Cuba pinta a Guayasamín

26 artistas cubanos de la plástica integran la exposición, que será abierta el próximo seis de julio en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín

Autor:

ACN

Dos docenas más dos: 26 artistas cubanos de la plástica integran la exposición «Cuba pinta a Guayasamín», cuya muestra será abierta el próximo seis de julio en la Casa Museo Oswaldo Guayasamín.

La idea del proyecto y su curaduría corren a cargo del documentalista Roberto Chile y la coordinación general descansa sobre los hombros del veterano y avezado periodista Pedro Martínez Pírez.

«Guayasamín le debe a Cuba todo el amor que cabe en la conciencia humana, porque la isla revolucionaria, al mando del hombre que más admiró, Fidel, le dio múltiples oportunidades de ver sus sueños e ideales realizados y, encima, lo cobijó como uno de sus hijos», ha escrito la Fundación que lleva el nombre del inmortal artista ecuatoriano.

A cargo de los pintores Enrique Báster, Agustín Bejarano, Vicente R. Bonachea, Kamyl Bullaudy, Luis E. Camejo, Nelson Domínguez, Roberto Fabelo, Francis Fernández, Marlys Fuego, José Fúster, Ernesto García Peña, Osvaldo García, Javier Guerra, corren los lienzos y trazos para este homenaje.

Suman sus obras al empeño Verónica Guerra, José Antonio Hechavarría, Dagoberto Jaquinet, Jesús Lara, Lorenzo Linares, Kelvin López, William Pérez, Mabel Poblet, Angel Ramírez, Ernesto Rancaño, Eduardo Roca (Choco), Adrián Rumbaut y Dausell Valdés.

Este año Oswaldo cumpliría 91 años de abrir sus ojos al mundo, fecha escogida para el tributo al Pintor de Iberoamérica por medio de lo que fuera la pasión de su vida: las artes plásticas. El sitio: la casa que lleva su nombre en La Habana Vieja y más nos acerca a su memoria.

Oswaldo se autodefinía así: «Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente». Nació en Quito, Ecuador, el seis de julio de 1916. Es el creador, afianzado en su origen indio-mestizo, del retrato de la realidad social y humana actual, latente denuncia del presente en que vivimos.

La injusticia social, los conflictos bélicos y la depresión política en la década de los años 60 del pasado siglo lo condujeron a crear lo que denominó "La Edad de la Ira", conjunto de exposiciones que recorrieron Europa y América y estremecieron las mentes y conciencias de las personas asistentes a los sitios en los cuales se exhibió.

Se identificaba, en cada pincelazo, con la protesta y la denuncia social para retratarlas con rabia. Para llamar, desde sus trazos, a la sociedad más justa y a vida mejor para los desposeídos. Guayasamín marcó con su obra la tendencia del realismo social.

El quiteño es referente y maestro de talla mundial de la pintura ecuatoriana. Artista que causaba y promovía la polémica desde sus paletadas.

Oswaldo Guayasamín murió en Baltimore, Estados Unidos, el 10 de marzo de 1999. No pudo concluir su más grande y ambicioso proyecto: La capilla del Hombre. Para él, más que obra artística, era forma de mantener viva la imagen de Latinoamérica a través del tiempo: espejo donde la humanidad pudiese mirarse.

Aunque el maestro no pudo verlo realizado, la Fundación Guayasamín, artistas y personalidades de toda América hicieron realidad su sueño: esa monumental obra quedó abierta en su primera fase el 29 de noviembre de 2002, declarado por la UNESCO proyecto prioritario de la cultura mundial y patrimonio del estado ecuatoriano.

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