Royal Ballet se presentará hoy en el Gran Teatro de La Habana

La compañía más prestigiosa del Reino Unido, que iniciará hoy sus actuaciones en el Gran Teatro de La Habana, cuenta con un elenco conformado por artistas de 19 nacionalidades

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

 

Los primeros bailarines Mara Galeazzi y Edward Watson en Chroma Cuando el inglés William Shakespeare escribió Romeo y Julieta, según se cuenta inspirado en hechos verídicos, legaba a la ciudad de Verona y al mundo una obra maestra —quizá la mejor tragedia romántica que jamás se haya escrito—; una historia que ha enamorado a coreógrafos de todas las latitudes como nuestra Alicia Alonso, que creó su exitosa Shakespeare y sus máscaras; o como el gran Kenneth McMillan, que montó para el Royal Ballet una impresionante versión que los primeros bailarines Mara Galeazzi y Federico Bonelli admiran especialmente.

 

Y aunque el pas de deux ideado en 1965 por MacMillan para la compañía más prestigiosa del Reino Unido: el del balcón donde los dos amantes se declaran su amor, será interpretado en el Gran Teatro de La Habana por Marianela Núñez y Thiago Soares (día 14), y por Roberta Márquez y Johan Kobborg (16), cuando Mara Galeazzi y Federico Bonelli lo bailan siguiendo las pautas dejadas por quienes lo estrenaron, Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, sienten como si de repente dejaran de estar en la fría Londres para viajar apasionadamente a través de la danza hasta la tierra que los vio crecer.

A la Galeazzi y a Federico les hubiese encantado defender en la capital cubana a los dos jóvenes enamorados. Más Mara, que quedó prendada del personaje cuando lo vio por primera vez a los 14 años, y se dijo: «Algún día seré Julieta» —¡y lo logró!—, se siente feliz, al igual que Bonelli, de poder estrenar aquí Chroma, de Wayne McGregor, junto a otras primeras figuras de la compañía (la pieza estará en las tres jornadas del GTH), aunque ella saldrá a escena nuevamente el 14 para defender Farewell, pas de deux de Winter Dreams, firmado también por MacMillan, al lado de Rupert Pennefather; y luego el 16 acompañada por Thiago Soares.

Bonelli, por su parte, regresará a la sala García Lorca el día 15 para participar en la gala que el Royal Ballet ofrecerá a la prima ballerina assoluta, cuando se convertirá en el partenaire de las cubanas Yolanda Correa y Anette Delgado en la variación y el pas de deux de Tema y variaciones; justamente en el ballet que George Balanchine concibiera pensando en la prodigiosa técnica de la Alonso y de Igor Youskevitch.

Dueños de una técnica y un dominio escénico impresionantes, Mara y Federico tienen también en común la capacidad de ser amables, incluso cuando sus agendas andan bien apretadas. Mientras que ella no se atreve a hablar en la lengua de Cervantes, él lo hace con la soltura de quien ha tenido que lidiar con esa lengua desde muy pequeño. Por esa razón, en su caso, Juventud Rebelde no tuvo que acudir al auxilio de Tania Muñoz cuando dialogó en exclusiva con ellos.

Volver a la Habana

«Sucede que desde niño estudié ballet con profesores cubanos, quienes hablaban “italiolo” en lugar de italiano, así que no me quedó otra alternativa que buscar una mejor manera de entenderlos; y aprendí español, el cual fui perfeccionando con los bailarines de la Isla que venían a Italia», explica Bonelli desde el principio para satisfacer mi evidente curiosidad.

Graduado de la Academia de Baile de Turín, y multipremiado en varios concursos, audicionó hace seis años para entrar en el Royal Ballet. «Ese siempre fue un viejo anhelo. Recuerdo que, siendo un crío, miraba los videos del Royal, de manera que para mí era una gran aspiración pertenecer a esa compañía. Mi hermano y mi hermana bailaban cuando eran niños y después tomaron otros rumbos. Mi hermano ahora es actor, mientras a mi padre le gusta mucho la ópera. O sea, que se puede decir que hay algo artístico en la familia.

«Después de una beca del Prix de Lausanne, me uní al Ballet de Zurich en 1996, donde fui promovido a solista al año siguiente. En 1999 pasé al Ballet Nacional de Holanda, en el que alcancé la categoría de primer bailarín en el 2002».

—¿Fue muy difícil clasificar para el Royal en el 2003?

—Tienes que tener la suerte de que necesiten un bailarín como tú y, por supuesto, trabajar muy fuerte, demostrar que eres bueno. Ya cuando formas parte de la compañía es esencial apropiarte del estilo, algo que no es sencillo, pero te ayudan. Esta es una compañía donde la actuación es esencial, es decir, que no es suficiente con poseer buena técnica, bailar con la música; el acto físico. Y eso a mí me atrae mucho.

A Bonelli se le puede ver lo mismo interpretando obras de Eagling, Bjorn y Balanchine, que de Forsythe, van Manen, Massine, Robbins y Tetley. «El Royal posee un repertorio fabuloso que te permite hacer de todo. Si me pusieran a elegir entre lo clásico y lo moderno, a lo mejor en este momento me fuera por lo primero, pero lo que más me place es esa posibilidad de poderme enfrentar a cualquier desafío».

Confiesa que no pocas veces se descubre extrañando a su Italia, pero considera que «el Royal es un buen sitio para quedarse. Su repertorio es envidiable, y las condiciones en las que trabajamos son muy buenas. Asimismo, Londres se enorgullece de brindar una vida cultural muy activa, de manera que constantemente puedes disfrutar de la ópera, el cine, el ballet, la música, de las artes plásticas; y eso para un artista es vital, porque te enriquece».

—¿Y cómo te recibe el público?

—Los ingleses conocen muy bien todos los ballets, de modo que siguen con atención cada uno de los castings para luego buscar las diferencias con tus compañeros, mientras evalúan con fuerza el estilo. Es un público muy conocedor, como el de Cuba.

—¿Es que conoces al público cubano?

—Yo participé en el Concurso Internacional de Ballet de La Habana en 1996, donde gané plata. Me sentí por las nubes cuando supe el resultado. Esa competencia fue una experiencia excelente para mí.

—¿Y ya te pusiste en contacto con tus homólogas cubanas?

—Pues sí, y nos fue muy bien. A Anette la conocí cuando teníamos 16 años, porque ella estuvo en Italia, donde bailamos juntos La fille mal gardée. Claro, de esto hace más de diez años. Sin embargo, ensayamos y todo resultó fácil. Seguramente la pasaremos formidable.

«Es magnífico estar aquí, ir a la escuela, hablar con los bailarines cubanos. Estoy convencido de que la función será maravillosa. Yo recuerdo perfectamente la cálida reacción del público cuando bailé aquí. También la solidaridad de mis colegas de la Isla, cómo están siempre atentos para ayudarte si lo necesitas. Son muy generosos, y yo me la estoy pasando de maravillas».

Lo que llevamos por dentro

A diferencia de Bonelli, Mara Galeazzi no ha tenido contacto tan cercano con la Escuela Cubana de Ballet, quizá por ello está tan ansiosa por presentarse ante los amantes de la danza en la Isla, que sabe «que son muchos y muy entusiastas.

«Desde que llegué me percaté de la pasión de los cubanos por la acogida tan grande que nos han ofrecido. Me encantaría que esto se pudiera repetir en Inglaterra de vez en cuando».

Para ella, el Royal ha sido su única compañía, aunque ha sido invitada por otras agrupaciones. «Sin embargo, me encanta estar en el Royal, ya llevo 17 años en él. Si nunca me he marchado es porque me siento muy bien allí», asegura esta hermosa mujer nacida en Brescia, que estudió ballet en la Scala de Milán, donde se graduó con las máximas calificaciones. Después se decidió por el impresionante colectivo danzario que en la actualidad dirige artísticamente Monica Mason, donde se convirtió en primera bailarina en septiembre de 2003.

«Al principio, cuando consigues entrar es un poco difícil. Pero ellos reconocen el talento, y si respetas su cultura, serás bien aceptado. El público es muy crítico, especialmente en los últimos diez años. No sé por qué. A veces me gustaría que apreciaran mucho más el esfuerzo que realiza la compañía. Creo que somos una buena compañía, de ahí que sería muy estimulante que apreciaran nuestra entrega», señala.

«Uno de los aspectos que hace más atractivo al Royal Ballet es que está conformado por bailarines de diferentes partes del mundo, portadores todos de culturas diferentes. Nos une el hecho de que bailamos con el estilo británico. Lo maravilloso es que cada uno de nosotros aporta su propia personalidad, le imprime a lo que baila un toque muy personal.

«Cuando danzamos no somos meros hacedores de pasos, sino artistas que transmitimos en el escenario emociones, sentimientos; todo lo que llevamos por dentro. Como el resto de mis compañeros, estoy deseosa porque llegue la noche para entregar lo mejor de nuestro arte al público cubano. Esperamos que puedan disfrutar de nuestras actuaciones. Será muy emotivo bailar aquí donde existen tantos amantes de la danza».

Reconoce Mara que conseguir el ascenso dentro de la compañía no fue tarea sencilla. «Lo logré esforzándome al máximo, trabajando muy duro. Transité paso a paso por todos los niveles: desde el cuerpo de baile hasta el escalón superior. Tuve la inmensa suerte de bailar a Kenneth MacMillan, a Ashley Page... Ahora mismo a Wayne McGregor. Cada uno de estos magníficos creadores hizo crecer mi carrera. Sin embargo, todavía me queda mucho por crecer. Vivo en un constante proceso de aprendizaje. Cada día me encuentro con algo diferente y doy un paso hacia delante. Cada día hallo algo nuevo para mí».

Mara es de las bailarinas que prefiere los ballets dramáticos. Y los enumera para que tengamos una idea de a qué se refiere: Giselle, Romeo y Julieta, Maryeling, Manon... «Ahora estoy asumiendo piezas modernas, lo cual es muy interesante, pero creo que se percataron de que poseía un don natural para representar este tipo de personajes. Esa es la explicación de por qué comencé a asumirlos desde muy joven».

—¿Ha llegado a pensar el abandonar la compañía en algún momento?

—Sí, hubo un momento en que pensé que merecía más, y estuve a punto de marcharme, pero luego comprendí que lo más importante era trabajar con ahínco para llegar a la cima. Eso es lo que he hecho, de manera que hoy no lamento haberme

Sarah Lamb y Federico Bonelli estarán también entre quienes interpretan la pieza de Wayne McGregor. quedado.

 

—¿Y cómo se siente en la cima?

—No pienso que sea una bailarina extraordinaria. Creo que hay muy buenos bailarines en el mundo. Eso sí: todos tenemos algo importante que aportar, aunque algunos gusten más que otros, pero eso también es parte de nuestra profesión.

Los primeros bailarines Mara Galeazzi y Edward Watson en Chroma.

Sarah Lamb y Federico Bonelli estarán también entre quienes interpretan la pieza de Wayne McGregor.

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