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Correspondencia entre Juana de Ibarbourou y Regino Boti

El Máster en Psiquiatría Regino Rodríguez Boti, nieto del bardo cubano, reveló varias cartas inéditas entre su abuelo y la poetisa uruguaya

Autor:

Juventud Rebelde

GUANTÁNAMO.— Cartas inéditas de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou a  Regino Boti Barreiro, reveló el albacea literario de ese cubano renovador de la lírica hispanoamericana de principios del siglo XX, anunció la AIN.

Esas misivas integran un volumen en preparación, titulado Cartas de aquí y de allá, que reúne el epistolario de mi abuelo, precisó el Máster en Psiquiatría Regino Rodríguez Boti, custodio del que es considerado uno de los archivos individuales más importantes del país.

Las cartas de la intelectual están fechadas en Montevideo, la capital uruguaya, en febrero de 1928 y octubre de 1929, y acusan recibo de un ensayo sobre la lírica cubana y del poemario Kodak Ensueño, entonces recién publicados por el bardo oriental.

En la primera epístola, la autora de Cántaro Fresco y Estampas de la Biblia, saluda atentamente al escritor cubano Regino E. Boti y le agradece profundamente el envío de su magnífico estudio La nueva poesía en Cuba.

La uruguaya subraya su coincidencia con los elogios prodigados por el guantanamero a su compatriota, el intelectual Juan Marinello Vidaurreta, lo felicita por todo lo que de él dice y le manifiesta cortésmente que queda con toda simpatía a sus órdenes.

En torno a Kodak Ensueño, la sudamericana expresa en su segunda carta a Boti, que el libro refleja exquisitamente la naturaleza y el alma del autor, y su lectura deja una deliciosa sensación de frescura, de ensueño y de vida.

Juana de Ibarbourou, cuyo verdadero nombre era Juana Fernández Morales, nació en la ciudad uruguaya de Melo, el ocho de marzo de 1892, y murió en Montevideo el 15 de julio de 1979, 21 años después del cubano.

Asqueado según testimonio propio, de la corrupción imperante en la pseudorrepública en que le tocó vivir, el  autor de Arabescos Mentales y el Mar la Montaña, falleció  el cinco de agosto de 1958, a los 80 años de edad.

Este poeta, cuya obra según Roberto Fernández Retamar, fue de las pocas felicidades de aquella época (20 de mayo de 1902-31 de diciembre de 1958), dejó  cerca de tres mil poemas inéditos, muchos de los cuales no formaron parte de ningún libro específico.

Pero fueron los cinco libros de versos que publicó en vida, los acreedores de aquel elogio y el de otros grandes de la literatura latinoamericana, entre ellos Virgilio Piñera, para quien la labor poética de Boti es después de la gran aventura de Julián del Casal, el inicio de la lírica cubana.

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