Orquesta Revé: una sonoridad en permanente renovación - Cultura

Orquesta Revé: una sonoridad en permanente renovación

Según Elito Revé, la música de la legendaria agrupación creada por su padre sigue «llegando» a los jóvenes. Fresquecito, su último CD, lo demuestra

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Elito Revé. Foto: Cortesía de Musicalia La Revé es una orquesta que está lejos de considerarse veterana. Su último disco, Fresquecito, demuestra una sonoridad aparejada a lo más actual de la música popular bailable de la Isla. Y tal reconocimiento partió de la Feria Internacional Cubadisco 2008, donde la agrupación obtuvo el premio precisamente en ese apartado.

El Charangón ha establecido diferencias con sus similares desde la época en que fue creado, en la década del 50, por Elio Revé Matos (1930-1997). El uso de la paila en sustitución de otros instrumentos, y la introducción del changüí en los salones de la capital hacia mediados del siglo pasado, confirman una búsqueda constante por evolucionar musicalmente sin perder el estilo que lo caracteriza.

Para su actual director, Elito Revé, el secreto de mantenerse pasa por los aportes de buenos músicos que han formado parte de la orquesta, y también porque están en la preferencia de los bailadores, quienes han disfrutado de su música desde hace 52 años.

Resulta imprescindible reconocer igualmente el amplio trabajo fonográfico que avala la tradición sonera del grupo, con alrededor de 40 discos y del que Fresquecito es su última propuesta.

«El pueblo de Cuba es muy bailador. Por eso para mí significa mucho este premio en música popular bailable del reciente Cubadisco», asegura a JR Elito Revé.

«Fresquecito refleja el trabajo realizado desde que mi papá inició la orquesta en el año 1956 y trajo el changüí a La Habana. Es un álbum que le dedico. También a mi madre y a mi familia. Estoy muy contento y agradezco a Juan Manuel Ceruto, productor del fonograma, y a mis músicos, por haberlo realizado.

«Aparecen invitados el cantante Robertón (Roberto Hernández) —que interpreta El jonrón—, y el violinista Irving Frontela, ambos integrantes de los Van Van. Incluí temas como El martes, que hizo Formell cuando era bajista de la Revé y fue un gran éxito de la época. Le hicimos una nueva versión. El CD contiene rumba, merengue y changüí original como se toca en Guantánamo, para que las generaciones actuales conozcan el género.

«El año inició bien arriba con Fresquecito cuando recibimos en febrero el premio como Mejor álbum en música latina en Francia. Ese lauro se otorga a través de votaciones en internet, de ahí que también hayamos tenido repercusión internacional».

—¿Cuánto de Elio Revé sigue presente en la orquesta?

—Queda mucho. Por esta orquesta han pasado músicos que actualmente tienen su propia agrupación como Juan Formell, César (Pupi) Pedroso, Juan Carlos Alfonso y Yumurí, entre otros. Mi formación también ha sido aquí. Empecé con apenas 19 años tocando las claves, después fui tecladista y luego pianista.

«La Revé ha tenido varias etapas y con ella han bailado cinco generaciones de cubanos cuanto menos. Pero lo más interesante es que en 2008 la integran muchos jóvenes que han continuando la obra de mi padre. Ellos son graduados de las escuelas de arte, cultivan la música popular bailable y hacen el changüí, un estilo que esta agrupación comenzó a enriquecer desde hace mucho tiempo».

—Hablemos un poco de su formación musical.

—Estudié en el conservatorio Manuel Saumell. Soy pianista, compositor y mi formación práctica fue con la orquesta y con Elio Revé. Me crié en ese mundo. Conocí junto a él, a grandes artistas como Miguelito Cuní, Felix Chapotín y Faustino Oramas, el Guayabero. Mi formación ha sido en esas vertientes, las cuales constituyeron una preparación para asumir la dirección de la agrupación».

La Revé hizo mover a todos durante la Gala de Premiaciones del Cubadisco 2008. Foto: Franklin Reyes —¿Cuánto preserva la agrupación del concepto de orquesta Charanga?

—Hemos tenido diferentes etapas. Primero hubo una en que teníamos violín y no trombón. Eso fue hasta los años 80. Pero hubo otra donde mi papá, quien fue un hombre con muchas inquietudes, introdujo el trombón (en 1982), porque según me dijo: «la agrupación necesitaba un cambio sonoro para el bailador».

«Recuerdo los festivales de charangas que se hacían en la Isla, en los que se invitaba a aquellos conjuntos que tenían violín, flauta, en fin, los de ese formato. La Revé no fue invitada a una de esas ediciones porque según le argumentaron a su director la orquesta tenía trombones. Elio Revé contestó: “Si no somos charanga, entonces somos Charangón”. Y así nos han llamado hasta ahora».

—¿Cree que es un formato pasado de moda?

—El ritmo que tenemos es muy criollo. Fundamentalmente proveniente de Santiago de Cuba y de la tierra del río Guaso, con su técnica, estilo y cadencia ritmática para el bailador. No lo complicamos tanto.

«Nuestra música es muy fácil porque tiene estos elementos. Pienso que en 2008 hay un enriquecimiento musical. Y si se compara, puede verse una evolución hasta hoy, que comenzó con nuestro primer disco, grabado en 1956 con la RCA Víctor y la PANART.

«Cada tres o cuatro años se ve cómo vamos progresando melódicamente, pero sin perder el sello. Usted escucha Fresquecito y está viendo una orquesta de este tiempo. Ahí es donde está lo interesante. Con nosotros bailan tanto muchachos de 18 años como personas de más de 40, porque hemos tenido la peculiaridad de hacer mover a varias generaciones. Y que la juventud nos siga es signo de que les llegamos.

«No es una música complicada, aunque está bien estructurada. Hay texto y trabajamos el estribillo en el lenguaje en que hablan los cubanos. No me gusta lo chabacano. Se trata de: “Uyuyuy qué veo”, “A sancochar boniato”, “Dale agua al dominó”, “Mi salsa tiene sandunga”, o “A mí no me tocan campana”.

«Esas frases las sacamos de lo que decimos, y precisamente es donde está la sátira de la música popular. Primero mostramos la historia en la canción, y después la matizamos con estas oraciones pegajosas de nosotros los cubanos».

—¿No teme que la partida de algunos músicos hacia otros proyectos haya repercutido en el sello de la Revé?

—Quien no puede irse es el director. Nadie se imagina a los Van Van sin Juan Formell, o a Adalberto alejado de su orquesta, Manolito Simonet de su Trabuco o Pupi de Los que son son. Los músicos vienen y van, eso lo ha demostrado la historia. Siempre se han cambiado de agrupaciones. Sucedió con grandes orquestas como la Sensación y Aragón.

«Es algo que siempre va a existir. De nuestro grupo han salido músicos de talento y después han tenido trabajos muy buenos. La evolución musical de las personas no se puede frenar. Sin embargo, el director es quien cuida porque se mantenga el sello característico de los conjuntos.

«El que dirige tiene que saber qué hacer cuando se le va un músico, quién lo va a sustituir y qué temas se van a realizar a partir de ese momento. Lo aprendí de mi padre.

«Conozco exactamente lo que representa y distingue a la Revé. Desde niño convivo con la orquesta y ¿quién me va a hacer un cuento? Su sonoridad está en mi mente y en la bomba mayor, que es el corazón».

—¿Qué objetivos persigue el Festival Nacional del Changüí de Guantánamo, que usted preside, y qué debe perfeccionar para lograr una mayor repercusión en la Isla y fuera de nuestras fronteras?

—El año que viene será la cuarta edición. Quiero que en la misma se fusione el changüí con otros géneros de la música cubana. El evento se realizará en junio de 2009 y creo que el espacio impulsa a los nuevos valores que cultivan el género para que nunca muera. Guantánamo es una ciudad muy musical, donde se pueden bailar el nengón, el kiribá, la tumba francesa...

«El Instituto Cubano de la Música, el Ministerio de Cultura, y las autoridades gubernamentales y políticas del territorio donde se celebra el Festival, me han dado un buen apoyo. Pero deseamos que se convierta en un evento internacional. De la próxima edición muchos ya se han enterado en el extranjero, sobre todo por la presencia de la orquesta en ciudades como Roma (Italia) y países como Francia.

«Algunos interesados de otras partes del mundo me han preguntado y quiero indagar con las instituciones que coauspician para lograr que participen estas personas seguidoras de la música cubana.

«Definitivamente, este es un festival de pueblo. Evidencia que la raíz del changüí está vigente y que es un género bailado en Guantánamo. ¿Qué quiero lograr entonces? Deseo que se expanda por todo el país y el mundo, pero hay que enseñarlo y por eso existen coloquios. Es un estilo vivo y quiero que la gente sepa cómo se baila. Esa es nuestra tarea».

—¿Qué nuevos planes tiene el Charangón?

—Nuestra misión es hacer música. Me gusta que las cosas salgan bien, que se hagan con un alto respeto al público. Y desde ya comenzamos nuevos planes. Estaremos en el Festival Internacional de Música de Varadero en junio. Nos presentaremos en espacios capitalinos y el 1ro. de julio partimos a una gira por 12 países de Europa, de la que regresaremos en la segunda semana de agosto.

«Ya buscamos los temas para el próximo disco, que grabaremos en 2009. Este es un proceso que nos tomará al menos 8 meses, pues hay que valorar lo que podría gustar o no».

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