Una ciudad entre Contrastes

La muestra del joven artista de la plástica Alejandro Darío invita a un encuentro con la historia pasada, presente y futura de La Habana

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

La Habana es una añeja ciudad con sabor a eternidad que renueva a cada instante su poder de seducción. Ha sido desde siempre ángel de inspiración para poetas, cómplice de enamorados, madre de los soñadores y protagonista implícita de muchas novelas de la vida diaria.

Ahora nos llega la capital —luciendo galas de renovación y vestiduras a veces rasgadas por el desgaste— vista desde la mirada y el pincel del joven artista de la plástica Alejandro Darío.

El creador invita, con su propuesta pictórica Contrastes, a un encuentro con la historia pasada, presente y futura de la ciudad, narrada a partir del reflejo de sus calles, inmuebles antiguos, edificios modernos, estructuras en proceso de restauración, y el silencio oculto que subyace en las paredes cual testimonio de vida.

La muestra la componen una decena de óleos sobre lienzos: Utopía 1, Utopía 2, Lo que el tiempo te quitó, Hotel Regina 2007, Por las calles de mi Habana, ¿Y, sin embargo?, Hasta siempre, Más cerca de Dios, En el cuchillo, Fantasmas de la ciudad y Entubados; los cuales pueden ser apreciados en la galería René Portocarrero de la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

Contrastes acompañó el concierto de igual nombre del productor de música electrónica Iván Lejardi, espectáculo que inauguró la jornada por el aniversario 50 de ese género musical en Cuba.

Alejandro Darío es pintor y escultor graduado de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro. El joven miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) celebra, con esta, su quinta exposición personal, el quinto aniversario de su graduación.

La temática de los paisajes urbanos capitalinos ha estado presente en dos exposiciones anteriores de Alejandro: Vamos a andar La Habana (2007) y Por las calles de mi Habana (2008). Al referirse a Contrastes, el artista comentó a Juventud Rebelde que trabajó el tema «a través de la obra del hombre, o sea, la forma en que este la conserva, el interés implícito del ser humano por rescatarla y la disposición por mantener lo que hemos creado.

«Desde mi primera exposición me propuse aludir a la ciudad, pero desde el reflejo y rescate de sus partes más destruidas y olvidadas, aquellas que, a pesar de todos los esfuerzos que llevan adelante Eusebio Leal y la Oficina del Historiador, lucen el rostro del deterioro».

En Contrastes el concepto de la palabra domina el discurso pictórico. Dos expresiones o reflejos de un mismo rostro: uno es el de esa parte de la urbe que el tiempo, el olvido y el descuido han convertido en ruinas con un encanto desgarrador, inmuebles dañados que se niegan a pasar inadvertidos y exhiben con orgullo la belleza raída de sus estructuras. Por otro lado, el artífice comparte una visión más moderna. Presenta inmuebles majestuosos erigidos por el hombre y la imagen refulgente de una ciudad en avance.

Juntas, ambas representaciones conforman, cual evidencia gráfica, la historia de una ciudad. Narran con imágenes el ir y venir del tiempo, las cicatrices que el implacable ha dejado en su piel y el deseo por devolverle el esplendor de un encanto nunca perdido.

En dependencia de la sensación que quería transmitir, algunos cuadros fueron concebidos de una manera monocromática y los otros con colores fuertes y vivos, explicó Alejandro.

En cuanto al hecho de vincular pintura y música, el creador expresó durante la inauguración que «es una experiencia muy interesante, pues motivar con mi obra a otro artista significa un acto en el que la creación se ve beneficiada».

Según precisó a nuestro diario, no es la primera vez que forma, junto a Iván Lejardi, ese binomio inusual. «Anteriormente ya habíamos hecho un espectáculo juntos donde él utilizó una parte de mi obra expresionista para su concierto Resistencia.

«Ahora repetimos la experiencia y él tomó mis piezas de paisajes urbanos como motivo de inspiración para realizar su espectáculo. Entre ambos hay una fusión donde nos complementamos y el desempeño de uno nutre el quehacer del otro».

Con la exposición Contrastes, Alejandro Darío quiso rendir tributo a los 50 años de la música electroacústica en Cuba y a los 25 de la AHS. Con este diálogo en imágenes de luces y sombras, el artista puso frente a frente los fantasmas de un pasado y los retoños del porvenir, las remembranzas de calles otoñales y los anhelos por sacudir el polvo de los estropicios, y la evocación contundente de lo que se ha dejado de hacer ante la certeza de todo lo que se podría lograr.

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