Calvina

Prevalece en este, como en otros textos del italo-español Carlo Frabetti, una buena dosis de humor, imaginación, fantasía, y una singular manera de hilvanar sucesos y personajes, que lo ubican entre los escritores contemporáneos más leídos.

Autor:

Aracelys Bedevia

Un libro sin estereotipos, lleno de humor, ironías y misterios pasa de mano en mano entre adolescentes cubanos. Su título es Calvina y vio la luz por primera vez en Cuba durante la última edición de la Feria, gracias a la gentileza de su autor, el italo-español Carlo Frabetti, quien dio a Gente Nueva la posibilidad de publicarla.

Decenas de jóvenes (y no tan jóvenes) buscan con entusiasmo en librerías y bibliotecas, un ejemplar del texto que da inicio la noche en que Lucrecio el Rata entra a la casa de Calvino o Calvina (¿quién sabe si es niña, varón o ambos a la vez?) y este (o esta) lo sorprende y le pide que se quede.

Juntos viven aventuras cuya carga de suspenso, descubrimientos y situaciones extrañas —que solo se resolverán al concluir el último capítulo: el epílogo prólogo— generan una ansiedad contagiosa que incita a leer el libro de un tirón.

Escrito para lectores inteligentes, Calvina es una obra donde, según expresa uno de sus personajes (la bibliotecaria), «las cosas no siempre son esto o lo otro; a menudo son esto y lo otro», y un niño puede ser una niña; y un manicomio, una biblioteca; una librería, una farmacia; un enano, un gigante.

Una historia conduce a otra en esta inquietante novela de «locuelos encantadores que se identifican con personajes literarios», y que por encima de todo adoran la lectura. Y es que en este mundo de aparentes locuras «¿quién quiere estar cuerdo del todo? Las personas demasiado cuerdas se lían y se hacen nudos con mucha facilidad, y se atan las unas a las otras».

Abundan en este libro los juegos intertextuales con otros títulos como Las Crónicas de Narnia, La Isla del Tesoro, Alicia en el país de las Maravillas; y las referencias al cine, a las bibliotecas públicas y a autores como Italo Calvino (que es aquí una constante).

La genialidad con que Frabetti desarrolla la trama y el acertado manejo que hace del narrador omnisciente y de elementos como el humor y el suspenso, favorecen el abordaje de temas difíciles en este tipo de literatura. Por ejemplo, el de la muerte, la violencia y el aislamiento en que se sumergen algunas personas por temor a ser rechazadas.

El autor de esta obra pone ante nuestros ojos la identidad de género del personaje principal. Haciendo uso de los recursos antes mencionados y de incógnitas de postergada solución, donde el factor sorpresa juega un papel importante, Frabetti desmitifica ese conflicto con absoluta naturalidad, y es capaz de mantenerlo presente todo el tiempo.

Estamos ante un libro que no lo dice todo, sino que, por el contrario, sugiere a partir de la inquietud, lo supuesto, lo que se oculta entre líneas y podrá o no ser descubierto. La mencionada novela fue llevada incluso al teatro por el grupo de aficionados Olga Alonso.

Con razón Enrique Pérez Díaz, director de Gente Nueva y editor de Calvina apostó porque fuera precisamente esta la tercera entrega de la colección Veintiuno, catalogada como la biblioteca para adolescentes.

Los méritos de Calvina, que el 2007 le valió a Frabetti el premio El Barco de Vapor y es considerada por él como su preferida, no se limitan solo al ingenio con que se cuenta la historia. Sorprende más allá de esto su capacidad para tejer hilos que, según constaté en un encuentro con adolescentes, llevan al público —incluido a personas que no se interesan mucho por la lectura— a buscar otros títulos, en especial de Frabetti y de la colección Veintiuno, que fue inaugurada con una obra suya: El cuervo dijo nunca más.

Sin embargo, su éxito no es para nada comparable con el de Malditas matemáticas. Alicia en el país de los números, del propio autor, texto del que fue necesario reproducir miles de ejemplares al año siguiente de su publicación y que por su alta demanda será vendido nuevamente en el 2010.

Del también matemático nacido en Bolonia, en 1945, Gente Nueva ha publicado además, desde el 2003, La magia más poderosa, Ulrico y las puertas que hablan, Ulrico y la llave de oro, Ulrico y la flecha de cristal y El gran juego. Prevalecen en ellos una buena dosis de humor, imaginación, fantasía, y una singular manera de hilvanar sucesos y personajes, características que ubican a Frabetti entre los escritores contemporáneos más leídos.

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