¡Rueda, Cubanacán!

Realizadores y cinéfilos de todo el país se dan cita por estos días en Santa Clara a propósito de la 27 edición del Festival de Invierno, que organiza uno de los más antiguos cine clubes de Cuba

Autores:

Yoelvis Lázaro Moreno Fernández
Marianela Martín González

Santa Clara, Villa Clara.— Cuando las bajas temperaturas comienzan a rondar el penúltimo mes del año y los cines se tornan escenarios convenientes para mitigar el frío, en la más central de las ciudades cubanas se descongela una atrayente propuesta que lleva consigo el calor creativo de un grupo de aficionados al mundo de las salas oscuras.

Desde aquel 2 de noviembre de 1976 en que fue fundado por un grupo de amigos amantes del celuloide el cine club Cubanacán, Santa Clara se convierte cada año por esta fecha en una apropiada plaza para la discusión teórica sobre las facturas más contemporáneas del universo audiovisual, la apreciación, presentación y promoción de nuevas y reconocidas obras, y el debate acerca del quehacer cinematográfico cubano actual.

En esta edición, que tiene lugar  hasta el 13 de noviembre, y que se dedica especialmente al aniversario 50 de la Cinemateca de Cuba y a los Estudios de Animación del ICAIC, merece amplio destaque la presencia de cineastas de todo el país, profesionales de varios telecentros y alumnos del Instituto Superior de Arte (ISA) y de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños.

Cerca de 70 materiales fílmicos, entre los que sobresalen documentales, obras de ficción y animación, spot, videoclips y videoartes —de los cuales 20 pertenecen al cine club anfitrión— son analizados por un prestigioso jurado integrado por el profesor universitario Rosendo Domínguez, la popular actriz Eslinda Núñez, intérprete de clásicos nacionales como Lucía y Memorias del subdesarrollo, y el director Manuel Herrera, actual presidente de la Cinemateca de Cuba.

Un homenaje especial al recientemente desaparecido Ángel M. Argudín —quien posibilitó la puesta en la televisión nacional de algunos de los materiales creados por el cine club Cubanacán—, la realización del taller Nos vemos en la Cinemateca y la inauguración de la exposición fotográfica Memoria fílmica 50, están entre las mayores atracciones de este festival.

Además, habrá un tiempo de re-cordación a la obra profesional del camarógrafo del ICAIC Raúl Rodríguez Cabrera, quien ha enriquecido el género de la fotografía dentro del cine con las películas La bella del Alhambra; Zafiros, locura azul y Bailando chachachá.

Uno de los momentos más esperados por los cinéfilos locales e invitados, y muy a tono con la recién finalizada edición 22 del Festival Internacional de Ballet de La Habana, es el estreno del documental La bella cubana, que versa sobre la vida de la destacada bailarina Josefina Méndez.

Como cierre del encuentro está prevista la reunión de la Federación Nacional de Cine Club de Cuba, donde se elegirá al nuevo presidente de este movimiento para los próximos cuatro años.

El céntrico cine Camilo Cienfuegos y la Casa Provincial de la UNEAC son las principales sedes del evento, mientras el centro cultural El Mejunje, el teatro La Caridad y el Museo de Artes Decorativas, acogen algunas actividades colaterales.

Alma de esta cita invernal y principal artífice de los nuevos propósitos que se traza hoy el cine club Cubanacán resulta su presidente, el experimentado Rolando Rodríguez Esperanza, quien considera esencial la contribución de este colectivo de aficionados al fomento de una cultura ne-cesaria para la apreciación y promoción cinematográfica en varios repartos y comunidades de la ciudad, así como en instituciones y centros educativos de la provincia.

Haciendo un poco de historia, Rolando explica que en Santa Clara ha existido una larga tradición en el cine, que data de los años 1944-1945, cuando un grupo de intelectuales liderados por el doctor José O. Barrero comenzó a impartir clases en la antigua escuela de Periodismo Severo García y en el otrora Instituto de Segunda Enseñanza.

Precisamente, comenta Rodríguez, fue en este último centro donde se creó en 1959 la Asociación Cinematográfica Experimental, integrada por Manuel Herrera, Raúl Rodríguez Cabrera, el crítico de cine Alberto Anido y Ángel García Ferreiro.

A finales de los 60 y primeros años de los 70 ese grupo fue dirigido por José Raúl Sordo hasta que finalmente se fundara hace 34 años el cine club Cubanacán, el cual realizó en 1983 su Primer Festival de Invierno.

Actualmente esta institución cultural está integrada por amas de casa, jubilados, estudiantes, artistas e intelectuales. Unos escriben guiones, otros diseñan carteles de cine, mientras hay quienes se encargan de publicar sobre la labor que realizan en revistas especializadas. El aporte de todos es importante y necesario.

Rolando agrega que el cine club desarrolla sistemáticamente talleres de guiones y de apreciación cinematográfica. En sus más de 30 años de existencia ha realizado 513 obras de todos los géneros y ha obtenido más de 460 premios nacionales e internacionales. Muchas de sus creaciones se han exhibido en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, también en la televisión nacional y territorial, en eventos científicos, escuelas y centros de trabajo.

Obras como Prisiones del tiempo, del propio Rolando Rodríguez; La niña, de Lourdes Abril; Parrandas, Cara a cara y La cruz de mayo, estas últimas del inolvidable Miguel Secades, prestigian el amplio repertorio creativo de esa institución, que por estos días equilibra con buen cine las temperaturas en el centro de la Isla.

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