo Territorial, el de Desarrollo Agropecuario y la integración de la Educación Superior, experimento que desarrollan también dos provincias del país.

«Su aplicación demostró que la velocidad del cambio para impactar en el desarrollo local no lo impone la escasez de recursos, sino elementos organizacionales y de gestión. Hemos identificado que se pueden potenciar muchos productos estrella a partir de nichos ecológicos, productivos y de la cultura local: la ganadería, la explotación forestal, la minería (arena sílice, mármol, oro, turba y caolín), el turismo (ecológico y de sol y playa), la apicultura, la pesca, la recreación en los 14 embalses existentes, el deporte, las aguas minero-medicinales… También podemos ser líderes en cultivos como melón, pepino, cítrico y otros frutales, y tenemos un gran potencial profesional.

«Por otra parte hoy se visualizan nichos objetivos para generar encadenamientos importantes mediante la utilización de productos generados por varias empresas, como la del mármol, materiales de la construcción y la de materias primas. Por ejemplo, se pueden elaborar losas atrapaluz utilizando los residuos del procesamiento de minerales naturales y el polvo de vidrio.

«Otra alternativa identificada es la utilización como filtro de agua de la piedra carbón, generada como residuo del procesamiento del caolín, en hidropónicos y para mejorar sustratos en organopónicos.

«Existe un proyecto para lograr una variante de la Agromena, útil para la fertilización mineral, que hoy se compra fuera del municipio y se puede producir aquí a partir de minerales naturales con que cuenta el territorio. Para ello se hace necesario generar encadenamientos entre las empresas de Materiales de la Construcción, la Geominera y la Agroindustrial, el Citma y la Universidad.

—¿Qué ralentiza entonces el desarrollo local?

—Los análisis de la máxima dirección del país son aplicables al contexto de Isla de la Juventud: Existen elementos subjetivos que influyen significativamente en el impacto económico, previsto a mediano y corto plazo.

«Desde la academia hemos evaluado que aún persiste una limitada institucionalidad del Programa de Desarrollo Integral y prevalece la doble agenda organizacional, planes formulados sin contemplar el entorno donde serán ejecutados y una cultura organizacional caracterizada por bajos niveles de coordinación y comunicación, concentrada en la realización de tareas y no en los procesos, los resultados o la eficacia; así como programas de cambio incompletos, sin incluir articulaciones con otros actores. Esos y otros elementos van más allá de cuestiones financieras y pueden ser solubles si se aplica adecuadamente la metodología de los procesos, bajo la máxima de pensar como país, como indicó nuestro Presidente Miguel Díaz Canel».

¿Cómo se involucra la universidad y cuáles son los principales resultados y/o fracasos?

—Tras aplicarse del 2014 al 2019 el proyecto Arreglos productivos locales para el desarrollo del sector empresarial, se propició la aplicación de diagnósticos participativos en el sector agropecuario. Tomamos en consideración su objeto social y los criterios de los trabajadores para convocar la voluntad de todos los actores y contribuir a varios objetivos: el autoabastecimiento alimentario en todos los surtidos posibles, las demandas del turismo, las ventas en divisa (para sustituir importaciones y generar exportaciones de productos tradicionales) y el aporte al balance alimentario nacional.

«Los principales resultados fueron fruto de un proceso de gestión a partir de revisar las líneas estratégicas de las políticas estatales aprobadas sobre la producción agropecuaria; el establecimiento de un sistema de gestión con organismos formadores para lograr mayor capacitación y captación de fuerza técnica y profesional; la implementación de un sistema de gestión que contribuye al control de la propiedad y posesión de la tierra y la jurisdicción sobre esta en el municipio.

«Los mejores indicadores se apreciaron entre 2015 y 2017, cuando se institucionalizaron las ferias agropecuarias, con incrementos productivos expresados en viandas, hortalizas y granos y la producción de huevos y carne de cerdo, a partir de que esta Isla se convirtió en un polígono experimental.

«Lo más importante, en nuestra consideración, fue que el sector empresarial y el académico reconocieran que la influencia del Gobierno local puede fortalecer vínculos y articulaciones entre diversos actores; enriquecer los procesos de generación, difusión y utilización de conocimientos, e intensificar la dinámica productiva».

¿Qué necesita Isla de la Juventud para avanzar?

—El Gobierno local, aunque ha aumentado su responsabilidad en cuanto al desarrollo (como consignan los Lineamientos de la Política Económica y Social), precisa de un mayor impulso para fortalecer el municipio como instancia fundamental. Debe incrementar su autonomía a través de la solidificación de las bases económico-productivas y aprovechar mejor las potencialidades.

«Todavía los niveles de productividad y eficiencia en todos los sectores son bajos, aun cuando se aplica ciencia, tecnología e innovación, porque es necesario adoptar nuevos patrones productivos, modelos gerenciales y de organización.

«Considero que al territorio le urge desarrollar con eficacia la integración entre el sector estatal y otras formas de propiedad, en aras de lograr un incremento de las capacidades productivas y satisfacer demandas a corto, mediano o largo plazo con acciones concretas.

«Aunque quedan eslabones de la cadena que no han logrado fortalecerse o mantener sistematicidad, nuestro territorio está ahora en el camino correcto para avanzar en este proceso y lograr la soberanía alimentaria», aseveró el Doctor Vecino Roldán.

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