El secreto de Lezkno

La transferencia de la imagen fotográfica a la losa cerámica es una técnica poco usada en el país. En un pequeño espacio expositivo el artista Yasser Lezcano, «Lezkno», que desarrolla esta modalidad, muestra su quehacer creativo

Autor:

Aracelys Bedevia

Al fotógrafo Yasser Lezcano «Lezkno» no le basta con atrapar a Cuba en su lente. Más allá de la imagen fotográfica en papel, este creador transfiere a la cerámica el instante que estremece y queda, al tiempo que elabora piezas únicas que lo distinguen del resto de los artistas cubanos.

Un espacio expositivo ubicado en la calle 42 No. 1710 e/ 17 y 19, en Playa, muestra su quehacer de forma permanente. Desde esta pequeña galería, abierta al público hace apenas unos días como parte del proyecto Foto cerámica Lezkno, el mencionado artista acerca su arte a la comunidad e interactúa con ella.

Obras elaboradas con foto cerámica en los más variados formatos y con un alto nivel estético son expuestas ahí por primera vez en Cuba. Un elemento distintivo de esta galería es que con el propósito de socializar su labor, el artista hace también fotos familiares que el público asistente se toma y puede llevarse a casa impresa en cerámica.

«Es una técnica muy rápida. Hago la transferencia en un corto tiempo. Tomo la foto y la imprimo sobre la losa», afirmó. La fotografía permite generalmente imprimir varias copias. Cuando la transfieres a la cerámica estás creando, por tanto, piezas únicas porque la foto se reproduce una sola vez.

El camino que condujo al arte a Lezkno fue largo pero gratificante. Llegó a la fotografía inspirado por las historias relacionadas con el abuelo, después de haber transitado por las leyes y la informática.

«Estudié Derecho y ejercí la profesión alrededor de 12 años. En ese período descubrí —en conversaciones con mi tío—, quién fue mi abuelo y me apasioné por la fotografía. Ejerciendo como abogado empecé a hacer paralelamente mis primeras obras, luego de haberme graduado, incluso, de una maestría en Seguridad Informática».

Uno de los mayores orgullos de este artífice —y así lo hace saber— es ser nieto del fotógrafo que tomó la instantánea del asesinato del líder estudiantil Rafael Trejo, el 30 de septiembre de 1930. «Mi abuelo tenía una obra fotográfica relevante para la época, con varios premios Juan Gualberto Gómez. Era fotorreportero de órganos de prensa como El País, Excélsior, El Mundo. Se llamaba Fernando Lezcano Miranda y murió con 45 años. Dicen que era un hombre muy intrépido y que le gustaban los riesgos. Le decían el guapo de El País. Cubrió, entre otros acontecimientos de la época, el robo del diamante del Capitolio y los sucesos de Orfila, barrio de Marianao donde se hicieron asesinatos masivos entre la policía y las pandillas.

Para Lezkno tener en sus manos la foto original del asesinato de Trejo y saber quién la tomó resultó determinante en su decisión por la fotografía. Esta foto tiene 81 años y planean exponerla en la galería Foto cerámica Lezkno, con el propósito de explicar a los visitantes el importante suceso y acercarlos a la Historia.

El arte cambió por completo su vida. «Hasta mi salud mejoró», dijo. Leticia, la esposa, lo representa e impulsa mucho. «Lo decidimos de conjunto en el 2004. A partir de ese momento empecé a cursar estudios de fotografía e hice mis primeras exposiciones, que fueron sobre medio ambiente».

De manera autodidacta y paralelo a la fotografía, este apasionado del lente empezó a incursionar hace tres años en la cerámica y en la creación de murales a partir de ese soporte. Una réplica del Capitolio de seis mil 232 piezas y realizada con la técnica mosaico bizantino, se exhibe en las paredes de su casa.

«Esa se convirtió en mi primera obra de gran formato. Me había percatado de que en Cuba nadie hacía este trabajo y quise incursionar en él, combinando así la fotografía con la cerámica».

La base de sus murales es fotográfica y los temas oscilan entre el desnudo, la paisajística, el medio ambiente, la cotidianidad, la religión, la fotografía especializada en animales. La particularidad de su arte no radica en la temática que utiliza, sino en la técnica foto cerámica.

No es como en la pintura, que pintas sobre la losa y la pones al horno cerámico. Tampoco es serigrafía, aclaró, ni calcomanía vitrificable (que es la que se fusiona en la cerámica a altas temperaturas). ¿Cómo imprime Lezkno sobre la losa? Es un secreto que por el momento se niega a revelar.

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