De Mayo, el teatro

La novedad, la pluralidad temática y estilística, el intercambio acerca de la actualidad, entre otros elementos, hicieron de esta jornada de Mayo Teatral una oportunidad para actualizar la visión de la escena latinoamericana y caribeña actual

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

El sortilegio del teatro es un néctar fascinante y cada gota de ese zumo debe ser degustada intensamente. Bien lo supo el público que por estos días bebió de la magia que trajo la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño Mayo Teatral 2012, la cual llega hoy a su fin.

Para conocer acerca de la trascendencia y frutos dejados por esta edición del evento de las artes escénicas que organiza Casa de las Américas, Juventud Rebelde dialogó con Vivian Martínez Tabares, directora del Departamento de Teatro de esa institución.

—¿Qué distinguió a esta edición de otras anteriores?

—La novedad. Todos los grupos llegados de otras naciones de América Latina y el Caribe estuvieron por primera vez en el evento y excepto uno, todos visitaron por primera vez nuestro país. Eso implicó el riesgo de trabajar, en muchos casos, sin referentes previos para los espectadores, pero permitió ensanchar los horizontes acerca del teatro de la región.

—¿Cuáles directrices temáticas se manejaron o reflejaron?

—La novedad se nutrió de variedad, con muy diversos lenguajes y propuestas estéticas. Entre cubanos y visitantes se cubrió un amplio espectro que permitió profundizar en la complejidad de las realidades de nuestros países. La violencia, la migración y sus consecuencias, temas ligados a la mujer desde una perspectiva de género, la identidad cultural y la necesidad de validar raíces ignoradas o relegadas, la historia política reciente y las huellas que deja en el individuo, fueron algunos de los temas abordados.

—¿Cómo valora esta temporada que ya cierra sus cortinas?

—Ha sido muy positiva a partir de la variedad de opciones artísticas de alta calidad que, con la entrega de los teatristas y con la ayuda de las embajadas de los respectivos países, hemos logrado reunir, además del complemento imprescindible que aportaron los grupos cubanos.

«También porque hemos cumplido un intenso programa que esta vez se extendió a diez sedes, lo que nos permitió llegar a un público más amplio. Asimismo los artistas visitantes tuvieron la oportunidad de conocer mucho más de la realidad sociocultural de nuestro país.

«No puedo dejar de valorar el enorme apoyo de numerosas instituciones: el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, los teatros y salas de cada una de las sedes con sus equipos artísticos y técnicos, así como el esfuerzo desplegado por decenas de compañeros de la Casa de las Américas, los cuales, con independencia de sus especialidades, asumieron funciones muy diversas para lograr que cada actividad programada se cumpliera bien. Debo resaltar en especial el trabajo del equipo de producción, que resolvió complejos requerimientos para que cada una de las puestas llegara en óptimas condiciones ante el público».

—A su juicio, ¿cuáles fueron los momentos más significativos? ¿Por qué?

—No podría distinguir entre las puestas en escena, porque cada una tuvo su propio lenguaje y propuesta estética, y todas con valores notables. No obstante, sí puedo destacar el Encuentro de Teatristas Latinoamericanos y Caribeños, una sesión en la cual en torno al tema Teatro y realidad, teatro e historia, reunimos a representantes de todos los grupos. Cada uno tuvo la ocasión de expresar sus ideas acerca del teatro de sus respectivos contextos y acerca del modo en que lee su realidad o reescribe su historia, para descubrir aristas de la conducta, contradicciones y tensiones sociales que nos afectan.

«Otro momento fue en el que dimos a conocer el otorgamiento del Premio Gallo de La Habana 2012 al actor, director y dramaturgo argentino Arístides Vargas, líder del grupo Malayerba, de Ecuador.

«Una iniciativa de este año que creo merece subrayarse fue el proyecto de intercambio cultural que cumplimos en dos de las nuevas sedes: Santiago de Cuba y Morón. En Santiago, el Teatro Abya Yala, de Costa Rica, fue recibido por el Estudio Teatral Macubá y se propició una suerte de trueque artístico y humano con puestas en escena de ambos —Vacío, Negra e Iniciación en blanco y negro para mujeres sin color—, que incluyó además la experiencia pedagógica de un taller de teatro aéreo impartido por una de las visitantes; y en Morón, el grupo D’Morón Teatro recibió al argentino INTIMOTEATROITINERANTE y compartieron el mismo espacio de la calle Real para presentar sus obras —Medea de barro y Donde comienza el día—, que trabajan de modo muy diferente con un concepto de espacio no tradicional».

—¿Resultados o frutos que ha dejado este Mayo en la escena?

—Para dar una respuesta cabal habría que preguntarles a los visitantes, espectadores y talleristas. A nosotros nos permitió propiciar el encuentro y reconocimiento entre artistas de siete países que antes no se conocían y sumar nuevos nombres y agrupaciones, con sus respectivas propuestas e inquietudes, a la red de relaciones que construimos cada día desde Casa de las Américas para actualizar nuestra visión de la escena latinoamericana y caribeña contemporánea, con otros modos y posturas frente a la creación, y mostrarlos ante el público.

«Creo que Mayo Teatral ha contribuido a la superación de jóvenes creadores de la escena cubana, en muchos casos llegados de otras provincias del país, que acudieron con mucho interés y dedicación a los talleres».

—¿Principales retos y expectativas que deja esta edición?

—Uno muy alto: hacer la siguiente tan buena o mejor que esta y con tan amplio alcance. Y acercar a más espectadores.

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