Tony… a la Carta

Cuando la medianoche llega a Cárdenas, la Ciudad de las Primicias, cientos de personas corean a capela canciones de Silvio, Pablo o Feliú en una peña que ya es una «declaración de amor»

Autor:

Yolidaimis Trujillo Rizo

Para el público cardenense, la frase que sirve de título a estas líneas resulta conocida: se trata del nombre de la peña del cantautor Tony Ávila en la sede de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas, espacio que este sábado 13 de agosto cumplió su primer año, y lo celebró con sorpresas junto al cumpleaños del propio cantautor.

El profesor de Historia que unos años atrás empuñaba la guitarra para proclamarse «negro constitucional» en las madrugadas del Patio de los Cangrejos (peña de trovadores del Museo de la Batalla de Ideas), hoy nos llega de cualquier parte: un programa de televisión, una emisora de radio, la bocina de un bicitaxi o la ruidosa grabadora de un timbiriche. Aunque ya lo conocen en toda Cuba y su Choza de Chacho y Chicha sube y baja en el Lucasnómetro semanal, Tony pertenece a Cárdenas, la ciudad por donde anda con la sonrisa en los labios y el saludo presto, imaginando melodías y conquistando amigos.

La sencillez que le ha dado ser del «mundo de los más», junto al talento y la naturalidad con que enfrenta la vida, lo han convertido en un artista reconocido que canta y cuenta, cronista incansable de la realidad a quien la fama no le ha cambiado el rostro.

El segundo sábado de cada mes, a las diez de la noche, Tony acude a reencontrarse con el público de su ciudad, ese que conoce por sus nombres y que es capaz de corear canciones de amor, sones y guarachas una y otra vez, en una y otra peña.

Tony… a la Carta debe su nombre a la forma en que el trovador concibe este encuentro: en cada mesa se coloca la Carta con el número correspondiente, pero en ella no hay comida criolla ni bebidas exóticas… El Menú está compuesto por canciones para «alimentar el espíritu», las cuales varían de mes en mes. Según le toque la suerte, cada mesa solicita un tema de la relación: el Entrante va por la Casa, el Plato Fuerte lo pone el invitado especial de la noche y al final, cuando todo parece terminar, se sirve La Sugerencia del Chef.

Al dorso de la Carta Menú aparece la letra de algún tema de la trova cubana, y como Sugerencia se ha escogido a Algo más que soñar, Para Bárbara o Yolanda, la Historia de la silla, Y nada más… Así, cuando la medianoche llega a la Ciudad de las Primicias, es usual que se escuchen temas de Silvio Rodríguez, Santiago Feliú y Pablo Milanés coreados a capela. Mientras eso ocurre Tony, despojado de micrófonos, se sienta en una mesa para repetir que «esta Peña “no puede ser más que una canción”, pero todos ustedes, nosotros y quienes vendrán la convertiremos en una auténtica “declaración de amor”».

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