Lectura: colmada y fortificante faena

El congreso Para Leer el XXI fue para todos un alumbre de ensanchamientos sobre las eternas posibilidades de la lectura como gestión humana, indispensable y perenne, para comprender quiénes somos y de dónde venimos

Autor:

Joel del Río

Porque «se ha de conocer las fuerzas del mundo para ponerlas a trabajar», ambiciosa recomendación de José Martí en La Edad de Oro, sería injusto que pasara inadvertida la décima edición del congreso internacional Para leer el XXI, con la cual se rindió homenaje, entre otros cumpleaños, al medio siglo que festejan Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Los últimos días de octubre, en los salones de conferencia del Habana Libre, resonaron ideas ilustres, y polémicas, expresadas por intelectuales e investigadores de 14 países, entre los cuales se destacaron Cuba, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España y México, respecto al papel de la lectura en el desarrollo humano.

Pero el Congreso nunca pretendió restringirse a la lectura de libros, lamentablemente erosionada, como principalísima fuente de conocimiento, placer y comprensión del mundo. Cada año que pasa termina siendo ridículo, por inoperante, rasgarse las vestiduras por comprobar como ha entrado en crisis la lectura y, lo peor de todo, culpar a las tecnologías, a la televisión o a las computadoras por la pérdida de un hábito que tantos avances le reportara al pensamiento.

Para cortar el hilo de quejas, y más bien apostar por soluciones realistas y propuestas concretas, el Congreso propuso una brillante agenda de ponencias y debates donde destacaba el enfoque de la lectura visto desde la familia, la comunidad, la escuela, el papel de las bibliotecas y de las universidades en la sociedad «del saber», la relación no necesariamente adversa, con las nuevas y no tan nuevas tecnologías... En fin, la lectura entendida como interpretación y traducción del universo, del cuerpo humano, los enigmas del texto literario, cinematográfico, mediático, artístico. De modo que nadie se asombró demasiado cuando en la agenda de los delegados apareció la propuesta de congratulación que proviene de las presentaciones del Coro Exaudi, la compañía de teatro La Colmenita y el filme cubano Los dioses rotos.

Con el auspicio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, la UNEAC y el Instituto Cubano de Investigaciones Juan Marinello, el congreso Para Leer el XXI fue para todos, y hablo desde mi percepción, un alumbre de ensanchamientos sobre las eternas posibilidades de la lectura como gestión humana, indispensable y perenne, para comprender quiénes somos y de dónde venimos. Y así, respondiendo estas interrogantes, de seguro se asomará, en cortas frases que tal vez sepamos interpretar, hacia dónde vamos. Cualquiera que sea el destino, nos acompañará, a no dudarlo, el libro, la computadora, los medios de comunicación, y la sed insaciable de comprender y avanzar.

 

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