Rescatan instructores de arte anfiteatro abandonado en la ciudad de Holguín

Integrantes de la Brigada de Instructores de Arte José Martí rescataron un desvencijado anfiteatro en la ciudad de Holguín para convertirlo en un sitio atractivo para los jóvenes

Autor:

Héctor Carballo Hechavarría

HOLGUÍN.— A la «Pantalla de los rusos», Rolando le tenía puesto el ojo desde hacía buen tiempo. Al fin y al cabo, sobre esa misma plataforma de hormigón, en sus escalones o los pasillos de los alrededores aprendió a dar los primeros pasos y hacer amistades.

Con ese nombre los vecinos continúan denominando al pequeño anfiteatro al aire libre emplazado en el reparto Pedro Díaz Coello, de la ciudad de Holguín. Su arquitectura sencilla y funcional lo convierte en una instalación de condiciones excepcionales para conseguir maravillas en cuanto a recreación se refiere.

Con un espacioso escenario, una cabina para diversos usos y área suficiente para colocar decenas de asientos, resulta un sitio envidiable para otras barriadas del país que aún carecen de un lugar similar.

Con la voluntad política de masificar el disfrute de la cultura hasta en el más recóndito paraje, obras similares a esta se erigieron desde los primeros años de la Revolución a lo largo y ancho del país.

«Esta se construyó en los años 80. Se empleaba fundamentalmente para proyectar películas. Quienes vivían mayoritariamente en esta zona eran técnicos cooperantes procedentes de varios países del antiguo campo socialista y sus familiares, pero la gente prefería llamarle Pantalla de los rusos,» rememora el promotor cultural del Consejo Popular, Rolando Infante Almaguer.

«Aquí se organizaban diversas actividades y los muchachos veníamos a jugar a medida que el barrio fue creciendo con nuevos edificios y habitantes. Pero no siempre fue así. Con el paso del tiempo esto se puso feo, solitario», afirma Rolando.

Luego llegó un tiempo lamentable. Algunos comenzaron a dejar desechos en los alrededores, las paredes lucían desteñidas. El local de proyección perdió puertas y ventanas. Nadie quería saber de la desvencijada Pantalla.

Sin embargo, la historia de este lugar ha cobrado mejor destino desde que hace varios años funciona el proyecto Arte Joven, de la Brigada de Instructores de Arte José Martí. Su impulso se debe al equipo de integrantes que labora en los centros educacionales de la comunidad.

Una investigación emprendida por ellos evocó la historia de los festivales de artistas aficionados celebrados en este espacio. Tampoco fue difícil llegar a la conclusión de que ese debía volver a ser el principal espacio recreativo de la zona, por demás alejada casi cuatro kilómetros del centro histórico de la ciudad, donde pueden encontrarse otras distracciones.

«Siempre me he sentido muy identificado con este rincón. Por eso el proyecto fue el tema de mi tesis al graduarme como integrante de la Brigada José Martí en el año 2004, en Villa Clara», apunta Dixan Infante, hermano de Rolando.

Arte renacido

Los instructores ya se habían «apoderado» del espacio, pero cambiar la imagen constructiva parecía ser una quimera. En el mes de junio pasado llegó la noticia de que la Pantalla había sido incluida dentro del programa de reanimación urbanística del reparto. Se le destinaron algunos recursos materiales.

Lo encomiable es que no se pusieron a esperar por nadie y el renacer de la instalación corrió mayormente a cargo de las manos del colectivo, con la participación de muchos otros entusiastas lugareños.

Fueron muchas las horas de trabajo bajo la inclemente temperatura del verano. La estocada final desde el punto de vista estético fueron los coloridos murales que atavían las paredes del anfiteatro.

Entre los que aportaron pinceladas se encuentran los instructores Dennis Pupo, Yordanis Beatón y Yadier Vernal, quienes contaron con la colaboración de los jóvenes Dania Arévalos, Alejandro Díaz y Maricé Aguilera.

La iniciativa también contagió a América Hidalgo, estudiante boliviana de cuarto año de Medicina. «Ha sido una oportunidad para aportar mi granito de arena, pues desde chica me encantan las artes plásticas», expresa orgullosa la joven.

«Ya la Pantalla se llena. Una familia nos presta su equipo de audio para poner música. En agosto nos visitó un espectáculo artístico de la televisión nacional; se presentaron audiovisuales del programa itinerante de Video Club Juvenil y miembros de la brigada de solidaridad Venceremos departieron aquí con los vecinos», agrega Rolando.

«En este curso escolar haremos un levantamiento del potencial artístico aficionado con que contamos. Nuestros talleres se dirigirán hacia el rescate de habilidades manuales y la artesanía, tanto en la población joven aficionada como adulta, donde hay mucho talento dormido. Nos falta mucho por hacer», asevera Dixan.

Para los instructores de arte destinados al Consejo, el proyecto es ahora como su segunda casa. En tardes y noches, especialmente los fines de semana, se colma de sana diversión la otrora olvidada Pantalla del barrio

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