Aquella que fui

La bailarina y coreógrafa Maricusa Cabrera, una de las mujeres más bellas y fotografiadas de la Cuba de los años 50 y poco más, nos cuenta de un tirón la historia de su vida Multimedia de Maricusa

Edel Lima Sarmiento
edel@juventudrebelde.cu
17 de Octubre del 2009 19:43:41 CDT

No me acuerdo cuándo fue la última vez que salí en una revista. La gente ni me conoce ya. Que algunos creían que estaba en Colón o en Miami. ¡Estoy aquí! Allá no se me ha perdido nada. Sabes, hace tiempo te esperaba: en el fondo de mí algo me decía que algún día ibas a venir.

Mi nombre real es María Leonor, pero no preguntes por él ni en los centros espirituales, porque desde pequeñita me llamaron Maricusa y se me quedó. Esta vieja es lo que queda de la bailarina y coreógrafa Maricusa Cabrera. ¡Eso sí!, ¿quién me quita lo baila’o? Yo tengo mi historia en la televisión y los cabarets de este país.

Nací el 9 de marzo de 1937 —ya pueden sacar la cuenta de mis años— en la casa de «la cubanita que nació con el siglo», en B y 15, en el Vedado. Sí, yo soy la hija única de la escritora Renée Méndez Capote con el periodista Antonio Cabrera Escanelle. Por supuesto, también la nieta del General Domingo Méndez Capote, al que no conocí, pero de él saqué estos ojos verdes.

Me bautizaron en el Palacio Presidencial. ¿Mis padrinos? El presidente de la República Federico Laredo Brú y su esposa, Monona.

Mi infancia fue feliz, en una familia de buena posición social y muy vinculada a la cultura, aunque a los seis años de edad sufrí un trauma muy grande, cuando mi papá, que había enfermado de los nervios, intentó matarme. Por suerte la manejadora pudo salvarme y se refugió en el apartamento de al lado, el de mi tía Rita Chaple.

Al enfermar mi papá, mi mamá me crió sola; fue madre y padre a la vez. Me dio una educación muy amplia y con mucha libertad; ¡a la francesa!, como ella decía. Por eso he sido siempre una mujer muy libre e independiente.

Empecé en Pro Arte Musical a los nueve años, de solista en el ballet de las niñas, con clases de Alberto Alonso y Elena del Cueto. Recuerdo que Alberto decía: «Ella casi no habla, pero mira cómo se expresa en la danza». El baile fue mi salvación; me llevaba a otra realidad más alegre y eso me fue sacando del trauma que viví con mi padre.

Por esa época también estudié en el Instituto Musical Margot Díaz Dorticós, donde me gradué de Solfeo y Teoría. De allí me fui en cuarto año de piano, porque me atormentaban mucho las escalas y los arpegios. La verdad, yo no servía para estar sentada. Entonces dejé de ser la directora de la revista infantil DO RE MI, del Club Musical Mozart, del mismo Instituto. Por cierto, quien escribía los editoriales no era Maricusa, sino Renecita (ríe), porque yo era muy niña.

Volviendo a Pro Arte, Lydia Díaz Cruz era la bailarina principal de las muchachitas. En Alicia en el reino de las cartas ella hacía el protagónico, y yo de acusado, ya entre las primeras figuras. Nunca olvidaré que Mirta Aguirre publicó en una nota de prensa: «A Maricusa Cabrera hay que vigilarle la carrera, tiene mucho talento».

Entre mis compañeritas estaban Laurita Alonso, Menia Martínez, Loipa Araújo, Mirta Plá, Aurora Bosch... Al fundarse en 1950 la Academia de Ballet Alicia Alonso, pasamos a estudiar allí, donde recibimos una formación magnífica. Imagínate, clases con Fernando Alonso, el mejor profesor de ballet que ha tenido Cuba. Cuando Alicia venía del extranjero, se hacían las presentaciones. Bailé en El lago de los cisnes, Giselle, Las Sílfides, Paganini, Toque...

Al ir creciendo, me di cuenta de que mi silueta no era igual a la de las otras bailarinas delgaditas, de cuello largo... Tenía demasiado muslo, demasiada nalga. Había que ver cómo paraba el tutú de la parte de atrás. Pero lo que era un handicap para el ballet clásico era una suerte para el moderno. Por eso en 1953 me fui a la televisión, que fue donde realmente tuve éxito.

Estuve pocos meses en el cuerpo de baile del Conjunto Coreográfico de la Televisión Nacional, de Alberto Alonso, porque Luis Trápaga me llamó y me colocó en su compañía de primera bailarina y pareja suya, contratados como artistas exclusivos del Canal 4. Pero a finales de 1955 me casé, más que todo porque estaba embarazada, y tuve que abandonar el baile. Trápaga se decepcionó muchísimo... Él quería hacer de mí una gran bailarina moderna.

Aquel matrimonio se acabó rápido, y en cuanto tuve a mi primer hijo regresé a la danza; esta vez al cabaret Montmartre, con las coreografías de Sergio Orta. Allí formé pareja de baile con Robertico Gutiérrez, pero bailábamos también en televisión, en el Canal 2 de Pumarejo. Nos hicimos muy cotizados, pero nos separamos después, porque él quería viajar a otros países y la idea no me gustaba.

Piensa que yo había ido a México con Renée y mi pequeño en 1956 (eso lo relata mi mamá en el libro Hace muchos años, una joven viajera...), y me fue muy mal, le hice alergia a la altura. Pero lo que ella no cuenta es que la representante del dueño del cabaret Astoria, donde yo iba a trabajar, me levantó la sábana mientras dormía y dijo: «¡Como la soñó el señor Fabert!». Me estaba esperando no solo para bailar... No acepté ni la recepción de bienvenida y al mes estábamos de vuelta en Cuba.

Es cierto, tuve que ir a México porque me estaban asediando personajes de la dictadura. Un día estaba en la finca de Rodney, el coreógrafo de Tropicana, y me dice: «No te vayas, que Fernández Miranda, el hermano de la mujer de Batista, viene a conocerte». ¡Me fui enseguida! Y Luisito, el hijo de Justo Luis del Pozo, me rondaba la cuadra en su carro. Aun así aquí en Cuba era otra cosa, me respetaban por mi madre y por la memoria de mi abuelo. En México o en cualquier país no me conocía nadie.

En los años 50 hice muchos comerciales para la televisión y trabajé en programas como Casino de la Alegría, Jueves de Partagás y US. KEST. También en los espectáculos de cabarets como el Capri, el Parisién y Tropicana.

Fueron años de muchas notas de prensa, siempre halagadoras. Por mi figura me buscaban los fotógrafos y aparecía en Show, Carteles, Gente, Bohemia... A mí Rodney me decía que yo salía más en las revistas que el anuncio de la Coca Cola. ¡Oye!, una vez me hicieron unas fotos en la casa de Félix B. Caignet, en Santa María del Mar, y el viejo, muy salpicón, comentó: «Esta muchacha con la piel trigueña, el pelo negro y los ojos verdes es un cheque al portador».

Mis mejores fotos fueron las de Alberto Korda. Me retrató para la revista Cine Belleza, hicimos amistad y fui una de sus modelos hasta entrados los 60. Y yo lo prefería, porque no era de mucho retoque, como Armand o Narcy, otros fotógrafos de aquella época. Sus fotos eran en vivo y en directo, como diría Eva Rodríguez.

Trabajé con muchos famosos: Alfredo Sadel, Fernando Albuerne, Maurice Chevalier, Edith Piaf... A Pedro Vargas lo conocí en el show de Radiocentro y sus hijos eran muy amiguitos míos. Yo tenía un baile que se llamaba Holiday for string (Festival de cuerdas), y Benny Moré me hacía con los platillos el mismo sonido de las cuerdas, sin partituras. ¡Increíble!

¿Que si luché contra la dictadura de Batista? ¡Cómo que no! Mi casa, la de mi madre, era un cuartel general donde se hacían muchas reuniones, y si nos cogían... Antonio Núñez Jiménez y su esposa, Lupe Velis, vivían con nosotros. Me acuerdo cuando los batistianos le quemaron a él los ejemplares de la Geografía de Cuba, un libro acabadito de publicar. ¡Cómo lloró ese hombre! ¡Un trabajo de tantos años!

Y triunfó la Revolución, llegó el Comandante y mandó a parar. Con el cierre de los casinos, nos unimos Lilie Maury, Peggy Gómez y yo en el trío Les Girls para trabajar en cabarets. Tuvimos mucho éxito, pero nos separamos porque Lilie y Peggy se fajaron en el Venecia, de Santa Clara.

Con mi segundo embarazo perdí la forma y fui bailando cada vez menos. Entonces me dediqué a la coreografía. Fui fundadora del Ballet de la Televisión Cubana y una de sus coreógrafas en programas como Música y Estrellas, Álbum de Cuba y Cita con Rosita. Una vez Alberto Alonso llamó para preguntar quién había sido la coreógrafa esa noche, porque le había impresionado. Y era yo, su alumna.

El trabajo en la televisión lo combinaba con el del cabaret. Monté varios espectáculos en la pista de El Caribe, del Habana Libre. En los años 65 y 66, creé los pasos del Pa’cá y lo bailaba, pues Juanito Márquez había visto el Joropero montado por mí, le gustó y me fue a buscar. Gané premios en los carnavales con las carrozas del Pa’cá y el Pilón. Fue una etapa en que la música cubana arrebataba; la etapa también del Dengue y el Mozambique.

Más adelante, me fui definitivamente al cabaret, porque había demasiados conflictos en el Ballet de la Televisión. Primero de coreógrafa en el Capri, y en el 70 de directora y coreógrafa en el Habana Libre. Allí monté el show hippy psicodélico Un, dos, tres..., que a los nueve meses lo quitaron de la noche a la mañana, después que lo había visto La Habana entera.

Dice la revista Romances en el 71: «Vuelve la onda moderna al Habana Libre». Monté el espectáculo del Mundial de Pelota. Todo el vestuario era de aluminio; me lo hicieron mis amigos los artesanos. Luego levanté el nivel del Nacional de Prado, El Palermo, El Sierra y otros cabarets chiquitos. También dirigí muchas fiestas de protocolo.

Pero la mala noche en el cabaret y los problemas familiares me causaron un break down nervioso. Y con solo 41 años, en 1978, me bajó la jubilación. Entonces, me dediqué a llevar una vida tranquila. Por miedo a la soledad me casé con Rigoberto Monzón, el editor de los libros de mi mamá. Y como buena abuela, ayudé a criar a mis nietos.

La muerte de mi madre en 1989 fue un golpe terrible. Pero le quise hacer el entierro que merecía, guardé las lágrimas para después y le avisé a todo el mundo. En la cara me estoy pareciendo a ella enormemente, porque aunque era obesa de joven, de vieja se puso muy delgadita, siempre con su boina, su bastón y sus batilongos. Era una mujer maravillosa, con un sentido del humor tremendo y muy buena memoria, que escribía a cualquier hora. Y como el hijo del gato caza ratones, yo también escribí: la historia de mi vida en unas estampas. Cuando ella las leyó, me dijo: «Has hecho del dolor literatura». Y las rompí.

He pasado la muerte de dos de mis cuatro hijos y mírame aquí, pero prefiero no hablar de eso.

Llevo ya cuatro años y medio en el asilo de Celimar, porque me caí y me partí el fémur; quedé coja y ya no podía salir a la calle. Aunque parezca mentira, aquí he encontrado la paz y la tranquilidad que nunca antes había tenido.

Todavía me pinto como si fuera a salir al escenario; no he perdido la costumbre. Soy la vicepresidenta del Consejo de Abuelos. Canto y bailo en las actividades culturales, y tengo un popurrí de muchas cositas, con el que me divierto y divierto a los demás. A pesar de todo, yo digo que mi vida ha sido una sonrisa. Y sigo siendo la misma, aquella que fui.

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    1. 1

      Veshi - 18 de Octubre del 2009 6:49:29 CDT

      Excelente entrevista! Muy buen trabajo, de esos que hacen que se nos multiplique la cubanía y el orgullo por nuestra cultura y sus mejores representantes. Desde Madrid un abrazo para Maricusa, así debe ser: pintarse y continuar siendo la artista que es.

    2. 2

      Tomás Jimeno Díaz - 18 de Octubre del 2009 7:23:02 CDT

      ¡Ay mi Dios!..., ¡que alegría MARICUSA de encontrarte otra vez!. ¡Antes que todo que tengas MUCHOS AÑOS DE VIDA Y SALUD!... Y claro, a Edel Lima un fuerte abrazo por sacarte otra vez a la palestra. Te diré en breve que soy un músico percusionista que trabajó junto a Maricusa en diferentes escenarios: Habana Libre (Salón Caribe con el Pa´Cá), Orq. Radio y TV, Cabaret Palermo. el Sierra, el Nacional de Prado, etc).Nos conocemos desde el Ballet Nacional de Cuba, donde toqué en varias ocasiones con la Orquesta (Domingo F. Aragú), mi maestro me llevaba allí. A Laurita Alonso la vi hace muy poco aquí en Helsinki y pudimos conversar un poquito de aquellos tiempos. ¡Cuántos recuerdos!... Es muy bueno transmitirles a las nuevas generaciones nuestras vivencias y decirles, antes que todo, que somos cubanos de pura cepa, estemos donde estemos, y por encima de todo está nuestra cultura, nuestra Patria y nuestra Bandera. ¡Viva la Cultura Cubana!... Tomás Jimeno Díaz, desde Helsinki, Finlandia.

    3. 3

      Manuel - 18 de Octubre del 2009 7:48:00 CDT

      Precioso artículo, intensa vida, digno de darlo a conocer, es nuestra vida misma, la de nuestros padres, la revolución con sus pro y sus contra. ¡¡¡¡Felicidades!!!

    4. 4

      Tomás Jimeno Díaz - 18 de Octubre del 2009 7:53:29 CDT

      ¡Tú eres la que eres!...y ¡Yo soy el que soy!..., lo que nos sucede es que ¡Ya estamos bastante usaditos!...; pero Maricusa te digo, hemos tenido una gran suerte en la vida: ¡Dedicarnos a lo que nos gusta!... y eso es como sacarse el premio gordo que a muchos no les toca. Gracias al periodista Edel Lima que te capturó y de nuevo tu nombre y figura ha aparecido para que todos te recordemos por siempre. Soy uno de los alumnos del profesor Domingo F. Aragú y con él siempre hemos rememorado los diferentes momentos en que trabajamos con Uds. en el Ballet; pero por otra parte, como he sido como tú un intranquilo, también alternamos en los centros nocturnos: Salón Caribe con El Pa´Cá, cuando aquella pieza Pa´Cá Drums que compuso Juanito Márquez y tú hiciste la coreografía, en la TV con Luis Trápaga en el Canal 4, en el programa Jueves de Partagás, cuando yo tocaba con la orquesta Fajardo y sus Estrellas y bailaban las hermanas Marutza y Cary, en Música y Estrellas con la Banda de Enemelio Jiménez "El Perro" (saxofonista)y hermano de: "El Tojo" Generoso Jiménez, en Albún de Cuba con Esther Borjas y otros centros nocturnos: Capri (Salón Rojo), Habana Libre (Salón Caribe), Nacional de Prado, Paleermo, Sierra, Club 66 (carretera de Jaimanitas), etc. Es un deber de nosotros el dejar nuestras vivencias a las nuevas generaciones para que conozcan una buena parte de la historia de la Cultura Cubana y nosotros hemos sido partícipes en ella; además nos cabe la satisfacción que nuestros maestros nos enseñaron a enseñar y también eso tiene un gran valor. Soy un joven de casi 65 añitos, si me dejan llagar, los cumpliré el 28.12.2009 Un Capricornio). Te deseo larga vida, salud, suerte y buen ánimo..., y aunque no muy fuerte, sigue moviendo el esqueleto por dentro... Tomás Jimeno Díaz, desde Helsinki, Finlandia. Por favor léanle ésto a Maricusa Cabrera. ¡Viva la Cultura Cubana!... ¡Viva Cuba!...

    5. 5

      Tatiana Goldaraz - 18 de Octubre del 2009 9:03:12 CDT

      Edel, excelente comentario, mis felicitaciones, que bien traer a nuestro tiempo historias como estas, que forman parte de nuestra cultura y muchas veces se quedan "debajo del tapete", y el lector agradece estas lecturas. Una sugerencia: sería bueno acompañar el trabajo con una galería de fotos de Maricusa.

    6. 6

      Angel V. Miguez Moya - 18 de Octubre del 2009 9:08:40 CDT

      Es importante rescatar el pasado y a aquellos que hoy duermen en el olvido, darles un soplo de felicidad, es duro ver que lo que hiciste quedó en el olvido, lo que le pasó a LUIS CARBONEL es un ejemplo, hay que desempolvar la Historia, para ver claro el presente y luchar por el futuro.

    7. 7

      Graciela Pena - 19 de Octubre del 2009 7:01:04 CDT

      Me da gusto saber que honren a nuestros artistas, que se les de el honor que merecen, que no pasen desapercibidos, que sus huellas sean reconocidas siempre, aunque que creo que deberían tener mucho más reconocimientos de los que tienen, pienso que el arte y la cultura es una poderosa arma, también para atraer simpatias, grandes victorias, y desarrollo, así como lo es el deporte, creo que el arte, interpretado por grandes figuras nuestras, es una puerta más para ser reconocidos, aceptados y premiados en el mundo, un artista para mí es como un medico espiritual, ¿y qué es la vida sin espíritu? Cuba es un país que gracias a dios tiene tanto talento, tanto que aportar a la humanidad siempre, tanta creatividad que pienso que no es justo, no se de a nuestros artistas el espacio y las gratificaciones que merecen, porque gracias a ellos hoy en día nuestra cultura es reconocida en el mundo,y todos los cubanos nos sentimos orgullosos cuando somos tan reconocidos mundialmente. Creo que hay que ser muy agradecidos con estas personas, para que reciban el reconcimiento y el apoyo del pais que merecen.

    8. 8

      Rosmeris - 19 de Octubre del 2009 9:27:14 CDT

      Buenos días, muy interesante ha sido conocer la historia de su vida y sobre todo muy lindo lo que expresa de que su vida ha sido una sonrisa. Mucha salud para usted.

    9. 9

      Felipe Bedevia - 19 de Octubre del 2009 17:05:33 CDT

      Excelente y necesaria entrevista. Realmente aunque había visto muchos programas donde la coreógrafa era Maricusa Cabrera nunca la asocié a Renée Mendez Capote, escritora de la cual me he leído todos los libros que se han publicado, incluso volví a leer «Érase una vez una joven viajera» en este año, hace alrededor de dos años por una triste necesidad de acudir al entierro de la esposa de un amigo mío, la bóveda, era al lado de la de los Mendéz Capote, le di en mi pensamiento gracias a La Cubanita que nació con el Siglo, por esos maravillosos libros y mi reconociminto al General Domingo Méndez Capote nacido por cierto de mi pequeño terruño natal, en la zona de Cárdenas. Mis felicitaciones a Maricusa, que cumpla muchos años más llenos de esa alegría y deseo de continuar siendo la misma. Mis felicitaciones también al periodista por este excelente artículo.

    10. 10

      Andrés - 19 de Octubre del 2009 18:28:08 CDT

      Mucha salud para usted.

    11. 11

      Aleida morales - 19 de Octubre del 2009 21:26:47 CDT

      Felicito de corazón al que realizó esta entrevista, cuanta figura en ese rostro de mujer,cuanta historia la rodea,mientras más leía,más quería conocer de ella. La felicito, por tener ese espíritu de lucha, de no dejarse caer,aproveche y escriba sus testimonios

    12. 12

      Axel Hernández Angel - 21 de Octubre del 2009 15:00:35 CDT

      Muy interesante esta entrevista, yo particularmente no la conocía ni había escuchado hablar de ella en los 36 años que tengo, muy buena esta entrevista para que las nuevas generaciones conozcan a grandes figuras del pasado, yo he sido un asiduo lector de Reneé Méndez Capote y me alegra mucho conocer esta historia de su única hija, para mi sus libros son inolvidables, en especial guardo con mucho recuerdo "Una Cubanita que nació con el siglo". Saludos. Axel Hernández Ciudad Habana

    13. 13

      Maria Elena Rodriguez - 22 de Octubre del 2009 15:16:40 CDT

      Magnífico este artículo. Yo era de las que me preguntaba: ¿Donde estará Maricusa Cabrera? Sabía que aún vivía porque siempre recibo noticias culturales de mi querida Cuba a través de amigos que saben me apasiona el tema. Tuve el inmenso privilegio de conocer a su mamá: Esa cubanita extraordinaria. Escribí 30 años para la Televisión Cubana e hice varios programas con ella. Cubana ciento por ciento aunque hace años no viva en Cuba y encantada de leer artículos como este sobre su persona que nos hacen recordar bellísimas cosas y que a la vez dan a conocer el paradero de tantos y tantos que han puesto nuestro arte en lugares cimeros. Que Dios la bendiga y le de muchos años de vida con ese espíritu, ese sentido del humor, heredado sin duda de su mamá, y con ese optimismo maravilloso. Un saludo desde Miami. María Elena.

    14. 14

      Rafael García Sosa - 23 de Octubre del 2009 19:09:00 CDT

      Me alegró mucho ver el comentario, pues vi muchas fotos de ella en la prensa de la época, una mujer bella y hermosa lo que no sabía era la relación con la escritora Renée la cual siempre he leído, muy bueno su artículo.

    15. 15

      rafael - 16 de Noviembre del 2009 16:27:35 CDT

      Envié un anterior comentario pero no salió, de todas formas reitero mi felicitación al periódico y especialmente a Edel por este maravilloso trabajo. Yo soy uno de los que quería saber que había sido de esta bella mujer cubana y !Al fín! Rafael, de Radio Rebelde.

    16. 16

      Maria Esther - 18 de Noviembre del 2009 14:17:12 CDT

      Bueno, me emocioné muchísimo saber que una de mis escritoras favoritas tuviera una hija y que fuera tan bella en sus tiempos, además vi la foto de la hija en estos momentos ya está ancianita, debe ser triste y alegre pensar en aquellos tiempos tan bonitos en que se encontraba tan asediada por su belleza ya no lo son, pero claro queda el disfrute de lo que fue, en verdad quisiera que en el períodico Juventud Rebelde Dominical en la sección Lectura del compañero Ciro Bianchi se hablara más de la vida de Renée y más de su hija, así como de sus nietos etc., sin otra cosa que agregar, saludos.

    17. 17

      rafael - 19 de Noviembre del 2009 16:42:39 CDT

      Estoy de acuerdo con usted Maria Esther aunque preferiría que lo hiciera Edel que fue el iniciador de este excelente trabajo... En las bohemias de los años 50 hay otras muchas fotos que demuestran lo bella que fue Maricusa...

    18. 18

      Raudel Cordero - 6 de Enero del 2010 13:30:41 CDT

      Por favor mi hijo de 10 años de edad está realizando un trabajo sobre Reneé Méndez Capote, y necesito imágenes de ella y de su hija Maricusa Cabrera, para el trabajo. De ser posible de cuando eran jóvenes y las más recientes que tengan. Realmente el sitio me ha sido de mucha ayuda, pero para completar necesito estas imágenes... para enviarmelas no deben de exceder de 600 Kb cada mensaje... en espera... Raudel Cordero Dámaso Isla de la Juventud... Gracias

      La bailarina y coreógrafa Maricusa Cabrera, una de las mujeres más bellas y fotografiadas de la Cuba de los años 50 y poco más Foto: Juventud Rebelde

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