A Babel en Globo

Babel, filme multinacional hablado en cuatro idiomas, fue reconocido como mejor producción dramática

Autor:

Joel del Río

Alejandro González Iñárritu con su Globo de Oro por Babel.

La llamada Meca del Cine se parece hoy más que nunca a la bíblica torre cuya construcción nunca llegó a término por el castigo que significó la confusión de lenguas, dialectos y acentos. La desafiante voluntad constructiva de los antiguos judíos fracasó por la soberbia de sus hacedores, pero Hollywood aprende rápido las lecciones de la historia y parece dispuesto a seguir predominando en cualquier idioma. Así lo ha demostrado el triunfo de Babel —filme multinacional hablado en cuatro idiomas, rodado en igual número de países, y dirigido por el mexicano Alejandro González Iñárritu— en la 64 entrega de los premios Globos de Oro, que confieren cada año alrededor de 90 corresponsales extranjeros acreditados en Los Ángeles.

Realizador de Amores perros y de 21 gramos, González Iñárritu cierra esta trilogía con Babel, donde se reitera su estilo narrativo polifónico y coral, signado por tres elementos: multiplicidad de historias protagónicas, suceder acronológico de las acciones y aparente dispersión temática y espacial. Entre Marruecos, Japón, México y Estados Unidos se mueve la devastadora e inquietante acción de esta película, conmovedor alegato contra la intolerancia, la incomunicación, la violencia, y los prejuicios raciales y nacionalistas.

El Globo a la mejor producción dramática le fue entregado a González Iñárritu por Arnold Schwarzenegger, actual gobernador de California por el Partido Conservador. En el momento en que recibía el trofeo, Alejandro se dirigió al corpulento ex actor diciendo: «Le juro que mis papeles están en orden, gobernador. Lo juro», aludiendo a la situación migratoria, desencadenante dramático de una de las cuatro historias narradas en Babel. Poco después, el director mexicano declaró a la prensa que confiaba en que el gobernador tomara en serio su aparente broma. Firme detractor de las políticas de George W. Bush, González Iñárritu afirmó, en una entrevista para el diario Excélsior, que «detrás de este premio hay un significado más profundo, pues trato de hacerlo extensivo a todos los inmigrantes mexicanos que han cruzado a Estados Unidos y que han aportado tanto a la cultura y a la economía de este país».

De las cualidades de su película refirió: «Creo que lo que hace que la película tenga una recepción mundial muy poderosa es que aunque estés viendo a personas que pertenecen a otras razas, a otras religiones, a otras lenguas, a otros continentes, hay una cosa universal que nos une: el dolor, el gozo, que es la emoción, y ese es el poder del cine, de la imagen. Babel es muy silenciosa en ese sentido, hay pocos diálogos, pero hay una emoción plena que se comparte en cualquier idioma y en cualquier parte del mundo... es una película extranjera o local dependiendo de dónde la veas, tiene esa posibilidad de desdoblarse... la gente se identifica con la humanidad de la cinta más allá de las fronteras».

Babel ganó el premio a mejor drama, pero perdió en otros seis rubros, pues también aspiraban al Globo el propio director, el guionista Guillermo Arriaga (perdió ante el británico Peter Morgan por The Queen), el músico argentino Gustavo Santaolalla (fue galardonado el francés Alexandre Desplat) y los cuatro intérpretes principales (Cate Blanchet, Brad Pitt, la veterana actriz mexicana Adriana Barraza y la joven japonesa Rinko Kibuki). La atmósfera multinacional y políglota fue reforzada por el hecho de que un clásico vivo del cine norteamericano, Clint Eastwood, ganó el Globo a la Mejor película extranjera por Cartas desde Iwo Jima, hablada en japonés, que desbancó a las favoritas en ese rubro: la española Volver, la mexicana El laberinto del fauno y la estadounidense hablada en dialecto maya, Apocalypto, polémica superproducción «histórica» dirigida por ese actor-realizador, nada extranjero en Hollywood, que es el australiano Mel Gibson.

No termina ahí la intención transnacional del Globo, que seguro se contagiará al Oscar en las próximas semanas. (Vale recordar que el mayor porciento de las ganancias del cine industrial norteamericano proviene del mercado externo, un gigantesco sector de público que debe ser complacido, reflejado, tomado en cuenta). En los renglones de mejor actor protagónico, de drama y comedia, fueron elegidos respectivamente Forest Whitaker, por su magistral interpretación del dictador de Uganda Idi Amin en El último rey de Escocia, y el británico Sacha Baron Cohen por su hilarante caracterización de un periodista kazajo en Borat. Los premios a las mejores actrices protagónicas, en drama y comedia, fueron a las manos de la británica Helen Mirren (The Queen, visto en el Festival recientemente) y Meryl Streep, quien incursionó en la comedia para ganar su sexto Globo de Oro por El diablo se viste de Prada.

Pero una de las mayores ganadoras fue, sin duda, Dreamgirls, con argumento extraído de Broadway y de la historia de la música negra norteamericana. Ganó como mejor comedia o musical, y además se agenció los galardones de actuación secundaria para sus intérpretes-cantantes: Jennifer Hudson y Eddie Murphy. También participan el excelente Jamie Foxx, reconocido mundialmente por su interpretación en Ray, y la escultural Beyonce Knowles. No debe olvidarse el premio al mejor director, que recayó en Martin Scorsese, por The Departed, una suerte de homenaje al cine clásico de gángsteres, con un reparto estelar integrado por Leonardo di Caprio, Jack Nicholson y Mark Wahlberg, los tres nominados sin suerte en esta edición. Se espera que el reconocimiento de la prensa extranjera a uno de los mejores directores de todos los tiempos tenga fuerza para condicionar la decisión del Oscar, del cual ha sido despojado Scorsese en, por lo menos, cinco ocasiones.

A pesar de su evidente alegría, Alejandro González Iñárritu señaló que le parecía un juego esto de entregar premios por obras de arte, porque el arte es muy subjetivo, y por ejemplo su Babel nada tiene que ver con el filme de Scorsese, aunque ambas compitan en las mismas categorías. «Creo que este premio servirá de aliciente o incentivo para los creadores mexicanos, dijo, que se dedican a hacer cine, y motivará a quienes invierten en esta industria para que se produzcan más películas en México... que sirva de motor y de inspiración para todos». Y lo dijo en español, en inglés, y el eco fue traducido a la mayor parte de los idiomas de la Tierra.

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