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Cuando la verdad despierta, una película necesaria

El filme narra la brutal historia de la bomba puesta en un hotel de la capital cubana en 1997, donde perdió la vida el joven italiano Fabio Di Celmo

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En la película se tuvo el cuidado de que las tomas que se rodaran relacionadas con el atentado en el Copacabana fueran lo más fieles posibles. Aquella tarde del jueves 4 de septiembre de 1997 pudo haber sido como cualquier otra, si el mercenario a sueldo Ernesto Cruz León, no hubiera dejado la muerte, con una tranquilidad escalofriante, en el interior de uno de los ceniceros del lobby bar del hotel Copacabana. Un poco después del mediodía, estallaba la bomba que no permitiría que el joven italiano de 32 años, Fabio di Celmo, llegara con vida a la Clínica Central Cira García.

La historia, tan brutal como verdadera, conmovió al realizador Angelo Rizzo (El loco soñador, Fairway) al punto de que convidó a la guionista Nilda Rodríguez para que construyera junto a él una trama que tuviera como centro el abominable crimen. Así surgió un proyecto que en principio se llamó El muchacho del Copacabana y se convirtió luego en Cuando la verdad despierta, película que por estos días se exhibe en diferentes salas cinematográficas del país.

En noviembre de 2005, mientras rodaba en La Habana, Rizzo, que sufrió en carne propia las agresiones del bloqueo al ver cómo le escamoteaban de las manos actores con los que ya había pactado como Willem Dafoe, Val Kilmer, Peter Weller y George Loros..., recalcaba a Juventud Rebelde que lo que lo movía a ponerse nuevamente detrás de la cámara no era solo denunciar el horrendo asesinato perpetrado contra su coterráneo, sino, sobre todo, dejar claro que «el terrorismo, venga de donde venga, no se circunscribe a un único país y afecta a todo el mundo. Mata a personas inocentes lo mismo en Cuba e Italia, que en Oriente Medio, Europa y Estados Unidos. La historia de Fabio di Celmo es un pretexto para decir que esos que se autoproclaman luchadores contra el terror, son los más grandes terroristas del planeta».

No por gusto pensó Rizzo en Nilda. Ella ya había mostrado sus cartas en En silencio ha tenido que ser, Para empezar a vivir y Su propia guerra. «En verdad, comentó Nilda, llevo muchos años trabajando estos temas, lo que significa que poseo una gran cantidad de información. Solo tenía que ubicar los hechos terroristas.

«Tan pronto como Angelo concibió la idea, contactó conmigo, por lo que me puse al habla con Giustino di Celmo, el padre de Fabio, para conocer bien a su hijo, que era lo que me faltaba para ensamblar la trama. Lo demás fue aprovechar todos los elementos y concebir un guión quizá un poquito complicado, pero espero que coherente. De ficción hay lo necesario para convertir un hecho histórico en obra artística, de lo contrario sería un documental u otra cosa».

Enormes responsabilidades

Tenía 27 años el actor y cantante franco-italiano Michel Altieri cuando viajó a Cuba para interpretar el protagónico de Cuando la verdad despierta, y aun así no era poca su experiencia en el mundo del arte: más de 14 puestas teatrales, 13 películas y similar cantidad de programas televisivos. Antes de aterrizar en la Isla este joven ya se había informado de lo que había sucedido.

«Me documenté mucho sobre Fabio y Cuba, Isla por la que él sintió una atracción especial. Estuve donde vivió, visité los lugares que frecuentaba, conversé con Giustino —me leí La silla de mimbre— y con sus conocidos y familiares —mi encuentro con Chile, el mejor amigo de Fabio, fue como mi segundo casting—. Todo esto me permitió descubrir que ambos teníamos muchas cosas en común. Era un muchacho con muchos deseos de vivir, siempre con una sonrisa en los labios, aun en los momentos más difíciles.

«La escena de la bomba me puso muy mal», confesó Michel Altieri. «Recuerdo que la escena de la bomba me puso muy mal. No podía creer que alguien fuera capaz de cometer un crimen tan vil. Pero me tranquilizaba la idea de que con esta película ayudaría a rescatar su memoria, de modo que, de alguna manera, su muerte tuviese algún sentido. Por eso me siento satisfecho, porque también quiero mostrarle la verdad a la gente: la injusticia absoluta del terrorismo».

En Cuando la verdad... participan otros actores foráneos además de Altieri, como el chino-estadounidense Michael Wong, quien se convierte en John Mack, jefe de la CIA. Los acompañan, por Cuba, reconocidos actores como Carlos Padrón, que viste al terrorista Posada Carriles; Rogelio Blaín, Enrique Molina, Verónica Lynn, Armando Tomey, Patricio Wood...

Tuve la oportunidad de conversar, dos noviembres atrás, con Enrique Almirante, quien tenía la delicada tarea de interpretar a Giustino di Celmo. En la Finca de los Monos, el recientemente desaparecido actor, me confesó: «Es un rol complicado, porque es un hombre muy conocido, que vivió una inmensa tragedia: la pérdida de un hijo. Nos une ese dolor, que no se compara con nada en la vida y, claro, también el desprecio a quienes matan sin ningún pudor.

«Tuve que prepararme a conciencia, conocer personalmente a Giustino, ver cómo era, cómo se desenvolvía. De ese intercambio, de lo que leí en La silla... y con lo que me pedía el guión, armé el personaje. Y sí, fue una suerte poderlo interpretar».

Yamil Jaled (izquierda) y Roberto Perdomo (derecha) sintetizan los tantos agentes de la Seguridad del Estado que defienden la Revolución Cubana. En ese propio lugar también se hallaba Roberto Perdomo, encargado de representar al mayor Álvarez, «una responsabilidad con mayúscula, pues en él se sintetizan todos los compañeros de la Seguridad del Estado, lo cual significaba que había que asumirlo con seriedad, humanidad y sentimiento tremendos, pues porta el espíritu, la moral y la dignidad de estos valiosos defensores de la Revolución.

«Álvarez, además, demandaba de mí mucho esfuerzo físico, por la cantidad de escenas de combate que tenía en la película, y ya uno está un poco desentrenado, mas lo disfruté, porque a uno siempre le gusta coger a los malos aunque sea en la ficción, sobre todo cuando son malos de verdad».

Como ayudante del mayor Álvarez aparece Mauro, papel que le permitió al joven Yamil Jaled «ser una vez más un policía —es el mayor Marcos de Tras la huella—, pero estoy muy agradecido porque es mi primer rol de peso en el cine. Mauro es un muchacho desenfadado que, a pesar de enfrentar su labor con total compromiso, no pierde su frescura. Junto a Álvarez es el que lleva el hilo conductor del thriller».

Significaciones

La reproducción de la Oficina Oval de la Casa Blanca estuvo entre los mayores retos que tuvieron que enfrentar los diseñadores y escenógrafos. Para algunas especialidades dentro del cine, Cuando la verdad despierta constituyó un reto. Ese fue el caso, por ejemplo, de la dirección de arte que estuvo a cargo de Luis Lacoste, a quien se le confió la tarea de reproducir la Oficina Oval de la Casa Blanca.

«Tratamos de ser exquisitos. Creo que en Cuba no se había hecho una Casa Blanca tan fiel como esta. Gracias a Internet y a algunas fotos pudimos diseñar los planos. Para terminarla trabajamos más de 14 horas diarias, incluyendo los domingos, y no con pocas dificultades. La alfombra, por ejemplo, fue confeccionada en Italia, al igual que la bandera y el escudo. Aquí nos ocupamos de las decoraciones, las paredes, adaptamos un salón que ya existía en la Finca de los Monos y le dimos una forma oval. Luego hicimos una réplica exacta del buró del presidente. Fue una labor muy detallada», asegura este creador cuyo nombre aparece en los créditos de películas como Retrato de Teresa, El hombre de Maisinicú, Patakin, Manuela y Bailando chachachá.

«El proyecto es una coproducción donde participan productores italianos, españoles, la Casa Productora Trimagen y la Agencia Caricatos de la UNEAC, y además contó con los servicios de los Estudios Cubanacán del ICAIC y el respaldo de numerosas instituciones del país, principalmente del MININT y de las FAR», explica el productor ejecutivo y también documentalista José Luis Lobato, con una vasta experiencia (Balseros, En fin el mar, Siempre Habana).

«El thriller fue el género que consideramos era el más indicado para llegar a un público más amplio, porque, en síntesis, nuestro interés estaba en, mediante la historia, poner al descubierto el terrorismo en toda su extensión; mostrar las caras de los que mueven los hilos no tan invisibles: el presidente de Estados Unidos, funcionarios de la CIA, la Fundación Nacional Cubano-Americana...», acota Lobato, quien tuvo la posibilidad de ser parte de Cuando la verdad despierta desde la misma idea.

«La película puede gustar o no; ser regular, buena o mala, pero pienso que puede comunicar, interesar, crear conciencia, que es al final lo que perseguimos. Esta es otra oportunidad para exponer la política de terrorismo que ha existido durante más de 40 años contra Cuba, cuyos efectos son similares a los de las Torres Gemelas, a los del ataque a Tavistock Square en Londres o a la Estación de Atocha, de Madrid, por solo citar algunos ejemplos. Porque está claro que no se trata de un terrorismo particular, sino del gran terrorismo, ese que ningún ciudadano del mundo puede dejar de combatir».

Interrogado por JR sobre la significación que tiene para él Cuando la verdad despierta, Giustino di Celmo señaló: «Actualmente pocos directores de cine se atreven a hacer películas como esta. Lo importante de Cuando la verdad... no es que está inspirada en Fabio, una víctima inocente del terrorismo contra Cuba, sino que porta un mensaje dirigido esencialmente a aquellos que tienen en sus manos el destino del mundo».

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